Real Madrid: Florentino Pérez y Enrique Riquelme abren una campaña electoral que redefine el futuro del club

Imagen gracias a: El País (América)

Real Madrid: Florentino Pérez y Enrique Riquelme abren una campaña electoral que redefine el futuro del club

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Tras 20 años sin elecciones, los socios del Real Madrid votan para evaluar el plan de Florentino Pérez, incluida la venta del 5%, y contrastarlo con las aspiraciones del aspirante Enrique Riquelme, en una contienda marcada por el debate societario y el mercado de fichajes.

Mourinho, Klopp, Haaland y el Papa. Ningún nombre faltó por aparecer en la campaña electoral del Real Madrid, que llega después de dos décadas sin comicios. En las últimas dos semanas, Florentino Pérez y Enrique Riquelme han buscado el voto del socio con propuestas y ataques cruzados, protagonizando un proceso intenso entre dos empresarios separados por una generación.

Los socios del club acudieron a las urnas en la ciudad deportiva de Valdebebas, entre las 9.00 y las 20.00, un espacio alejado del céntrico Bernabéu, mientras el área se preparaba para la visita del Papa.

Florentino Pérez, en una de las pocas concesiones de humor durante el proceso, dio la bienvenida a León XIV, comentando que, en el avión, había dicho a los periodistas que era del Real Madrid. A la vez, Riquelme, desde su posición como candidato, puso en duda la salud económica de la entidad. La campaña se enfocó no solo en los cuatro años inmediatos del mandato, sino también en el futuro del club y en las circunstancias que rodean la convocatoria.

Aunque el presidente parte como favorito por su historial y su influencia sobre las bases, lo que marcó la elección fue la aparición, por primera vez en dos décadas, de un rival que se atrevió a retarlo. Riquelme aceptó el desafío lanzado por Pérez en su agria rueda de prensa del 12 de mayo, y en los plazos que dejaron los estatutos, reunió la documentación necesaria, destacando un aval de un banco andorrano de casi 200 millones respaldado por su patrimonio personal.

En el debate, Florentino Pérez vinculó a Riquelme con la etapa más siniestra del Madrid, en referencia al padre del aspirante, también Enrique, que formó parte de la junta de Ramón Calderón, presidente entre 2006 y 2009, y que dimitió tras el escándalo en una asamblea de compromisarios en la que, según Pérez, se coló gente que no era socia.

Si los pronósticos se cumplen y gana Florentino, el resultado también se medirá en términos de conexión entre la masa social y un presidente al que se ha presentado como inabordable, además de medir el respaldo que tendría, en un posible referéndum, el proyecto clave para el futuro de la entidad: la venta de un 5%.

La campaña giró en torno a ese punto crítico. Florentino defendió que su objetivo es entregar la “propiedad económica a los socios”, mientras que Riquelme sostuvo que ese cambio societario significaría abrir las puertas “a la privatización”. El aspirante también llevó la confrontación a otros frentes, cuestionando el papel de Anas Laghrari, que no figura en el organigrama oficial del Madrid y al que Florentino ha presentado como alguien que ayuda —también en ACS— y “como un hijo”.

El tema societario se mantuvo como eje del proceso hasta que el “salseo” de los (posibles) fichajes tomó protagonismo. Riquelme, como outsider, quiso “tirar a lo grande”: pidió a Klopp en el banquillo, aseguró que traería a Haaland y expresó su deseo por Rodri. Además, siguiendo un planteamiento similar al método Figo de Florentino, indicó que pagaría de su bolsillo las cuotas de los socios de la próxima temporada si no logra contratar al delantero y medio. Desde el entorno de Klopp y Haaland llegaron desmentidos, que enfriaron en mayor o menor medida esas aspiraciones, y que Florentino aprovechó para desprestigiar al aspirante y reforzar su perfil de fichador de galácticos.

En ese contexto, Florentino recordó que tiene cerrados a Mourinho y a los defensas Konaté y Dumfries, y adelantó que el martes realizará una oferta por un jugador de, al menos, 150 millones.

El choque electoral se extendió por distintos ámbitos: el espacio de los asientos del Bernabéu, las promesas de nuevos abonos en el estadio y el destino del terreno sobrante de Valdebebas, descrito como la ciudad del socio de Riquelme o el centro tecnológico de Pérez. Incluso se trasladó a las leyendas, con un flanco en el que, por primera vez en las últimas décadas, cuatro referencias —Raúl González (como director deportivo), Fernando Hierro (como director de cantera), Iker Casillas y Vicente del Bosque— se posicionaron frente a Florentino.

Sin que hubiera debates sobre el deseo del presidente actual, la campaña entre el socio 1.484 (Pérez) y el 41.736 se vivió en los medios. La proactividad de Riquelme empujó a Pérez a volver a colocarse frente a los micrófonos, una costumbre que ya había abandonado.

En conjunto, se trató de unas dos semanas a campo abierto para unas elecciones presidenciales que, por los temas planteados, parecen ir más allá de una legislatura. El telón de fondo continúa siendo el posible cambio societario y la carrera de fondo de Riquelme hacia el sillón presidencial.

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