Mundial de ajedrez en Roquetas: incomparecencias por Israel afectan a jóvenes de Siria, Líbano y Argelia

Imagen gracias a: El País (América)

Mundial de ajedrez en Roquetas: incomparecencias por Israel afectan a jóvenes de Siria, Líbano y Argelia

NOTICIAS

En el Mundial de ajedrez en Roquetas de Mar (Almería), con 715 participantes de 41 países, algunos niños de países musulmanes deben perder por incomparecencia cuando les toca enfrentarse a un israelí. Aun así, no todos siguen esa pauta: el sirio Talab Rami sí jugó y llegó hasta una derrota ante el kazajo Danis Kuandikuly.

El Mundial de ajedrez disputado en Roquetas de Mar (Almería) reúne a 715 participantes de 41 países, desde sub-7 hasta sub-17. En el marco de las relaciones políticas de los Gobiernos con Tel Aviv, en algunos países musulmanes el boicot a Israel se traduce en la obligación de no jugar contra rivales israelíes, lo que en el torneo se concreta en pérdidas por incomparecencia cuando toca emparejarse con un israelí.

En la categoría sub-7 a sub-17, los sirios, libaneses y argelinos deben perder por incomparecencia si les corresponde enfrentarse a un israelí, aunque no todos obedecen. Entre las excepciones aparece la historia del sirio Talab Rami, nacido en 2013 y situado entre los 35 mejores del mundo de su edad, no muy lejos de la zona de los diez primeros sub-13. Rami tuvo dificultades para viajar y llegó tarde a Roquetas: por ello perdió por incomparecencia las dos primeras rondas. Luego ganó las cinco siguientes, en un torneo de once rondas, pese a que la Federación Siria de Ajedrez hizo gestiones para que no se presentase ante el israelí Michael Dorfman en la 5ª ronda.

La situación generó una intervención formal. Desde Beirut se envió una petición escrita al árbitro principal en Roquetas, el griego Panagiotis Nikolópoulos, de gran prestigio y experiencia. Nikolópoulos respondió con firmeza: “Les dije que no puedo impedir a nadie que juegue si quiere jugar”. El árbitro explicó que, hasta 2018, la FIDE aplicaba una política “subterránea y gris” en estos casos, intentando que árbitros evitaran emparejamientos entre israelíes y rivales de países que se negaban a jugar. A partir de finales de 2018, con la elección del ruso Arkady Dvorkóvich como presidente, la directriz cambió: “Desde entonces, la directriz que recibimos es la de rechazar cualquier presión por razones políticas y no eludir ni cambiar emparejamiento alguno”.

Con ese marco, Rami jugó y ganó. Después encadenó tres victorias consecutivas, sumando seis triunfos en total, hasta que este lunes cayó derrotado ante el kazajo Danis Kuandikuly, que terminó con 8,5 puntos de 9 posibles. Tras felicitar a su rival y comentar con él los momentos críticos de la partida, Rami explicó que llegó tarde porque no logró el visado hasta el día de la primera jornada. Sobre su decisión de jugar ante un israelí, indicó: “Ese día me desperté tarde, justo para llegar a la partida, y no sabía que la Federación Siria no quería que jugase”. Y añadió, tras algunas dudas, que en un torneo normal no lo habría hecho, pero que al tratarse de un Mundial, donde “me juego mucho”, la decisión habría sido “muy difícil”.

En cuanto a los otros dos países que se niegan a jugar con Israel, Líbano y Argelia, se menciona que Egipto y, desde hace unos años, Emiratos Árabes Unidos, entre otros, no vetan a los israelíes. El delegado libanés, Mohammad Al-Habbash, aceptó hablar con este periódico tras recalcar que es un asunto “muy desagradable”. Su jugador Majd Kaafarani, de sub-11, presentó un certificado médico para justificar su incomparecencia frente a un adversario israelí en la 7ª ronda. El médico oficial del torneo, Everardo Ricardo, explicó que firmó el certificado porque, si le indicaban que el niño había estado vomitando durante la noche, él no podía demostrar que eso fuese incierto.

Al-Habbash argumentó que “nuestros niños tienen familiares o conocidos que han muerto por ataques de Israel” y que cuando les toca enfrentarse a un israelí suelen pasar una mala noche. Sobre si el niño hubiera jugado esa partida sin el certificado médico, señaló que la Federación Libanesa no tiene una norma que obligue a perder por incomparecencia ante los israelíes, pero que sí lo hace el Gobierno libanés, y no quiso añadir más.

En estos Mundiales de niños o adolescentes, la tensión aparece con frecuencia entre padres y entrenadores más que entre los propios jugadores. Algunos participantes, cuando se ven en una posición perdedora, alargan la partida innecesariamente en lugar de rendirse de forma rápida, para que sus allegados no consideren que han perdido demasiado pronto. Para facilitar el trabajo arbitral, todos los demás adultos (salvo los periodistas acreditados) deben abandonar las salas de juego a los pocos minutos del inicio de cada ronda.

La sala menos tensa, y al mismo tiempo la que más impresiona, es la de los sub-7 que no están en los primeros puestos. En ella se describen episodios improbables para cualquier competición: en la 3ª ronda, el escocés Alexander Porta detuvo el reloj y llamó a la árbitro-jefe de esa sala, Asun Martínez, porque su rival, el lituano Mangirdas Savickas, lloraba ante la cercanía de una derrota muy previsible. La partida se reanudó tras un rato: el jugador báltico perdió y volvió a ser un mar de lágrimas. El vencedor se acercó para intentar consolarlo y se le oyó decir: “Se te pasará pronto. Si quieres, te digo el consejo que me suele dar mi madre para que la tristeza me dure menos”.

Si quieres más información visita Poder en los Medios

Compartir