Samarcanda inaugura la 46ª Olimpiada de Ajedrez con más de 3.000 participantes

Imagen gracias a: El País (América)

Samarcanda inaugura la 46ª Olimpiada de Ajedrez con más de 3.000 participantes

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204 países o territorios se dan cita en Uzbekistán para competir en la 46ª Olimpiada de Ajedrez, que se extenderá hasta el 27 de septiembre. La cita, en el Expo Center de Samarcanda, reúne a más de 3.000 personas y contará con una clausura el martes de la 3ª para personas con discapacidad.

El Expo Center de Samarcanda (Uzbekistán) recibió este lunes el inicio de la 46ª Olimpiada de Ajedrez, una de las grandes citas del calendario bienal del deporte ciencia. La jornada abrió con la presencia de cerca de 3.000 asistentes, entre competidores y delegaciones, en un escenario marcado por la diversidad de edades, religiones y procedencias, además de la variedad de estilos y colores con los que llegan muchos participantes.

Entre los jugadores destacados figuran Faustino Oro, de 12 años, en el primer tablero de Argentina; Vedant Shetty, de 10, en el 4º de San Vicente y Granadinas; Sayumi Halangoda (11), en el 4º femenino de Sri Lanka; y Eugenio Torre (74), capitán de Filipinas tras 23 ediciones como jugador. El evento también tendrá una clausura el martes de la 3ª para personas con discapacidad.

A diferencia de los Juegos Olímpicos, donde las disciplinas se reparten en múltiples sedes, la Olimpiada de Ajedrez concentra a todos en un mismo lugar. Francesc Rechi, presidente de la Federación de Andorra, comparó la experiencia con “ver a una parte de tu familia una vez cada dos años”, en referencia a la presencia del ajedrez en el sistema educativo de Andorra.

Los organizadores uzbekos superaron el récord de participación. En la competición absoluta se registran 207 equipos (el país anfitrión aporta tres y hay además otro de refugiados, amparado por la Federación Internacional, FIDE), mientras que en la femenina participan 191 equipos. En total, de los 206 países o territorios autónomos miembros de la FIDE —como Jersey, Islas Vírgenes Británicas, Curazao o Macao— compiten todos excepto Rusia (sancionada) y Ruanda.

La alta presencia confirma el auge del ajedrez en muchos países, impulsado por la pandemia, la serie Gambito de Dama (la más vista en Netflix hasta 2021) y el crecimiento de la demanda de ajedrez educativo en las escuelas. En paralelo, existe un factor clave para que no falte participación: en los años de elecciones a la presidencia de la FIDE, como el actual, algunos países en desarrollo reciben ayudas para costear sus desplazamientos.

La cifra total de asistentes se eleva al considerar que cada equipo está integrado por cuatro titulares y un suplente, además de capitanes. A ellos se suman árbitros, periodistas, influencers, delegados y otros directivos, empresarios, expositores y acompañantes, hasta superar las 3.000 personas.

Entre los participantes hay quienes encuentran en Samarcanda un refugio frente a la situación en sus países. En la delegación se mencionan palestinos, ucranios, sudaneses del sur, haitianos, spmalíes y afganos, donde el ajedrez está prohibido. También hay naciones difíciles de ubicar para el gran público, como Palaos, Brunéi, Kiribati, Esuatini (antigua Suazilandia) o Islas Marshall. En este contexto, el Gobierno de Uzbekistán se describe como más generoso que el de Hungría, cuyo primer ministro Orban negó el visado a muchos países hace dos años.

Para la mayoría, la Olimpiada funciona como una fiesta continua durante todo el día, aunque el ritmo competitivo para varias selecciones absolutas y femeninas exige disciplina. No menos de 30 selecciones absolutas (y unas 20 femeninas) incluyen jugadores profesionales, que pelean por las medallas o por un resultado que satisfaga a los dirigentes deportivos de sus países. Para ellos, las mañanas se destinan a la preparación de la partida, las tardes al juego y las noches al análisis.

Con Rusia ausente, la lucha por el podio, en teoría, se concentra entre EE UU, India, Uzbekistán y China. En el apartado femenino, los focos se sitúan en seis equipos: India, Georgia, Kazajistán, China, EE UU y Ucrania. España, que figura 13ª en la lista inicial absoluta y 19ª en la femenina, tendría opciones de ubicarse entre los diez primeros si su actuación es sobresaliente.

La atención también se centra en el rendimiento individual de varias figuras. Además de Faustino Oro, que recientemente se convirtió en el segundo gran maestro más joven de la historia, el torneo pone el foco en el campeón del mundo, el indio Dommaraju Gukesh (20 años). Su situación se describe en crisis aguda desde que consiguió el título, dos meses antes de que lo defienda frente al uzbeko Yavojir Sindárov, de la misma edad.

Junto a la competencia, una minoría de asistentes se dedica a las elecciones de la FIDE, con su carga política y el ambiente de negociaciones e intrigas. En paralelo, algunos directivos centrados en su labor no habrían disfrutado el martes de la ceremonia de inauguración, descrita como fastuosa —y probablemente carísima— en un gran teatro al aire libre con dos escenarios, dos orquestas, cantantes de élite, multitud de bailarines, fuegos artificiales y abundante parafernalia.

Para el resto de participantes, ese despliegue de luz y sonido en un país donde el ajedrez tiene gran relevancia marca el inicio de una fiesta bienal de dos semanas que nadie quiere perderse.

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