
Imagen gracias a: El País (América)
Mauricio Pochettino se despide de Estados Unidos en el Mundial tras la derrota con Bélgica y el caso Balogun
El entrenador argentino de la selección de Estados Unidos cerró su participación en la Copa del Mundo con una eliminación ante Bélgica, en un contexto marcado por la decisión de la FIFA sobre la tarjeta roja de Folarin Balogun y por el papel que se atribuye al presidente Donald Trump.
Mauricio Pochettino, seleccionador de Estados Unidos, puso fin a su etapa en el Mundial tras la derrota ante Bélgica en Seattle, que dejó al equipo eliminado.
El torneo del técnico argentino estuvo atravesado por un giro que, de acuerdo con lo que había trascendido al inicio de la competición, se vinculó a una supuesta promesa de Donald Trump: la posibilidad de obtener una green card, el documento que permite a los extranjeros vivir y trabajar de manera indefinida en el país, si la selección estadounidense lograba ganar el título.
Sin embargo, el desenlace del Mundial llegó con un episodio disciplinario que reactivó la polémica. En el partido ante Bélgica, la situación se vio salpicada por la red card, un escándalo mundial que se relacionó con el indulto solicitado desde la Casa Blanca y aceptado por la FIFA. Ese indulto estuvo ligado a la suspensión que pesaba sobre el delantero Folarin Balogun, sancionado con tarjeta roja en el encuentro ante Bosnia y que debía cumplir el castigo contra Bélgica.
Pochettino había defendido previamente la determinación de la FIFA, afirmando que “es bueno para el fútbol”. Aun así, tras el 1-4 ante Bélgica, prefirió dejar el tema a un lado y explicó que la eliminación se debió a cuestiones estrictamente deportivas: “No fuimos lo suficientemente buenos en el partido. No necesitamos buscar otra excusa”. También subrayó que el entorno externo no influyó en el funcionamiento del equipo.
En la conferencia de prensa, sin detenerse en el máximo goleador de su plantel de forma directa, Pochettino sí mantuvo el foco en el rendimiento. Balogun, que anotó tres tantos en el torneo —dos ante Paraguay y uno ante Bosnia—, fue expulsado y posteriormente, ya en el partido contra Bélgica, fue sustituido en el minuto 92 tras una actuación considerada intrascendente. Sobre la eliminación, el entrenador sostuvo que “las situaciones del exterior no nos afectaron como grupo”, y añadió que el equipo no mostró su “verdadera calidad”, ya que “nunca estuvimos conectados con el juego” y “nunca seguimos el flujo del partido”. Además, remarcó que incluso cuando alcanzaron el 1-1, “en la siguiente jugada nos hicieron un gol”.
El entrenador de Bélgica, el español Rudy García, también habló del caso Balogun. Señaló que el delantero del Mónaco se acercó para conversar después del partido: “Vino a hablar conmigo. Eso me gustó mucho. No es culpa suya, él no es el culpable, y se lo dije. Aprecio que haya tenido la intención de hablar conmigo”. García, además, había mostrado su bronca ante la FIFA el día anterior al cruce.
La despedida de Pochettino en su última conferencia de prensa se caracterizó por no mencionar de forma explícita la intervención atribuida a Trump para salvar a Balogun. El entrenador había tenido, en meses previos, un comportamiento oscilante entre su visión del fútbol y la política. Cuatro meses antes del Mundial, en febrero, respondió a las críticas del delantero Timothy Weah por el precio de las entradas. “No somos políticos, somos deportistas y solo podemos hablar de nuestro trabajo”, le contestó Pochettino. También defendió que, si la FIFA toma decisiones, debe explicarlas: “si la FIFA hace algo o toma una decisión, saben por qué, y es su responsabilidad explicarlo. Pero no nos corresponde a nosotros dar nuestra opinión. Nuestra responsabilidad es jugar”.
El domingo, cuando se confirmó el indulto a Balogun, Pochettino valoró la determinación como una medida positiva para el fútbol. Antes del partido contra Bélgica, celebró: “Es una decisión fantástica para el fútbol”. En esa misma línea, argumentó que el equipo no se vio beneficiado de manera clara: “Si alguien salió perjudicado en toda esta situación, fue Estados Unidos. Es decir, ¿jugar 30 minutos con un jugador menos en un partido de eliminación directa del Mundial? No es que nos estemos beneficiando. No somos las víctimas, pero tampoco somos los villanos de esta historia”.
Cuando se le preguntó por la llamada de Trump a Gianni Infantino para que se perdonara la tarjeta roja de su goleador, Pochettino también expresó su postura: “El poder del deporte. Es asombroso. No me sorprende que el presidente haya intervenido. Vengo de un país donde el fútbol es casi una religión. No me sorprende que ese sentimiento haya crecido tan rápidamente”.
La relación entre Pochettino y Trump incluyó varios momentos previos. Antes del Mundial, el entrenador contó que, en el sorteo, el presidente le preguntó si creía que la selección podía ganar: “¿Cree que pueda ganar el Mundial?”. Pochettino respondió: “Claro, señor presidente”. Más tarde, al explicar esa reacción en una conversación con EL PAÍS, detalló que lo hizo “primero porque lo creo” y “segundo” por la forma en que se planteó la pregunta: “cuando el primer representante de un país te hace esa pregunta… Si yo fuera el presidente y el entrenador no me responde que sí con vehemencia, yo lo echaría. ¿Qué haces con un entrenador que duda de sus posibilidades?”.
Trump también elogió a Pochettino antes del torneo, señalando: “Es un tipo fantástico, un entrenador fantástico. Creo que tienen muchas posibilidades de llegar hasta el final”. Además, Pochettino se declaró admirador de Javier Milei, aliado de Trump. En 2024, cuando Milei acababa de asumir el cargo, el entrenador dijo desde Francia, donde dirigía al PSG: “Tiene nuevas ideas y quiere ayudar al país y a la gente a tener una vida mejor. Todos los argentinos lo vamos a apoyar”.
Ya como técnico de Estados Unidos, en septiembre de 2025 añadió: “Me gustaría ir a Argentina y se lo dije al presidente cuando lo vi en noviembre pasado. Me dijo ‘espera, que va a mejorar’. Sinceramente, me da esperanza. Fijate lo que me ha pasado: volví después de cinco años en noviembre, después de un año de haber asumido él, y lo que me gustó fue la esperanza que recibí de la gente. Todo ajuste requiere de dolor y sufrimiento, pero esperemos que la cosa vaya mucho mejor”.
Tras la eliminación, no quedó claro si Pochettino continuará al frente de Estados Unidos. Este lunes, indicó que ahora lo más conveniente era descansar y luego mantener conversaciones para conocer la decisión de la Federación y de su propio entorno: “Creo que ahora lo mejor es descansar un poco y luego tener conversaciones y ver cuál es la decisión de la Federación y de nosotros. Pero estoy muy feliz, construimos una muy buena relación. ‘Ahora no es el momento de hablar de eso’”, dijo al final de la jornada, en la que Donald Trump había hablado en la Casa Blanca agradeciendo a la FIFA por su gesto.
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