Marcelo Gallardo y el “proceso” con el que la FEF busca repetir fórmulas del pasado

Imagen gracias a: El Universo

Marcelo Gallardo y el “proceso” con el que la FEF busca repetir fórmulas del pasado

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La Federación Ecuatoriana de Fútbol presentó a Marcelo Gallardo como entrenador de la Selección hasta 2030 y lo hizo con un esquema similar a los “procesos” anteriores. En el texto se cuestiona el énfasis en el pasado del DT y se contrasta su etapa de logros con sus fracasos recientes.

La Federación Ecuatoriana de Fútbol presentó a Marcelo Gallardo como técnico de la Selección hasta 2030, bajo el llamado “proceso Gallardo”. El acto, según el análisis del autor, siguió el mismo patrón que acompañó a los “procesos Alfaro”, “Sánchez Bas” y “Beccacece”: hubo videos, música estridente, un discurso del presidente de la FEF lleno de lugares comunes, la entrega de una camiseta con un 2030 grande y llamativo, y unas pocas palabras del aplaudido Muñeco.

El texto sostiene que, para varios periodistas presentes, la puesta en escena recordó el show roquero que Francisco Egas montó en enero de 2020 para presentar a Jordi Cruyff como DT de la Tricolor. En aquella ocasión se planteaba que, con experiencias en China e Israel, Cruyff convertiría a Ecuador “en una potencia mundial del fútbol”. También se recuerda que Egas invirtió $210.000 en el evento, pero que Cruyff se fue sin dirigir un solo entrenamiento y sin conocer a un jugador, llevándose una compensación que el autor califica como un “maletín repleto de dólares a cambio de nada”.

A partir de la presentación de Gallardo, el artículo plantea que la historia se repite con un guion similar: un presidente que busca protagonismo y publicidad, un entorno de aplaudidores y un entrenador que venía sin ocupación, enfrentando sus propias dificultades tras dos fracasos. Se agrega que, en Argentina, Gallardo no había sido llamado después de su última etapa en River Plate, y que tampoco había señales desde Europa pese a la estrategia de promoción vinculada a grandes clubes.

En el desarrollo, se menciona a Pablo Carrozza, escritor y youtuber argentino con una audiencia amplia y un estilo polémico y confrontativo. El texto recuerda que el 15 de septiembre Carrozza publicó un pódcast titulado “Ecuador se enamoró de un recuerdo | Gallardo nuevo DT de la selección | ¡Atrapado en el pasado!”, donde sostiene que Gallardo ya no es el que ganó la Copa Libertadores 2018 en Madrid ni el del período 2014-2021, en el que obtuvo catorce títulos con River. El autor del artículo vincula esa postura con su propia columna del 6 de septiembre, titulada “¿A cuál de los Marcelo Gallardo quiere contratar la FEF? ¿Al de la estatua o al terrenal?”.

De acuerdo con el texto, en la rueda de prensa del jueves último Egas presentó a Gallardo como un triunfador. Se reconoce que lo fue, pero se afirma que ese es solo un aspecto: el presente estaría marcado por su despido en Arabia Saudita y por el fracaso en River Plate, al que regresó en 2024. Se recuerda además que, en su retorno, “le dieron la llave de River”, que hizo y deshizo con el plantel, contrató a 20 jugadores y se gastó más de $90 millones. El artículo precisa que, salvo Gonzalo Montiel y Marcos Acuña, campeones mundiales en Qatar 2022, el resto de incorporaciones no rindieron como se esperaba.

Con ese contraste, el texto afirma que el Gallardo “de hoy” no se mostraría ante el periodismo y buscaría maquillar a la afición. En esa línea, el autor declara que expone dos realidades: la victoriosa entre 2014 y 2021, y la ruinosa desde diciembre de 2023 hasta julio de 2024, cuando fue cesado por los árabes. Luego, señala que arribó en su segunda etapa a River en agosto de 2024 y que se despidió ante Banfield en febrero de este año, sin haber conseguido títulos y tras quedar eliminado de la Libertadores.

También se critica la presentación de Egas, quien calificó a Gallardo como “uno de los entrenadores más laureados de nuestro continente y del mundo” y como “una eminencia del fútbol sudamericano” con trayectoria marcada por títulos, liderazgo e identidad competitiva. El autor sostiene que todo en la FEF sería una estrategia de mercadeo para captar patrocinadores y vender camisetas, gorras y chompas.

Para respaldar su postura, se incluye el comentario de Eduardo Coudet, técnico que sucedió a Gallardo en River: “Esto era Vietnam”. El artículo se pregunta entonces dónde quedarían el liderazgo y la identidad competitiva mencionados por el presidente de la FEF.

A los aficionados, el autor aclara que, pese a sus quince títulos (uno con Nacional de Montevideo y catorce con River Plate), Gallardo no sería uno de los entrenadores más laureados del mundo. Se afirma que no figura entre los primeros según Planet Football, y se citan nombres y cantidades para marcar la distancia: Alex Ferguson (escocés), 50 títulos; Pep Guardiola (español), 42; Jock Stein (escocés), 38; Mircea Lucescu (rumano), 38; Valeriy Lobanovskyi (ucraniano), 36; Carlo Ancelotti (italiano), 30; Ottmar Hitzfeld (suizo), 26; José Mourinho (portugués), 26; y Giovanni Trapattoni (italiano), 23.

El texto retoma además las palabras de Egas a Gallardo: “Que estos cuatro años sean de crecimiento, aprendizaje y momentos que nos hagan felices y orgullosos”. El autor dice compartir esos deseos, pero plantea que el trabajo no debería enfocarse solo en la eliminatoria, sino también en la Copa América, donde, según su criterio, con procesos de alharaca “solo hemos fracasado”.

En esa misma línea, el artículo pide que el trabajo sea a tiempo completo y no “de a ratos”, citando como referencia el estilo de Dušan Drašković. También se solicita desterrar la mentira que imperó en el último Mundial con la ‘generación dorada’, hasta que la verdad surgió de modo doloroso en el estadio Azteca.

Por último, el texto cuestiona el llamado ‘compromiso de vitrina’. Señala que, según el autor, todos los técnicos de la Tri desde Alfaro hasta Beccacece convocaron a jugadores de un club que estarían en trámite oculto de negociación con el exterior: José Hurtado, Kevin Rodríguez, Kendry Páez (mencionado como vendido al Chelsea tras una promoción periodística con el bautizo de la Joya, y donde no habría rendido como se lo ubicaba) y Darwin Guagua, presentado como titular sin debut profesional y luego vendido al Mérida español.

El artículo concluye planteando la pregunta sobre si el contrato de Gallardo incluye ese ‘compromiso de vitrina’. Afirma que se verá pronto si Gallardo convoca próximamente a Páez y al pibe Guagua u otro desconocido. Para cerrar, sostiene que Gallardo tiene un nombre de respeto por lo que fue y expresa el deseo de que tenga éxito, aunque remarca que su presente deja muchas dudas.

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