La FIFA entra en una batalla política por la sucesión en 2027

Imagen gracias a: El Universo

La FIFA entra en una batalla política por la sucesión en 2027

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Europa plantea una ofensiva contra el presidente Giovanni Vincenzo Infantino, en un proceso electoral que se celebrará el 18 de marzo de 2027 en Rabat, Marruecos. El resultado definirá la presidencia y reconfigurará alianzas dentro del organismo.

Europa, desde el inicio de la vida del continente, ha sido una de las grandes generadoras de guerras en el mundo, con conflictos civiles, bilaterales, intercontinentales y mundiales. En la actualidad, mantiene una guerra activa, la ruso-ucraniana, que suma algo más de 2 millones de víctimas entre muertos, heridos y desaparecidos en cuatro años y medio de lucha.

En ese contexto, se abre paso una nueva contienda: la guerra de la FIFA. El enfrentamiento tiene como protagonistas a la Unión Europea de Fútbol y al presidente suizo-italiano de la FIFA, el abogado Giovanni Vincenzo Infantino (56 años). El escenario no es un frente militar, sino los despachos, con una disputa marcada por el poder y el dinero, con miles de millones en juego.

El 18 de marzo de 2027 se perfila como una fecha tan determinante para el fútbol como lo fue el 19 de julio, cuando se disputó la final del mundo. En Rabat, Marruecos, se realizarán elecciones para presidente de la FIFA, por lo que estará en juego el liderazgo del organismo. El proceso promete una confrontación intensa, con negociaciones previas alrededor de los 211 votos con los que cuenta cada parte. Se espera que Rabat sea el escenario de promesas, traiciones y arreglos.

Infantino asumió el 26 de febrero de 2016 luego de vencer al jeque Salman bin Ibrahim Al-Jalifa, de Baréin, en segunda vuelta por 115 votos a 88. Salman bin Ibrahim es presidente de la Confederación Asiática y, por lo tanto, vicepresidente de la FIFA.

Su llegada estuvo asociada a la misión de ordenar y transparentar la Federación Internacional de Fútbol tras el FIFAgate, descrito como el mayor entramado de corrupción de la historia del fútbol, ideado y perpetrado básicamente por dirigentes sudamericanos.

Durante su primer mandato, Infantino tuvo un desempeño que le permitió ser reelecto en junio de 2019 sin oposición por cuatro años. Le fue bien en sus dos primeros mundiales, Rusia 2018 y Catar 2022, y en marzo de 2023 volvió a ser ungido por aclamación para un nuevo periodo. Sin embargo, en ese último Mundial, el balance cambió: pese a los récords de público y de ingresos, terminó cuestionado.

Entre los factores que alimentaron la indignación se mencionan su relación cercana con Donald Trump, la comercialización del Mundial, decisiones importantes tomadas sin consulta y, sobre todo, la propuesta de vender un 20 % de los derechos de la Copa del Mundo a una empresa privada vinculada al hermano del yerno del presidente de Estados Unidos (o incluso al propio yerno, según la interpretación que se plantea). Con ello, se produjo un estallido de rechazo en el universo fútbol y Europa elevó su postura de “hasta aquí llegaste”.

En el panorama de votos, se sostiene que casi tres cuartas partes del fútbol mundial están en contra de Infantino. Aunque es europeo, no se lo percibe como tal en su estrategia: vive en Miami y no apoya su poder en las federaciones del Viejo Continente. En cambio, se respalda en Sudamérica, África, México, ciertos países de Oriente Medio y Estados Unidos. Europa interpreta esta disconformidad general como una oportunidad para recuperar el control total de la actividad, en lo deportivo, lo político y lo económico.

Esa aspiración europea ya había tropezado en 1974, cuando el brasileño João Havelange accedió al trono. Luego, con Blatter, pese a que Infantino es suizo y con la influencia de Julio Grondona, Europa no recuperó del todo el control. Con Infantino, el escenario vuelve a abrirse con una oportunidad para que Europa intente manejar todo a placer.

Las cartas, según el planteo, ya fueron dadas vuelta: las confederaciones de Europa (55 asociaciones), Asia (47) y Concacaf (33 sin México) estarían contra Infantino; África (54), Sudamérica (10), Oceanía (11) y México, a favor. La suma resultaría 135 a 76. Aun así, se aclara que no es tan taxativo: cada asociación decide por su cuenta, por lo que la cifra no implica que Infantino esté automáticamente en desventaja por ocho.

Además, faltan siete meses y existen múltiples situaciones que podrían alterar el panorama. Se menciona el interés de España por albergar la final del Mundial en Madrid o, en su defecto, en Barcelona: la pregunta es si España votará en contra del presidente. También se señala que Arabia Saudita hospedará el Mundial 2034 y se plantea si ese país también se alineará en contra. Se abre otra incógnita sobre si los países árabes cercanos a Gianni se unirán a la Confederación Asiática. El voto es secreto, por lo que nadie puede asegurar el sentido de cada sufragio.

Aunque los continentes anuncian que se colocan detrás de un candidato, los países pueden no votar en bloque. En 2018, para elegir la sede del Mundial 2026, Sudamérica decidió sufragar en conjunto por Canadá/México/Estados Unidos, pero el coronel Nunes, presidente de la Confederación Brasileña durante un periodo breve, terminó apretando el botón de Marruecos. Ese desenlace se conoció porque la votación fue abierta y se reflejó en un cartel electrónico, lo que sugiere que podrían existir casos similares el 18 de marzo.

Se plantea también por qué Conmebol estaría aliada con Infantino: porque le da cabida en FIFA y respalda sus inquietudes. Argentina, Paraguay y Uruguay buscan una Copa del Mundo con 64 equipos, con la intención de que cada país organice un grupo completo en sus territorios, y no un único partido como está decidido por ahora. Gianni avalaría esa petición.

Infantino podría perder, pero no caería de inmediato. Se afirma que no puede haber un golpe de Estado en la FIFA salvo que una denuncia grave lo derrumbe. En ese contexto, se destaca que ya se pronunciaron en su favor seis federaciones árabes: Marruecos, Egipto, Mauritania, Sudán, Líbano y Catar. A su vez, cuatro africanas y dos asiáticas confirmaron un “pleno apoyo” al actual titular de la FIFA.

La UEFA, con 55 miembros, es la más grande, pero su amplitud la debilita: no todos comparten la misma postura. Se mencionan discrepancias entre países como Francia, Inglaterra, Alemania, España, Italia, además de la existencia de decenas de federaciones con otra percepción del tema, incluyendo Gibraltar, San Marino, Chipre, Malta, Luxemburgo, Liechtenstein, Islas Feroe, Andorra, Albania, Montenegro, Kosovo, Macedonia, Estonia, Armenia, Azerbaiyán, Letonia, Lituania, Moldavia, Kazajistán, Georgia y Bielorrusia.

También se advierte que habrá que observar el perfil de los opositores y si logran atraer a las asociaciones. Entre los nombres que se mencionan aparece el catarí Nasser Al-Khelaifi, presidente del Paris Saint Germain y de la ECA, Asociación Europea de Clubes, aunque se considera improbable. Se sostiene que Al-Khelaifi es prácticamente un empleado del emir de Catar, Tamim bin Hamad Al Thani, quien mantiene excepcionales relaciones con Infantino. Otro indicado es Salman bin Ibrahim, jefe del fútbol asiático. Un tercer nombre fuerte es el canadiense Victor Montagliani, titular de la Concacaf, bien valorado y parte con los 33 votos de su región.

En cuanto a las debilidades, se señala que Infantino no tiene un continente propio: Europa lo rechaza y no lo reconoce como suyo. Sin embargo, se afirma que Europa se equivocó de táctica al manifestarse con demasiada antelación, lo que le dio tiempo a Infantino para reaccionar y buscar aliados en todos los continentes. Se lo describe como un individuo hábil y movedizo, con siete meses para maniobrar y con la caja de la FIFA para convencer. Se subraya que domina fluidamente seis idiomas, incluido el árabe, y que la comunicación en ese idioma genera un impacto diferente.

Por otra parte, se menciona una realidad: el llamado “tercer mundo” se siente más integrado con Infantino. En un comunicado conjunto de los seis países árabes se expresa: “Valoramos profundamente los esfuerzos sostenidos del señor Infantino por impulsar el fútbol a nivel global y ampliar las oportunidades en todas las regiones”. Esa es la percepción que sostienen. Con ese marco, no se descarta una nueva victoria de Infantino.

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