La 593, barra de migrantes ecuatorianos nacida en Qatar, busca unir a la afición y llevar el tricolor a ciudades del Mundial en Estados Unidos

Imagen gracias a: Primicias

La 593, barra de migrantes ecuatorianos nacida en Qatar, busca unir a la afición y llevar el tricolor a ciudades del Mundial en Estados Unidos

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Ecuador vivirá su Mundial con el acompañamiento de miles de ecuatorianos que se reunirán en Estados Unidos para seguir a la selección. Detrás de banderazos y cánticos aparece La 593, una barra impulsada por migrantes y aficionados distribuidos en distintos continentes.

NUEVA YORK. El debut de Ecuador en el Mundial de Qatar 2022 reunió a miles de compatriotas provenientes de diferentes países para apoyar a la selección. En muchos casos, no se conocían entre sí y terminaron encontrando puntos de encuentro en grupos de Facebook, caravanas improvisadas y reuniones de aficionados que buscaban entradas, hospedaje o simplemente compañía para vivir la experiencia. Entre quienes coincidieron en esos encuentros había cuatro ecuatorianos que residían en Nueva York, Miami, Doha y Quito. De esa conexión surgió una idea que con el paso de los años se convirtió en un movimiento capaz de sumar a miles: instalar una barra permanente para acompañar a Ecuador cada vez que juegue.

Cuatro años después, La 593 encara su reto más grande. Con el Mundial en Estados Unidos, la organización planea reunir a miles de ecuatorianos en Nueva Jersey, Kansas y Filadelfia, las tres ciudades donde Ecuador disputará la fase de grupos. Para sus integrantes, el torneo tiene un significado especial: además de jugar cerca de una de las comunidades migrantes más numerosas del país, por primera vez podrán trasladar una estructura que fue construyéndose desde Qatar.

El nombre de la barra proviene del código telefónico internacional de Ecuador. Sus fundadores explican que la elección buscaba un símbolo capaz de identificar a cualquier ecuatoriano, sin importar la ciudad donde viva, el equipo que apoye o el país desde el que siga a la selección. De acuerdo con los organizadores, cerca de 10.000 personas siguen sus actividades mediante redes sociales y plataformas digitales.

La coordinación se sostiene desde dos continentes. Fernanda Iglesias vive en Qatar y trabaja en medios de comunicación; Ricardo Thurdekos reside en Miami; Danilo Carrión está en Nueva York; y Ricardo Carrasco permanece en Ecuador. Ninguno de ellos recibe un salario por su trabajo en La 593. Durante el día desarrollan profesiones vinculadas a comunicación, bienes raíces, tecnología o relaciones internacionales, mientras que por las noches y los fines de semana se encargan de organizar viajes, permisos, banderazos y actividades para la selección.

La barra ecuatoriana mantiene su punto de encuentro en el estadio mientras aguarda el inicio del partido del 30 de mayo, contra Arabia Saudita, en el Red Bull Arena, en Nueva Jersey.

Una barra sin camisetas rivales

Lo que arrancó con reuniones de aficionados durante el Mundial de Qatar no se limitó al regreso a casa. En los cuatro años posteriores, miembros de La 593 viajaron a Buenos Aires, Barranquilla, Santiago y otras ciudades para acompañar a Ecuador. También extendieron su presencia a partidos de la selección femenina y de categorías juveniles.

Dentro del grupo, un mensaje se repite con frecuencia: eliminar rivalidades locales. En su organización conviven aficionados de clubes que históricamente han tenido enfrentamientos en Ecuador. Según señalan, en los 90 minutos de un partido de la selección las diferencias entre camisetas quedan de lado. Ricardo Carrasco resume esa convivencia al explicar que, aunque hay hinchas de distintos equipos, el partido se vive con respeto y camaradería, sin que nadie piense en el equipo A, el equipo B o el equipo C.

Ricardo añade que esa dinámica ha sido determinante para sostener una estructura que hoy coordina actividades desde distintos países y que se prepara para movilizar a cientos de aficionados durante el Mundial.

La preparación también se adelantó a la confirmación de sedes. Los integrantes trabajaron durante meses sin saber si Ecuador quedaría en la costa este, el centro o el oeste de Estados Unidos. Una vez confirmado el calendario, aceleraron la logística para trasladar instrumentos, gestionar permisos y organizar encuentros con aficionados.

Las redes sociales cumplen un rol central en la organización: en las últimas semanas publicaron tutoriales con canciones que esperan entonar en las tribunas del Mundial. Una de ellas adapta el clásico "Mi lindo Ecuador" y condensa el espíritu de la barra en la letra: “Con amor te venimos a alentar, sí señor, a mi lindo Ecuador”. Otra recuperación retoma un cántico que se hizo popular entre los hinchas de Ecuador: “Desde el Atahualpa nació un grito que nunca murió”.

Parte de la preparación ocurrirá fuera de los estadios. La 593 ya programó tres banderazos en las ciudades donde Ecuador jugará la fase de grupos: el 13 de junio en Filadelfia, el 19 de junio en Kansas City y el 24 de junio en Times Square, en Nueva York. Los encuentros contemplan música, bombos, banderas y actividades para aficionados que llegarán desde distintos estados del país. Los organizadores señalan que el propósito es que los ecuatorianos se encuentren antes de cada partido y comiencen a vivir el ambiente mundialista desde las calles.

Migración y financiamiento

La experiencia migratoria aparece de forma constante en las historias que recopilan. Durante Qatar, conocieron ecuatorianos que llevaban años viviendo en países donde rara vez encontraban compatriotas. Algunos recorrieron cientos o miles de millas para compartir unos días con otros ecuatorianos. Para los organizadores, ese sentimiento de pertenencia explica parte del crecimiento de la barra. Danilo sostiene que, cuando se está fuera del país y en lugares donde no hay ecuatorianos, la soledad del migrante se vuelve especialmente fuerte.

Con base en los últimos censos, más de 500 mil ecuatorianos viven en la costa este de Estados Unidos. Por eso, consideran que los partidos de Ecuador tendrán una atmósfera diferente a la de otros Mundiales. Esperan que se sumen muchos aficionados provenientes de Nueva York, Nueva Jersey, Connecticut, Massachusetts, Pensilvania y otras regiones cercanas.

La financiación de la organización proviene principalmente de aportes de sus miembros, donaciones y alianzas con empresas interesadas en respaldar sus actividades. En distintos momentos, sus integrantes relatan que vendieron camisetas, realizaron rifas y otros artículos para costear viajes y materiales. Ricardo recuerda que, para ir a Qatar, vendieron de todo: galletas, camisetas, y que el trabajo que realizan está motivado por el amor al equipo.

Mientras los estadios se preparan para recibir aficionados y el Mundial se acerca, los cuatro coordinadores mantienen contacto a través de llamadas, grupos de mensajería y reuniones virtuales desde diferentes husos horarios. Uno está en Nueva York, otro en Miami, otro en Doha y otro en Ecuador. Para ellos, la distancia no es un freno: la barra nació precisamente porque miles de ecuatorianos estaban dispersos por el mundo y buscaban una forma de encontrarse alrededor de una camiseta.

La 593 también se plantea como un legado. Carrasco expresa que quiere que sus hijos sepan que estuvo presente en los Mundiales y que los ecuatorianos pueden mantenerse unidos sin regionalismos ni divisiones. Esa idea resume el objetivo que se mantiene desde que la barra nació en Qatar: que la selección ecuatoriana no vuelva a jugar sola.

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