Imagen gracias a: El País (América)
Koke, el capitán que se mantiene sano y marca el rumbo del Atlético ante el Arsenal
Con 34 años, Koke es el único mediocentro del Atlético que no se ha lesionado esta temporada. Su gran despliegue físico en los 120 minutos de la final de Copa del Rey y las lágrimas en La Cartuja dejaron una huella en la hinchada rojiblanca.
En la taberna Bonanno del Metropolitano cuelga un retrato de Koke de gran tamaño que preside una de sus paredes, con el mensaje de “Capitán de leyenda” sobreimpreso. El establecimiento, convertido en un santuario para la afición del Atlético de Madrid en los pre y pospartidos, pertenece a Toni, un italiano nacido en Brescia que se aficionó al club por el ambiente y la gastronomía que encontró en el Vicente Calderón, frente a los silencios que asociaba al Santiago Bernabéu. Toni rescató la imagen del capitán colchonero, que había aparecido antes desperdigada por el nuevo coliseo rojiblanco. Esa estampa se utilizó el día en que Koke superó a Adelardo (550) para convertirse en el jugador con más partidos en la historia del club. El centrocampista criado en la colonia de taxistas de Vallecas alcanzará este miércoles su encuentro 734.
Necesitado de “patas” para sostener a un vestuario muy tocado tras la derrota en la final de la Copa del Rey, Koke fue una de esas referencias durante la semana posterior. En el césped, ya sobre la hierba, había sido el mejor jugador rojiblanco. A sus 34 años y con un par de vueltas en el cuentakilómetros, ofreció un partido memorable desde lo físico y lo táctico en los 120 minutos de la final. “Cada vez que vas siendo más mayor cuesta más. Nos pasa a todos los futbolistas, pero no me sorprende [su despliegue físico en la final copera]. Cada día me motiva más poder estar aquí, poder trabajar como todos los años y esa motivación me lleva al nivel que estoy dando en esta temporada”, explicó.
Las lágrimas de Koke en La Cartuja conmovieron a la hinchada rojiblanca. El sábado, cuando fue sustituido en el partido contra el Athletic, su nombre se coreó en medio de una ovación intensa y sentida. Su imagen, con una silueta fina y bíceps marcados bajo una camiseta recortada por encima de los hombros, responde a un cuidado extremo de la alimentación y del físico. Tras entrenar con el resto de titulares que alineó Simeone ante el Athletic, Koke continuó con series de carreras de 50 metros junto a uno de los preparadores físicos.
En el rendimiento, Koke tiene la intención de seguir un año más en el Atlético y en el club hay empleados que lo dan por hecho. Una aspiración suya es retirarse como un One club man, al igual que Adelardo, a quien venera y con quien comparte el liderazgo entendido desde el sacrificio hasta la extenuación y la bonhomía. El Atlético, a través de su director de fútbol Carlos Bucero, le trasladó hace un año que lo mejor para cerrar su carrera era hacerlo en el club en el que ingresó con apenas ocho años. Tras renovar por un año en 2024 —la primera vez que se utilizó esa especie de renovación vitalicia que depende de él— Koke afirmó: “¿Qué es el Atlético? Mi vida. Sin más”. También se indicó que, como ya ocurre con Oblak, Griezman y Simeone, el capitán rojiblanco tiene licencia del club para decidir su futuro.
En un equipo afectado por la misma epidemia de lesiones en los isquiotibiales que golpea al fútbol profesional de las cinco grandes ligas, Koke destaca porque es el único de los mediocentros de Simeone que esta temporada no ha estado de baja por un percance muscular. El último contratiempo de Pablo Barrios le supone acumular alrededor de tres meses de baja, mientras que Cardoso ha estado casi dos. La idea inicial de Simeone al inicio del curso era que el centrocampista de Moratalaz y el estadounidense formaran el eje central del campo. Sin embargo, Koke se ha impuesto de nuevo como el mediocentro de cabecera del entrenador, no solo por las lesiones de sus competidores.
Cuando la tensión empezaba a apoderarse del equipo por los malos resultados del comienzo de la temporada, Koke, junto a Griezmann, tiró de oficio para templarlo. Ese equilibrio será clave para el Atlético en su encuentro ante un rival capaz de manejar por igual el repliegue en campo propio y una fuerte presión en campo contrario. “El equilibrio entre la intensidad y la cabeza tiene muchísima importancia, ya lo vimos en los cuartos de final contra el Barcelona. Estos partidos se deciden en detalles y hay que estar atento a todo, tener la cabeza fría para saber cuándo atacar y cuándo replegarse”, advierte.
En el partido de vuelta disputado en el Metropolitano, cuando el Barcelona ya había igualado el 0-2 de la ida a los 20 minutos, Koke fue el encargado de reanimar a sus compañeros y hacerles ver que todavía quedaba más de una hora larga de partido.
Koke también habló de su situación personal y de la competición. “Siento que estoy disfrutando esta temporada un montón y que unas semifinales de Champions no se juegan todos los años. Es la cuarta que puedo jugar y hay que disfrutarla al máximo. No sé si jugaré una más, pero sí la voy a disfrutar como lo hice en las anteriores”, afirmó. No oculta que, pese a sus horas de vuelo, partidos como el que afronta todavía le alteran por dentro en los días previos: “Siempre, cuando uno se va acercando al partido, hay nerviosismo, el estómago se te revuelve, como cuando tienes tu primera cita con la primera chica que conoces. Cuando empieza y ya vas al calentamiento se pasa todo”.
La cita de esta noche le obligará a lidiar con el poderoso centro del campo que forma Arteta con Zubimendi, Rice y Odegaard.
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