Jon Rahm vive su peor torneo tras la bancarrota de LIV y el anuncio de la llegada de su cuarto hijo

Imagen gracias a: El País (América)

Jon Rahm vive su peor torneo tras la bancarrota de LIV y el anuncio de la llegada de su cuarto hijo

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Jon Rahm firmó su peor actuación desde que debutó como profesional hace más de 10 años al quedar fuera del corte en el BMW PGA Championship. El golfista vasco afronta un momento personal decisivo por el nacimiento de su cuarto hijo y, al mismo tiempo, un escenario profesional incierto tras la bancarrota de LIV.

Jon Rahm encadenó su peor torneo desde que hace más de 10 años saltó a la élite profesional. El golfista vasco cerró su participación en el BMW PGA Championship con dos rondas de 78 y 77 golpes, resultado que lo dejó fuera del corte en la cita más prestigiosa del circuito europeo disputada en el campo inglés de Wentworth. Además, terminó en el puesto 138 de la clasificación entre los jugadores que completaron las dos primeras rondas.

En su juego no estuvo nada de lo habitual: Rahm no se reconoció en el campo y se mostró frustrado. Sin embargo, más allá del swing desajustado o de los putts que no entraron, el fondo del asunto se relaciona con el peso mental que, en el golf, resulta determinante. En este momento, su cabeza está lejos del green por su situación familiar y por lo que puede ocurrir con su futuro profesional.

Rahm será padre por cuarta vez, una segunda niña, en las próximas semanas. Para el español de 31 años, la prioridad está en el estado de su mujer, Kelley, y en el bienestar de sus tres hijos. La familia reside en Estados Unidos y Rahm ha competido recientemente en Europa, con desplazamientos a miles de kilómetros y a la espera de un nacimiento que condiciona su calendario deportivo. Entre sus compromisos figuran el Alfred Dunhill Championship, del 1 al 4 de octubre, y el Open de España la semana siguiente, del 8 al 11. Después, en noviembre, tiene previstas las dos últimas paradas del DP World Tour en Abu Dabi y Dubai. Todo dependerá de la fecha definitiva del parto: no viajará a España hasta que su esposa dé a luz y tanto la madre como la niña estén bien.

A esa incertidumbre personal se suma una gran nube sobre su porvenir profesional. La liga saudí LIV, el circuito millonario por el que Rahm fichó en diciembre de 2023 tras abandonar el PGA Tour, se ha declarado en bancarrota. La competición no puede sostenerse ni afrontar los pagos pendientes y futuros sin la financiación del Fondo Soberano de Arabia, PIF, que ha frenado su inversión tras colocar más de 5.000 millones de dólares y tras la falta de rentabilidad económica y de repercusión deportiva.

LIV ha solicitado a un tribunal estadounidense la posibilidad de romper contratos ya firmados y ha presentado una lista de acreedores en la que figura Jon Rahm. El jugador español tiene pendientes de cobrar 7,4 millones de dólares por los servicios ya prestados, según el acuerdo de hace tres años, además de la parte del contrato que aún debería recibir por los dos próximos cursos. Según New York Post, esta cifra se situaría en torno a los 150 millones.

Mientras tanto, la liga saudí busca transformarse en un LIV 2.0 de bajo perfil: menos premios y menos torneos, con una propuesta en la que los jugadores se convierten en una especie de propietarios de equipos y de la propia competición. Rahm no ve con buenos ojos esa idea por su inversión en un circuito que ha sido deficitario desde su nacimiento pese al respaldo del PIF. Tampoco le convence la posible caída del nivel competitivo, y su situación está ahora marcada por un proceso en los despachos para resolver su vínculo con LIV.

El propio Rahm explicó que existe un largo proceso legal antes de que puedan concretarse muchas cuestiones. También rechazó la opción de convertirse en accionista y afirmó que, tras varios años, no cree estar preparado para involucrarse en la política del deporte, señalando que su papel debe centrarse en lo que sabe hacer: golpear una bola de golf.

El escenario no es sencillo. En primer lugar, Rahm debería romper su matrimonio con LIV. Después, tendría que regresar a una antigua pareja. La puerta del circuito europeo está abierta gracias al acuerdo del español con el DP World Tour para conservar la membresía y mantener la elegibilidad para la Ryder, cuya próxima edición es en Irlanda en 2027. A cambio, deberá pagar las multas pendientes y comprometerse a jugar cinco torneos por curso. No obstante, competir la mayor parte de la temporada en el tour europeo puede complicarse para alguien asentado con una familia numerosa en Estados Unidos.

El retorno al PGA Tour sería, a nivel personal, el camino más cómodo y el que lo acercaría nuevamente a la élite mundial. Sin embargo, esa posibilidad está cerrada al menos durante un año mientras no cambien las normas. Ese es el tiempo de sanción que, según su última participación en LIV el 23 de agosto, debería cumplir. La única alternativa para saltarse el periodo sería un acuerdo con el PGA Tour similar al que firmó Brooks Koepka para abandonar la liga saudí y volver al origen. Koepka asumió una sanción económica y derechos de juego restringidos, y esa misma oferta estuvo sobre la mesa de Rahm. La rechazó, y ahora, con LIV en bancarrota, queda pendiente de varias llamadas: las de sus abogados sobre el contrato, las del PGA Tour para una posible reconciliación y las relacionadas con su mujer por la llegada de su cuarto hijo.

Entre el laberinto contractual y la espera familiar, Rahm tiene demasiadas cuestiones dando vueltas como para poder concentrarse por completo en lo que ocurre sobre el campo, por muy buena que sea su capacidad para golpear.

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