Inglaterra vuelve a México tras 40 años: de los hooligans a una afición con otro perfil

Imagen gracias a: El País (América)

Inglaterra vuelve a México tras 40 años: de los hooligans a una afición con otro perfil

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En 1986, los seguidores ingleses protagonizaron episodios violentos en México y obligaron a reforzar la seguridad. Cuatro décadas después, Inglaterra regresa al Estadio Azteca con una hinchada que ya no se identifica con aquel pasado.

En el Mundial de 1986, los hinchas ingleses conocidos como hooligans dejaron una huella marcada en México. Llegaron con una imagen que llamaba la atención por entonces y con un historial asociado a la violencia, la agresividad y el vandalismo, lo que derivó en peleas y en la necesidad de reforzar la seguridad en distintas zonas del país.

El recorrido comenzó en Monterrey, donde su comportamiento ya resultaba discordante, y continuó hasta el Distrito Federal, donde se registraron choques con seguidores argentinos. Inglaterra, además, tuvo una participación que incluyó tres partidos de fase de grupos ante Polonia, Portugal y Marruecos, disputados en los dos estadios de Monterrey. Más adelante, en octavos de final, el equipo goleó a Paraguay en el Estadio Azteca.

De cara al duelo de cuartos de final ante Argentina, también en el Estadio Azteca, el Ministerio de Relaciones Exteriores británico sostuvo conversaciones con las autoridades mexicanas. La tensión no solo venía del contexto deportivo: la Guerra de las Malvinas había ocurrido cuatro años antes, y se sumaba la polémica por el financiamiento a las barras bravas argentinas. A eso se añadió un antecedente de 1985, cuando murieron 39 aficionados en un Liverpool-Juventus en Bélgica.

El 22 de junio, día del partido, se produjeron enfrentamientos en las gradas y peleas en las calles cercanas. De acuerdo con una de las tantas leyendas que rodean a ese encuentro, la policía mexicana habría contenido la situación con apoyo de pandillas locales. También se desplegaron unos 2.500 elementos, con un 25% más de presencia que en otros partidos, algunos vestidos de civil e infiltrados entre los hinchas, como documenta el libro El Partido de Andrés Burgo.

Tras lo ocurrido, el Gobierno británico asumió un rol más directo para frenar la violencia. Se implementaron medidas como colocar asientos en los estadios para evitar avalanchas, establecer leyes que vetaban de por vida a los hinchas violentos de los recintos, aplicar penas de cárcel, introducir cámaras y encarecer las entradas.

Este domingo, México e Inglaterra se enfrentan con el pase a los cuartos de final en juego, en lo que se describe como el partido más relevante de la selección anfitriona hasta el momento. La Cancillería británica emitió advertencias para los aficionados ingleses que viajarán a Ciudad de México, tras señalar el aumento en reportes de robo de teléfonos móviles y casos de adulteración de bebidas con sustancias. El comunicado también subrayó muertes ocurridas en la madrugada del miércoles en la capital, después de que la Selección mexicana eliminara a Ecuador en dieciseisavos (2-0). Asimismo, el equipo mantendrá en secreto la ubicación de su hotel para evitar una serenata similar a la que la afición mexicana llevó a los sudamericanos.

Mientras el contexto deportivo genera expectativa, el contraste con 1986 también se refleja en la forma en que se vive el apoyo a la selección. A día de hoy, la afición inglesa mantiene su pasión, pero con un tono distinto: la unión se expresa con canciones como Wonderwall de Oasis, Sweet Caroline de Neil Diamond y Three Lions, compuesta por David Baddiel y Frank Skinner junto a Lightning Seeds.

Incluso desde la policía británica se destacó el comportamiento de los aficionados de Inglaterra en Estados Unidos durante la fase de grupos de la Copa del Mundo. La Unidad de Policía de Fútbol del Reino Unido informó que no hubo reportes de violencia o altercados protagonizados por aficionados ingleses en Estados Unidos, y que solo dos de las cinco detenciones registradas se produjeron durante un partido del Mundial.

Parte de ese cambio se atribuye a medidas preventivas. El Gobierno prohibió la asistencia a más de 2.000 fanáticos identificados como problemáticos. Además, el Ministerio del Interior aplicó restricciones a los “aficionados considerados de riesgo” para impedir que viajen a Estados Unidos, Canadá y México. Según se indicó, estas disposiciones alcanzaron a 1.984 personas con pasaporte británico y con una orden de prohibición de acceso a estadios (FBO) en Inglaterra y Gales, quienes debieron entregar sus pasaportes antes del 2 de junio. La policía retendrá los documentos hasta el 19 de julio. Las órdenes de prohibición, impuestas por tribunales y con duración de hasta 10 años, pueden emitirse por delitos como actos violentos y alteración del orden público, posesión de drogas y reventa ilegal de entradas.

A 40 años de aquellos episodios, Inglaterra regresa al escenario donde se escribió uno de los capítulos más turbulentos de la historia de su afición. Sin embargo, el temor que acompañaba a esos grupos ya no viaja con ellos: los colectivos que convirtieron el fútbol en un campo de batalla fueron desmantelados. Aunque la rivalidad volvió a asomarse con intercambios a la altura del torneo, la banda sonora de la amenaza quedó atrás.

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