El caso del City provoca tensión política en Inglaterra por la presunta financiación irregular

Imagen gracias a: El País (América)

El caso del City provoca tensión política en Inglaterra por la presunta financiación irregular

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El Gobierno británico se ve envuelto en el debate tras el fallo que sanciona al Manchester City por vulnerar normas de competencia financiera, bajo la presión de los príncipes de Abu Dabi y con el temor a un impacto económico de gran escala.

Lo que comenzó como una controversia sobre la interpretación del reglamento de la Premier League derivó en un conflicto con consecuencias políticas y económicas para Inglaterra. El primer ministro británico, Andy Burnham, expresó su preocupación por la posibilidad de que una sanción al Manchester City terminara afectando a los propietarios del club, los príncipes de Abu Dabi.

Burnham señaló en declaraciones a la BBC, tras la conferencia anual del Partido Laborista, que le inquietaría perderlos. También destacó la contribución del City Football Group y de sus dueños al desarrollo de la ciudad de Mánchester, incluyendo el dinero destinado al Etihad Stadium, al campus que lo rodea y a la propia ciudad.

El trasfondo del debate se intensificó a partir de un dictamen de la comisión independiente de la Premier League, que la semana anterior concluyó que el City vulneró gravemente las normas de competencia financiera. En los círculos políticos y empresariales del país se extendió la idea de que una sanción contundente podría desencadenar una reacción en cadena con efectos sobre inversiones e intercambios comerciales vinculados a los Emiratos Árabes Unidos. El Financial Times cuantificó el volumen en alrededor de 30.000 millones de libras anuales.

La comisión de peritos independientes, contratada por la patronal del fútbol inglés, fue tajante: entre 2009 y 2018, el City habría firmado contratos de patrocinio simulados para inflar de forma artificial sus ingresos. En ese periodo, de los 1.118 millones de euros consignados como ingresos por patrocinios provenientes de empresas de Abu Dabi —con Emirates Airways como principal exponente—, apenas unos 150 millones habrían sido pagados efectivamente por los patrocinadores. Los 900 millones restantes se habrían inyectado directamente mediante Abu Dabi United Group for Development and Investment (ADUG), la empresa de capital riesgo que sirvió como vehículo para comprar el club. Su propietario es el jeque Mansour bin Zayed al Nahyan, miembro de la familia real emiratí y vicepresidente de los Emiratos Árabes Unidos.

Desde distintos clubes de la Premier, se denunció que esos acuerdos ficticios permitieron al equipo alcanzar una prosperidad desmedida en el campo de juego. Se sostiene que, durante 2009-2018, el City se benefició de manera ilegítima de un flujo de caja que le dio ventajas competitivas imposibles de igualar para el resto. En esos años, el Manchester City ganó tres Premiers: 2011-12 con Mancini, 2013-14 con Pellegrini y 2017-18 con Guardiola. Además, se indicó que fue el club que más invirtió en futbolistas a nivel mundial: 1.190 millones de euros en gastos netos en fichajes, según Transfermarkt, por encima del Barça, que acumuló 612 millones.

Fuentes del Arsenal, el Chelsea y el Liverpool señalaron que los clubes de la Premier esperaban un fallo condenatorio. También remarcaron que, a partir de ahora, nadie tiene claridad sobre las consecuencias. Desde el Manchester City se rechaza la decisión de plano. El presidente, Khaldoon al-Mubarak, y el CEO, Ferran Soriano, presentaron un recurso ante la comisión de apelación independiente de la Premier League, presidida por sir Gary Hickinbottom, ex juez de la Corte Suprema, quien decidirá en las próximas 12 semanas.

Este no sería el primer episodio en el que el City recurre un veredicto similar. En 2020, la UEFA lo condenó a dos temporadas de expulsión de las competiciones europeas y al pago de 30 millones de euros de multa. El club apeló ante la Corte de Arbitraje del Deporte de Lausana (CAS), que concluyó que las acusaciones de financiación mediante patrocinios a precios inflados fuera de mercado no estaban suficientemente probadas y dejó la pena en 10 millones de multa.

Si la comisión de apelación confirma el primer fallo, el Artículo W.64 del reglamento de la Premier autoriza a la comisión disciplinaria a imponer sanciones con amplia discrecionalidad. La norma contempla desde multas económicas sin un importe preestablecido hasta la sustracción de puntos, sin que nada quede descartado. La cláusula general permite aplicar “la pena que crea conveniente”. Algunos juristas interpretan que esa amplitud podría incluso habilitar a la Premier a despojar al City de títulos históricos, aunque se trata de algo que muy pocos esperan. En todo caso, se subrayó que el atractivo comercial del Manchester City no solo elevaría el valor de los derechos de imagen de la Liga: de acuerdo con auditoras, los principales beneficiados habrían sido sus rivales tradicionales, especialmente el Manchester United.

Amenazas y visitas a Downing Street

El conflicto jurídico se transformó en una crisis política. Khaldoon al-Mubarak escribió a los aficionados en una carta difundida este sábado que todavía quedan “muchos que quieren socavar el gran momento” del club y que no les darán esa oportunidad. Se remarcó que Mubarak no solo es presidente del Manchester City: también se lo describe como la figura más influyente de los Emiratos sin títulos nobiliarios, con inmunidad diplomática que le impide ser juzgado en el Reino Unido. Además, se indica que ejerce como ministro de relaciones exteriores emiratí en la sombra y como director de operaciones de Mubadala, el fondo de inversión soberano de Abu Dabi con 400.000 millones de euros bajo gestión, funcionando como un conducto clave para gran parte de las inversiones del país en el mundo.

The Telegraph informó que Al-Mubarak visitó Downing Street para reunirse con el secretario de Comercio, Jonathan Reynolds, hace dos semanas. El mismo medio advirtió que los Emiratos habrían amenazado con retirar una inversión de miles de millones de euros en el corredor tecnológico Oxford-Cambridge si la Premier castiga al Manchester City. Andy Burnham, que hasta junio fue alcalde de Mánchester, aparece como un actor especialmente cercano a la situación: ADUG y el Ayuntamiento de Mánchester crearon una sociedad inmobiliaria con más de 1.000 millones de euros en fondos para desarrollar terrenos y construir viviendas en zonas deprimidas de la ciudad.

Por último, se recordó que el ADUG compró el Manchester City por unos 200 millones de euros en 2008. Actualmente, se estima que el club vale alrededor de 4.500 millones de euros, y la Premier, los aficionados, los políticos y los medios se preguntan si el sistema de propiedad que habría producido esta “erupción de riqueza” debe seguir vigilándose o requiere una revisión radical.

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