Imagen gracias a: Primicias
El ambiente mundialista en Ecuador no despega por el retraso del álbum Panini
A 55 días del primer partido del Mundial 2026, la afición ecuatoriana muestra menos euforia de la esperada. Entre el rendimiento irregular de la Selección y factores cotidianos, el texto apunta al atraso en la venta del álbum Panini como el motivo principal de la frialdad premundialista.
Hinchas de Ecuador en el estadio Rodrigo Paz Delgado antes del partido ante Perú por la Fecha 8 de Eliminatorias, el martes 10 de septiembre de 2024.
Aunque en la Costa la ola de calor aprieta, el ambiente mundialista en Ecuador se siente apagado. Con solo 55 días para el arranque del Mundial 2026, la gente no logra concentrarse del todo en la cita futbolera. La pregunta que flota en el entorno es por qué tanta distancia emocional respecto al torneo. ¿Influye la Selección?
La Tricolor pesa en ese panorama. Hay un componente ligado a los resultados deportivos, pero el factor más señalado es el juego: hace tiempo que Ecuador no ofrece un partido plenamente redondo, contundente e inapelable. Incluso el triunfo sobre Argentina en Eliminatorias, que podía haber sido una referencia para ilusionar, no terminó de convertirse en un espectáculo digno de destacarse. En general, Ecuador cumple, hace lo necesario y con frecuencia termina empatando, y para algunos eso no alcanza.
También se suman dificultades logísticas que impidieron que la Selección se reuniera para un partido de despedida o una dinámica similar antes del Mundial. Esa falta de encuentro refuerza la sensación de desapego hacia un equipo cuyos jugadores desarrollan sus carreras en el exterior. En ese contexto, parte de la hinchada sigue al plantel principalmente por streaming, y con ese nivel de cercanía cuesta construir un vínculo profundo: no se puede amar lo que no se conoce.
A la distancia deportiva y al desapego también se mezclan problemas cotidianos. En el ambiente aparece el alza de la gasolina y el clima de guerras comerciales, junto con la impresión persistente de que Donald Trump habría convertido al Mundial en una trampa de indocumentados, además de una trampa carísima.
Sin embargo, el motivo que se presenta como determinante para explicar el tono glacial es el atraso en la venta del álbum Panini del Mundial. El texto sostiene que, por el monumental formato del torneo —planteado como un festival que prioriza la cantidad antes que la calidad—, el álbum tardó en estar listo. Y que, en la práctica, el verdadero ambiente mundialista depende de ese producto coleccionable: pone a niños y adultos a moverse para completarlo lo antes posible.
Se describe cómo la compra de funditas y cajas, el intercambio acelerado de cromos, el retiro del papel protector y el proceso de llenar cada módulo con el jugador o el estadio correspondiente son los elementos que tradicionalmente encienden la chispa premundialista. La euforia, entonces, quedaría atada a ese ritual.
El cierre plantea que, cuando chicos y grandes comiencen a pegar los cromos de Moisés Caicedo, Willian Pacho y Enner Valencia, podría despertarse la ilusión de estar en vísperas del Mundial. Pero todo dependerá del resultado con Costa de Marfil.
Si quieres más información visita https://poderenlosmedios.com/
