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Deportivo Quito y El Nacional: déficits, sanciones y decisiones que desembocaron en el descenso
Deportivo Quito y El Nacional, dos clubes tradicionales de la capital, terminaron atravesando crisis con raíces similares: déficits millonarios, desajustes entre ingresos y gastos, deudas con futbolistas y trabajadores, sanciones de la FIFA y la FEF, demandas de acreedores y serios problemas de gestión. El impacto financiero terminó reflejándose en la cancha y aceleró sus caídas.
Deportivo Quito y El Nacional condensaron una misma historia de deterioro institucional: mientras los jugadores buscaban resultados deportivos, la dirigencia tuvo que lidiar con la falta de recursos para cubrir obligaciones heredadas de administraciones anteriores.
Cuando el dinero no llegó, las consecuencias dejaron de limitarse al plano económico. Se encadenaron demandas, prohibiciones para inscribir futbolistas, sanciones deportivas, pérdida de puntos y, como desenlace, el descenso.
Tanto Deportivo Quito como El Nacional acabaron en Segunda Categoría con una década de diferencia. Deportivo Quito descendió a la Serie B en 2015 y pasó a Segunda en 2016. El Nacional perdió la Serie A en diciembre de 2025 y, nueve meses después, confirmó su descenso a Segunda para 2027.
El presupuesto vs. el déficit
En Deportivo Quito, el problema se hizo más visible tras una etapa de éxitos. El club ganó los campeonatos nacionales de 2008, 2009 y 2011, pero el costo de esos planteles terminó comprometiendo sus finanzas. Solo en 2011, la institución destinó alrededor de USD 9,3 millones para el pago de su plantel y cerró ese año con un déficit superior a USD 5,3 millones. Para mediados de 2014, algunos informes estimaban que la deuda se acercaba a los USD 20 millones.
El inconveniente no se reducía a cuánto gastaba el club, sino a la capacidad real para sostener esos compromisos. Los salarios altos, los premios por títulos y las obligaciones asumidas durante los años de mayor rendimiento se transformaron en cargas que las siguientes administraciones no pudieron cubrir.
En El Nacional, el interventor Juan Manuel Aguirre calculó en 2026 que el déficit rondaba los USD 12 millones. La institución mantuvo contratos de hasta USD 22.000 mensuales con futbolistas cuando ya competía en la Serie B. El costo operativo mensual era de USD 110.000, mientras que los aportes de socios apenas generaban unos USD 40.000 al mes.
El desequilibrio no se explicaba únicamente por una deuda acumulada. También existía una brecha entre ingresos y gastos corrientes. “Entraban USD 2 y se gastaban USD 5”, resumía el interventor de los 'puros criollos' en una entrevista con PRIMICIAS.
Ese desbalance tuvo un efecto directo sobre el rendimiento: cuando no hay liquidez para pagar salarios y obligaciones, las deudas dejan de ser un pasivo contable y terminan afectando la posibilidad de competir.
Las sanciones, un partido aparte
En Deportivo Quito, el proceso de sanciones siguió una ruta prolongada. Las deudas con futbolistas y entrenadores provocaron reclamos ante la FIFA y la FEF. En 2015, el equipo recibió diferentes sanciones y acumuló una pérdida de 34 puntos entre decisiones de ambos organismos.
En 2016, el club no se presentó a dos partidos oficiales debido a suspensiones relacionadas con sus obligaciones económicas y perdió la categoría. El descenso no estuvo únicamente ligado a la tabla de posiciones.
La dinámica se repitió, con otras dimensiones, en El Nacional. En diciembre de 2025, el Tribunal de Apelaciones de la FEF confirmó una reducción de nueve puntos por inconsistencias en la documentación de acuerdos de pago. El equipo pasó de 42 a 33 puntos y descendió a la Serie B.
Ya en 2026, las obligaciones pendientes volvieron a poner en riesgo al club. La FEF anunció una pérdida de seis puntos por incumplimientos con acreedores. Además, las deudas pendientes en FIFA bloquearon la inscripción de nuevos jugadores.
Con menos dinero para contratar, la competitividad se redujo; con menos ingresos, la carga financiera se agravó, y el ciclo se volvió difícil de romper.
Las demandas en FIFA y FEF, un dolor de cabeza
Los dos clubes compartieron el mismo desenlace: sanciones internacionales como consecuencia final de obligaciones acumuladas durante años.
Deportivo Quito se ubicó entre los equipos más sancionados por la FIFA y la Federación Ecuatoriana de Fútbol. Esa situación provocó la disminución permanente de puntos por demandas de exjugadores y aceleró su descenso a la Serie B.
En la Serie B, los 'Chullas' enfrentaron de forma recurrente a la Comisión Disciplinaria de la FEF. Las deudas pendientes con la Agremiación de Futbolistas (AFE), que para ese momento superaban los USD 800.000, derivaron en suspensiones continuas que impedían al club presentarse a sus partidos.
Durante el período en que estuvo al frente Juan Manuel Aguirre, el objetivo fue calcular la deuda total de Deportivo Quito. Tras meses de búsqueda de acreedores, la dirigencia reconoció lo que denominó “la deuda en firme”, en alrededor de USD 8 millones.
En El Nacional, el mismo Aguirre señaló que la deuda alcanzó los USD 12 millones. De ese monto, unos USD 9 millones correspondían a exjugadores, integrantes de cuerpos técnicos y extrabajadores administrativos. A eso se suman aproximadamente USD 1,2 millones con el IESS, USD 300.000 con el Municipio de Quito y USD 70.000 con el SRI.
Además, ambos clubes arrastraron decenas de procesos judiciales. Una revisión de expedientes de PRIMICIAS encontró al menos 69 causas en el caso de Deportivo Quito, con mandamientos de ejecución superiores a USD 1,4 millones, junto con medidas sobre bienes e ingresos del equipo.
Dos crisis que terminaron pareciéndose demasiado
Juan Manuel Aguirre, quien fue presidente de Deportivo Quito y en 2026 asumió como interventor de El Nacional, sostuvo que las similitudes son directas. En una entrevista con El Universo, afirmó que ambas crisis responden a “malos manejos administrativos y la falta de control de los socios”. También indicó que los dos clubes requieren dirigentes transparentes y una administración que entienda que el fútbol necesita una gestión empresarial.
La comparación tiene un peso particular porque Aguirre vivió ambos procesos desde escenarios distintos. En Deportivo Quito conoció la crisis cuando el club ya había descendido. En El Nacional llegó cuando el deterioro financiero y dirigencial ya había desembocado en una intervención.
En ambos casos, la crisis institucional terminó debilitando al equipo en la cancha. Deportivo Quito perdió competitividad tras años de grandes inversiones y descendió por sanciones y suspensiones vinculadas a sus deudas. El Nacional pasó de la Serie A a la Serie B y, apenas 281 días después, terminó condenado a Segunda Categoría.
De cara a 2027, Deportivo Quito y El Nacional, que en otra época se enfrentaban por la Serie A, volverán a verse en Segunda Categoría.
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