De Qatar 2022 a Norteamérica 2026: las transformaciones que cambiarán la experiencia de los hinchas

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De Qatar 2022 a Norteamérica 2026: las transformaciones que cambiarán la experiencia de los hinchas

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En apenas tres años y medio, el Mundial pasa de un formato concentrado en una sola ciudad y en invierno a una edición disputada en tres países durante el verano. El salto va de 32 a 48 selecciones y de 64 a 104 partidos, con una fase de 16avos de final, además de un impacto directo en traslados y costos para los aficionados.

El Mundial de Qatar 2022 quedó marcado como un experimento inusual que salió bien. El torneo se concentró en un radio de apenas 70 kilómetros, se disputó entre noviembre y diciembre para evitar el calor y tuvo como campeón a Lionel Messi, considerado por muchos el mejor futbolista de la historia.

Durante 28 días, Doha y zonas cercanas funcionaron como una especie de gran villa olímpica, con aficionados, selecciones y prensa compartiendo un territorio del tamaño de la provincia de Pichincha. Aunque el mundo tenía dudas por las particularidades del evento, el certamen no mostró mayores inconvenientes y se vivió como una fiesta en distintos puntos, desde el mercado de Souq Wakif hasta los desiertos y los estadios construidos para la ocasión.

Tres años y medio después, la FIFA trasladó el Mundial al otro extremo: Norteamérica. El cambio implica dimensiones mayores, precios más altos y, para muchos, un comienzo difícil incluso antes de aterrizar en los países anfitriones: Estados Unidos, México y Canadá.

La mudanza de Medio Oriente a Norteamérica trae consigo modificaciones en el huso horario, el idioma, los traslados, la estructura del torneo y el aumento de partidos, entre otros factores. En Qatar 2022, el movimiento era más sencillo gracias a la cercanía entre sedes y a un sistema de metro moderno. En 2026, la experiencia pondrá a prueba tanto el presupuesto de los hinchas como la resistencia física de los jugadores, ya que todo se multiplica.

Estos son los cambios más radicales que marcarán el paso de un Mundial a otro:

1. Clima y distancias

Se pasará del invierno concentrado y temperaturas controladas por aire acondicionado al verano norteamericano. Qatar 2022 fue el primer Mundial de la historia celebrado a finales de año y disputado en un espacio comparable al de la provincia de Pichincha. En 2026, el torneo regresa a su época tradicional (junio y julio), pero se jugará en tres de los países más extensos de América.

El salto es enorme: en lugar de disputar todo en una sola ciudad (Doha), se programarán 104 encuentros en 16 ciudades (11 en Estados Unidos, tres en México y dos en Canadá), separadas por miles de kilómetros y con varios husos horarios.

2. Nuevo formato: de 32 a 48 selecciones

Uno de los puntos más discutidos es la ampliación del torneo. El Mundial de 32 países quedó atrás, un esquema que funcionó de manera sólida desde Francia 1998. De acuerdo con la FIFA, el nuevo modelo con 48 selecciones “garantiza” una mayor participación global y suma plazas para otras confederaciones. Al mismo tiempo, abre el debate sobre el nivel de un campeonato con partidos que podrían tener menos espectáculo y expectativa.

3. De 64 a 104 partidos

La expansión de cupos se traduce en un aumento de partidos. Siete Mundiales se jugaron con 64 encuentros, mientras que en esta edición se disputarán 104 cotejos, lo que equivale a un incremento del 60%. Para acomodar el calendario, la FIFA incorporó una fase nunca antes vista en el torneo: los 16avos de final.

El equipo que busque el título deberá jugar ocho partidos en lugar de siete y su estadía en Norteamérica se extenderá a 39 días (11 más que en Qatar).

4. La odisea de los hinchas

En Qatar 2022, muchos aficionados llegaron a asistir a dos partidos por día, y algunos, con entradas, vieron hasta cuatro encuentros en una jornada. Incluso el presidente de la FIFA, Gianni Infantino, estuvo presente en los 64 encuentros.

En 2026, la geografía norteamericana vuelve esa posibilidad inviable: para seguir a una selección, un hincha tendrá que trasladarse al menos a dos ciudades y pasar muchas horas entre estaciones de tren o aeropuertos, o incluso cruzar a otro país. Asistir a los tres partidos de la fase de grupos será un privilegio.

5. El impacto al bolsillo

El torneo pasará del boleto accesible de Qatar 2022 a los precios “dinámicos” de la FIFA, que generaron conmoción e incluso motivaron una investigación por parte de los fiscales de New York y New Jersey debido a los costos. Asistir a la Copa del Mundo dejará de ser un plan familiar o una inversión de unos meses para convertirse en un lujo difícil de sostener para la mayoría.

En Qatar se conseguían entradas incluso desde USD 70, mientras que en Norteamérica hay hinchas que pagan más de USD 2.000 por un boleto para un partido de la fase de grupos. Además, las distancias obligarán a multiplicar gastos: vuelos internacionales, vuelos internos y alojamiento en ciudades con costos de vida muy altos, como Nueva York, Los Ángeles o Toronto.

6. De la Hayya Card al ICE

Para Qatar, el Comité organizador exigía que los hinchas contaran con la Hayya Card, una tarjeta digital que funcionaba como visado unificado y como pase gratuito para el transporte público. Para muchos, llegar a Medio Oriente fue más sencillo de lo esperado.

En 2026, los aficionados que aterricen en Norteamérica no solo necesitarán las entradas de la FIFA, sino que deberán ajustarse a políticas migratorias estrictas, especialmente en Estados Unidos. Incluso, a periodistas acreditados se les ha solicitado visa de trabajo para evitar inconvenientes.

Como medida adicional, está previsto que agentes del ICE (Servicio de Inmigración y Control de Aduanas) asistan a los partidos que se juegan en los estadios de Estados Unidos, con el objetivo de controlar cualquier tipo de delito.

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