Beccacece asume su responsabilidad tras Ecuador-México y abre el debate sobre la elección de entrenadores para el Mundial

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Beccacece asume su responsabilidad tras Ecuador-México y abre el debate sobre la elección de entrenadores para el Mundial

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A pesar del rendimiento de Ecuador en las Eliminatorias a lo largo de este siglo, la FEF no ha logrado encontrar un estratega que sostenga ese nivel en competiciones de formato corto como el Mundial. Sebastián Beccacece explicó su mea culpa tras el 16avos de final ante México.

Sebastián Beccacece habló el 29 de julio de 2026 en Ciudad de México, previo al compromiso de Ecuador por los 16avos de final frente al equipo mexicano, y volvió a poner sobre la mesa el debate sobre el rendimiento de la Selección en torneos grandes.

El argentino apareció casi un mes después del partido de 16avos de final entre Ecuador y México en el estadio Azteca, tras un encuentro que calificó como uno de los más dolorosos para la Tricolor. En una entrevista a Radio Centro, el exentrenador de la Selección nacional no recurrió a frases habituales de su estilo, salvo una idea central: "Sentí que, como entrenador, no estuve a la altura de lo que fue el proceso".

Esa declaración sintetiza un patrón que se repite en los Mundiales de Ecuador: los técnicos que llegan a la Copa del Mundo suelen responder en las Eliminatorias, construyendo procesos que funcionan, pero enfrentan dificultades cuando llega el torneo. Incluso algunos con experiencia previa en el máximo certamen no logran replicar el nivel mostrado durante la clasificación.

El problema, como se observa históricamente, aparece cuando el equipo se clasifica tras campañas destacadas, incluso por encima de Brasil, pero luego no alcanza en el Mundial el rendimiento que sugería el trayecto clasificatorio.

La diferencia principal, según el planteamiento del texto, estaría en las exigencias de cada etapa. En las Eliminatorias sudamericanas, de duración cercana a dos años, el entrenador dispone de tiempo para consolidar automatismos, recomponer al equipo luego de una derrota y aprovechar la fortaleza de jugar como local. Es un período pensado para construir el plantel.

En cambio, el Mundial y la Copa América se definen en un número reducido de partidos, con un máximo de siete en el caso del Mundial. Un mal arranque puede afectar el desarrollo del grupo, el margen de error se reduce y el margen temporal para construir un equipo disminuye: la tarea pasa a ser exprimir el rendimiento disponible. En ese contexto, adquiere un peso determinante el análisis del entrenador partido a partido.

El texto también señala que, por motivos que califica de “sospechosos”, figuras como Manuel Pellegrini, Josep Guardiola o José Mourinho suelen rechazar la dirección de selecciones, dejando esa posibilidad para una etapa posterior, como en el caso de Gustavo Alfaro. La razón sería que conducir un proceso no equivale a manejar un club y, al llegar a un Mundial, se corre el riesgo de repetir el tipo de desenlace que sufrió Carlo Ancelotti con Brasil, descrito como un fiasco de proporciones.

Con este panorama, queda planteada la pregunta sobre la próxima decisión de la dirigencia de la Ecuafútbol: si continuará buscando entrenadores de procesos o si se inclinará por un DT que también haya demostrado adaptación táctica inmediata, gestión emocional y lectura de torneos cortos.

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