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Barcelona SC, Liga de Quito y Emelec suman pasivos cercanos a USD 120 millones y condicionan sus decisiones
Barcelona SC, Emelec y Liga de Quito arrastran deudas millonarias que afectan sus presupuestos, limitan fichajes y obligan a negociar con jugadores, exentrenadores, proveedores, instituciones públicas y acreedores privados. La suma total ronda los USD 120 millones.
En el fútbol ecuatoriano, Barcelona SC, Emelec y Liga de Quito comparten un rasgo que va más allá de la tradición deportiva: una deuda acumulada aproximada de USD 120 millones. Barcelona SC concentra un pasivo de USD 53 millones, Emelec se ubica cerca de USD 36 millones y Liga de Quito reporta un déficit aproximado de USD 30 millones.
El origen de estas cifras se vincula con años de acuerdos incumplidos, demandas ante FIFA, sanciones y prohibiciones para inscribir jugadores, además de obligaciones con instituciones públicas. Como consecuencia, los clubes han ido recortando sus presupuestos temporada tras temporada.
Los ajustes reflejan la tendencia: Barcelona pasó de USD 13 millones en 2025 a USD 6 millones en 2026; Liga de Quito redujo de USD 16 a USD 12 millones; y Emelec disminuyó de USD 11 a 4,5 millones. La lógica de la dirigencia apunta a atender cuentas del pasado para evitar que el problema comprometa el futuro.
Con el tiempo, las deudas dejaron de ser únicamente un asunto administrativo y se transformaron en un factor deportivo. Limitan la contratación de refuerzos, fuerzan la reducción de presupuestos, afectan ingresos futuros y, en ciertos casos, derivan en procesos judiciales y nuevas prohibiciones para inscribir futbolistas.
Barcelona SC: USD 53 millones y deudas que continúan apareciendo
Miguel Montalvo, presidente de Barcelona SC, indicó que el pasivo del 'Ídolo del Astillero' se encuentra entre los USD 52 y 53 millones. También descartó que el monto supere los USD 60 millones y planteó una salida que va más allá del recorte de gastos: transformar al club en una Sociedad Anónima Deportiva (SAD).
Montalvo señaló que la cifra ronda entre los USD 52 y 53 millones y aclaró que la transformación a una SAD no se puede imponer: “los socios deciden”.
Mientras la discusión avanza, hasta junio del año pasado el club debía más de USD 865.000 por deudas con exfutbolistas, entre ellos Javier Burrai y Jonathan Bauman, además de instituciones deportivas como Asoguayas, situación que mantenía prohibiciones para fichar.
Uno de los casos más representativos es el de Damián Díaz. Su regreso a Barcelona tuvo un componente deportivo y otro económico: el 'Ídolo' mantiene una deuda con el 'Kitu' que bordea los USD 2,5 millones. La dirigencia apunta a continuar cancelando los valores pendientes mientras el jugador sigue formando parte del club.
Este tipo de escenarios, que han provocado prohibiciones en FIFA para ejecutar traspasos, se volvieron más habituales en los últimos años en Barcelona SC, por lo que la dirigencia planifica a corto plazo.
Por la magnitud de las obligaciones, Barcelona también ajustó el presupuesto para 2026. El club pasó de más de USD 14 millones para el plantel en 2025 a aproximadamente USD 6 millones. Además, en el mercado de pases se priorizaron las cesiones frente a las compras definitivas.
Emelec: USD 36 millones y una cadena de obligaciones heredadas
Emelec muestra con claridad cómo una deuda acumulada termina impactando el funcionamiento deportivo. El monto pasó de USD 27,60 millones al cierre de la administración de José Pileggi a USD 27,84 millones durante el período de César Avilés. En 2025, con la presidencia de Jorge Guzmán, la cifra subió a USD 33,46 millones.
En la Asamblea de Socios del 23 de julio de 2026, la dirigencia presentó un déficit de USD 35,82 millones. José David Jiménez recibió un club que, según su explicación, arrastraba múltiples obligaciones y procesos: “Era un enfermo abandonado en la calle a punto de morir”.
Las consecuencias se reflejaron en el mercado de fichajes. En julio, Emelec acumulaba siete prohibiciones activas de FIFA, cuatro de ellas por tres ventanas de transferencias.
La dirigencia logró levantar todas esas restricciones después de pagar cerca de USD 800.000 a sus acreedores, lo que permitió inscribir refuerzos para la segunda parte de la temporada. Sin embargo, el 18 de agosto FIFA registró otras dos prohibiciones contra el club.
Jiménez sostuvo que el club consiguió estabilizarse, aunque todavía está “en terapia intensiva”. Según el dirigente, antes de su administración Emelec tuvo que levantar 14 prohibiciones de FIFA y tres de la FEF, originadas en sentencias, casos perdidos y acuerdos incumplidos.
Liga de Quito: menos deuda, pero una cifra que llegó a USD 42 millones
Liga de Quito también acumuló obligaciones durante distintas administraciones, aunque mantiene una capacidad relevante para generar ingresos deportivos. Su participación en Copa Libertadores, donde llegó a semifinales en 2025 y a cuartos de final en 2026, se convirtió en un soporte para sostener la estructura.
En septiembre de 2026, Isaac Álvarez reveló que el déficit alcanzó aproximadamente USD 42 millones un año antes. La administración manejaba inicialmente una cifra cercana a USD 30 millones, pero luego aparecieron nuevas deudas.
Álvarez explicó que, al entregarse los balances económicos, existía un valor definido, pero después surgieron más acreencias. Entre los principales acreedores mencionados estuvo el Servicio de Rentas Internas (SRI).
La diferencia con Barcelona y Emelec radica en que Liga avanzó en el pago de obligaciones y aprovechó sus participaciones internacionales para obtener recursos extraordinarios.
Aun así, Álvarez remarcó que el problema no estaba resuelto. Afirmó que la deuda había disminuido y que el nuevo informe económico sería presentado a los socios. “Seguramente, ahora la deuda va a ser menos”, dijo, indicando que la deuda rondaría los USD 30 millones.
También planteó una discusión de fondo: Liga necesita definir un modelo que reduzca progresivamente sus pasivos y evite depender de una persona o una familia.
El presupuesto del club también se redujo. Para 2026 se establecieron alrededor de USD 12 millones, frente a los USD 16 millones manejados en 2025. Incluso con ese recorte, Liga conserva uno de los presupuestos más altos del campeonato y mantiene a la Copa Libertadores como fuente relevante de ingresos.
Entre las participaciones de 2025 y 2026, el club universitario acumuló USD 16,55 millones en ingresos, un dato clave para entender por qué Liga de Quito puede sostener una deuda millonaria sin recortar su inversión deportiva al mismo nivel que los equipos del Astillero.
Una crisis generalizada
Lo que ocurre en Barcelona SC, Emelec y Liga de Quito no se limita a esos tres clubes. El problema atraviesa al fútbol ecuatoriano: instituciones que arrastran obligaciones de distintas directivas, destinan parte importante de sus ingresos para cubrir deudas previas y, a la vez, deben financiar la temporada en curso.
La situación se repite con distintos niveles de impacto en otros equipos. Aucas, por ejemplo, enfrentó en 2026 inconvenientes económicos y cambios en su administración con la llegada del Grupo Zaimella.
Deportivo Cuenca reconoció que sus cuentas bancarias estaban congeladas por una deuda cercana a USD 345.000 con el IESS. Además, el jueves 1 de octubre el plantel no entrenó por el atraso en el pago de tres meses de sueldo y de arriendos, sumado a dos meses, al menos, del año anterior.
El directorio actual, con dos años en el cargo, ha mostrado inestabilidad. A ello se suma el conflicto administrativo y legal del grupo gerenciador (GFI), con contrato vigente hasta 2032, por el contrato de gerenciamiento del club. Por esa razón, operativamente, los cuencanos quedaron a la deriva.
Con estos problemas y un plantel cada vez más desgastado por el incumplimiento en sus pagos, el pasivo de Deportivo Cuenca superaría los USD 5 millones.
El caso del El Nacional representa la consecuencia más severa de esta cadena. El club 'militar' afronta una deuda que ronda los USD 12 millones, más de 92 procesos judiciales y obligaciones con acreedores que ya tuvieron efectos deportivos: el equipo descendió a la Serie B en 2025 y a Segunda Categoría en 2026.
Así, el fútbol ecuatoriano intenta competir con presupuestos cada vez más ajustados mientras carga obligaciones acumuladas durante años. En ese contexto, cuando los clubes dependen de ingresos como derechos de televisión, auspicios, taquilla y transferencias de jugadores para sostener el día a día, cualquier retraso o caída en esos recursos vuelve a poner en riesgo su operación.
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