Argentina e Inglaterra reavivan el recuerdo 40 años después en el Mundial

Imagen gracias a: El Universo

Argentina e Inglaterra reavivan el recuerdo 40 años después en el Mundial

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El 22 de junio de 1986, en el Estadio Azteca, Diego Maradona protagonizó dos acciones decisivas ante Peter Shilton: un gol con la mano y una memorable corrida de 60 metros. Argentina terminó ganando 2 a 1 frente a Inglaterra.

Hay encuentros que superan el fútbol y terminan formando parte de la historia. El 22 de junio de 1986, en el Estadio Azteca, Argentina e Inglaterra jugaron algo más que un cuarto de final: fue una jornada que marcó a quienes la vivieron y que aún hoy se discute por sus detalles. En aquel momento, el autor de la cobertura vivió el partido como su primera experiencia periodística mundialista.

Pocos conocen que Argentina afrontó ese duelo con camisetas compradas al apuro en una tienda de México. Las versiones oficiales resultaban muy calurosas; por eso, Diego Maradona eligió el modelo y sentenció: “Con esta le ganamos a Inglaterra”. A toda prisa les cosieron escudos improvisados y les plancharon los números.

En 2022, una de esas camisetas se subastó por 9,2 millones de dólares a un coleccionista de Emiratos Árabes Unidos. Además, en 1982 Argentina e Inglaterra habían estado en lados opuestos en la guerra de las Malvinas, un contexto político que se sentía en la cancha. Para muchos argentinos, vencer a Inglaterra en ese partido era casi tan relevante como conquistar la Copa del Mundo.

La polémica y la leyenda llegaron en el minuto 51. Maradona saltó junto al portero inglés Peter Shilton y, en lugar de cabecear el balón, lo empujó con el puño izquierdo hacia la red. El árbitro tunecino Ali Ben Nasser validó el gol; su asistente búlgaro Bogdan Dotchev tampoco señaló nada, y los jugadores ingleses protestaron con fuerza.

Al finalizar el encuentro, Maradona explicó con una sonrisa que el tanto lo había marcado “un poco con la cabeza y otro poco con la mano de Dios”. Años después, el árbitro reveló que la barrera de idiomas con su asistente les impidió comunicarse, y que recién pudieron hablar luego del partido con ayuda de un intérprete.

Pero el impacto no se detuvo ahí: cuatro minutos después, Maradona recibió un balón en su propio campo, inició una carrera de 60 metros en la que superó a cinco jugadores ingleses y dejó sentado a Shilton para firmar lo que la FIFA eligió en 2002 como el mejor gol de la historia.

Argentina ganó 2 a 1 y continuó su camino hacia la copa. En ese Mundial, el árbitro no volvió a intervenir en otro partido. Décadas más tarde, Maradona visitó a Ali Ben Nasser en Túnez y le regaló una camiseta firmada con la dedicatoria “Para Ali, mi amigo eterno”.

Por su parte, Ali Ben Nasser guardó durante décadas el balón original del partido, considerado el objeto más polémico y glorioso de la historia del fútbol, hasta subastarlo en 2022 por más de dos millones de dólares.

Aquel 22 de junio de 1986 en el Azteca dejó una lección para el autor: el fútbol, más que un deporte, se vive como arte, pasión y legado, una experiencia que acompaña toda la vida. Cuarenta años después, Atlanta recibirá a los mismos protagonistas de una rivalidad legendaria, aunque con actores de otra generación. Argentina e Inglaterra se volverán a encontrar en el Mundial 2026 con una leyenda que pesa, una deuda pendiente y una intensidad que el tiempo no ha podido apagar.

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