Álex Baena, el jugador que marca la diferencia cuando España lo necesita

Imagen gracias a: El País (América)

Álex Baena, el jugador que marca la diferencia cuando España lo necesita

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De la Fuente destaca que hay futbolistas hechos para la selección y pone como ejemplo a Álex Baena, instalado en el once tras un periodo de ajustes y con participación decisiva ante Arabia, Uruguay y Austria.

En los momentos difíciles, Álex Baena suele aparecer. De la Fuente lo resume con una idea clara: “Hay jugadores que son de selección”. Tras el fallido experimento de colocar a Gavi como extremo para reemplazar a Nico Williams —de hecho, el domingo realizó casi todo el entrenamiento con sus compañeros—, Baena se afianzó en el ala izquierda de España y ya no volvió a ser desplazado de ese rol.

Su impacto se reflejó en los partidos: jugó frente a Arabia, marcó ante Uruguay y asistió contra Austria. Con ese recorrido, su siguiente objetivo es Portugal de Cristiano.

El carácter de Baena, descrito como tímido pero rebelde, arisco pero entrañable y difícil de quebrar, comenzó a formarse cuando el fútbol aún era solo un juego. El internacional rememoró una etapa infantil marcada por la presión y las expectativas: “Nunca olvidaré que en el coche a Villarreal mi madre y yo no parábamos de llorar”. Después llegó el silencio y la soledad: “Por las noches me venía el bajón”. Tenía 11 años.

No fue la única prueba de resistencia. En las categorías de la Rojita, el salto al primer equipo del Villarreal se le atragantó y encontró refugio en el Girona, que por entonces competía en Segunda. Allí mostró fútbol y también carácter. Quique Cárcel, director deportivo del cuadro catalán, lo explicó así: “Vino muy joven y fue muy determinante a nivel mental en los momentos clave. Desarrolló ese gen competitivo, de agresividad en los últimos metros: robar, liderazgo, goles, asistencias”.

Del Girona dio el salto al primer equipo del Villarreal y, cuando parecía que el fútbol de élite ya era su destino, volvió la incertidumbre. “Pensé en dejar el fútbol”, confesó después de un enfrentamiento polémico y nunca aclarado con Valverde tras un Madrid-Villarreal. En ese periodo conoció un lado más oscuro del fútbol: “Críticas, amenazas de muerte a mí y a mi familia, encender la tele y verme. Era la primera vez que tenía tanta repercusión. Al final, es el Madrid. Fue un caso que me dolió mucho, mucho”.

Ahí apareció De la Fuente para devolverle el impulso. Lo llamó para la absoluta y la selección le devolvió la confianza: campeón de la Eurocopa y con el oro en París 2024. Una segunda exigencia superada. Más adelante, Baena amplió el efecto del trabajo psicológico: “El psicólogo me hizo salir de pensamientos de dejarlo todo”.

Luego llegó el Atlético y un nuevo salto en el escaparate. Tampoco fue sencillo: la adaptación al sistema de Simeone y dos pasos por la enfermería, siendo el primero una apendicitis. Aun así, De la Fuente lo tuvo en cuenta para el Mundial. “Es un magnífico entrenador y a nivel personal te ayuda mucho”, subrayó.

De la Fuente lo cuida; Baena cuida a la Roja. Porque cuando todo se complica, aparece Baena. Es, en el fondo, la historia de su vida.

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