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Tras la derrota en la Copa del Rey, el Atlético encara la Champions con la obligación de ganar

Imagen gracias a: El País (América)

Tras la derrota en la Copa del Rey, el Atlético encara la Champions con la obligación de ganar

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Diego Pablo Simeone y el vestuario rojiblanco asumieron que la falta de acierto y las debilidades defensivas volvieron a costar caro. Con la Liga ya lejos, el Atlético centra su esperanza en la Champions, donde la eliminación de la Copa deja al equipo ante un “todo o nada” rumbo al Arsenal.

Diego Pablo Simeone insistió durante los últimos meses en que el Atlético necesitaba conquistar un título. Tras la derrota en la Copa del Rey, el preparador argentino volvió a trasladar esa idea en la sala de prensa del estadio de La Cartuja, al remarcar que “la gente no necesita mensajes, la gente necesita ganar”.

El club, el plantel y el propio Simeone tenían claro que la final copera era la vía más real para volver a levantar un trofeo y cortar una sequía que ya se acerca a los cinco años. En el entorno rojiblanco se valoraba que eliminar al Barca en la Champions aportaría dinero y prestigio, pero en el balance interno se insistía en que un título es un título y que todos los estamentos lo reclamaban. Desde la meritoria Liga de la 2020-21, el Atlético no ha vuelto a engrosar sus vitrinas. Además, en la era Simeone nunca se había prolongado un lustro sin levantar una copa.

Con la Liga ya descartada por la distancia respecto al Barcelona, al equipo le queda la Champions como gran oportunidad. Sin embargo, la dificultad del camino se ve condicionada por el nivel de los rivales: Arsenal en semifinales y la posibilidad de enfrentarse a Bayern o PSG en una hipotética final.

El capitán Koke resumió la necesidad de reacción: “Hay que levantarse”. Esa capacidad anímica se pondrá a prueba el miércoles 29 de abril, cuando el Arsenal visite el Metropolitano. La temporada pasada, tras la eliminación europea en octavos a causa del polémico penalti del doble toque anulado a Julián Alvarez contra el Real Madrid, el Atlético no levantó cabeza. En las tres semanas posteriores a la eliminación, perdió sus opciones en la Liga y, además, fue eliminado por el Barça en las semifinales de Copa.

En la lectura general de la final, el Atlético pudo haberse impuesto a la Real Sociedad si Baena y Cardoso hubieran aprovechado las ocasiones francas que tuvieron en los minutos finales del tiempo reglamentario, o si el zapatazo de Julián Alvarez en la prórroga que reventó el larguero de Marrero hubiera entrado. Aun así, dentro del equipo se detectó malestar por la deficiente primera mitad. Marcos Llorente fue el más crítico: “Hemos tirado la primera parte a la basura”. Simeone también mostró desencanto, especialmente por la bajada de intensidad tras el empate a uno obtenido por Lookman. El técnico admitió: “Pudimos hacer más en los dos goles de ellos”.

Entre los puntos señalados estuvo el cambio del extremo nigeriano cuando todavía se le apreciaba fresco de piernas y con capacidad de amenaza para Aramburu. En los dos goles de la Real y en los peores tramos del partido, el Atlético evidenció las debilidades que ya le persiguen en el curso: inconsistencia defensiva en el lateral derecho cuando no lo ocupa Llorente y en el izquierdo, donde Ruggeri aparece como referencia de un problema que Simeone reconoce sin ambages.

El Atlético, de acuerdo con esa misma lectura, ataca mejor que defiende. En el gol más rápido de la final, tras el error de Molina y Giuliano al interceptar el pase largo de Marrero, Ruggeri no saltó para evitar que Barrenetxea cabeceara. También se cuestionó la salida de Musso, que en una jugada golpeó a Guedes en la cabeza en su intento por despejar con los puños; esa acción acabó en penalti al borde del descanso, el que supuso el 2-1.

Tras el paso por los vestuarios, y durante un tramo de la prórroga, el Atlético sí mostró un cambio de rumbo: se hizo más protagonista, encajonó a la Real y consiguió volver a empatar gracias a la maniobra de Julián Alvarez, que llegó a siete minutos para el final.

Con esa imagen como punto de apoyo, Simeone y sus futbolistas comenzaron a buscar la forma de levantarse del varapalo. A la vez, en redes sociales —y especialmente entre los pesos pesados del vestuario— se puso de manifiesto la necesidad de mandar mensajes para intentar recuperar el ánimo antes de la visita del Arsenal al Metropolitano. Koke, Marcos Llorente y Griezmann publicaron mensajes para tratar de levantar a la plantilla y a la hinchada.

En definitiva, la temporada del Atlético queda reducida a un escenario de “todo o nada” en la Champions, con la eliminación copera como golpe añadido y con la clasificación marcada por la exigencia de un camino que se define, a partir del próximo compromiso ante Arsenal, como decisivo.

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