Roberto Bautista anuncia su retirada: “Colgaré la raqueta esta temporada en paz”

Imagen gracias a: El País (América)

Roberto Bautista anuncia su retirada: “Colgaré la raqueta esta temporada en paz”

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El tenista de Benlloc, devoto del tenis, repasó en una entrevista su decisión de retirarse tras una trayectoria marcada por la regularidad, el trabajo constante y el rechazo a la exposición mediática. Destaca que su carrera, iniciada tarde en la élite, le dejó 12 trofeos, un top-10 y un papel clave en la Davis de la Caja Mágica.

Roberto Bautista (Benlloc; Castellón, 38 años) confirmó que colgará la raqueta esta temporada. El castellonense, conocido por su forma de entender el deporte desde el trabajo y el segundo plano, explicó en una entrevista los motivos de su adiós y el enfoque con el que ha vivido su carrera.

Bautista señaló que, tras tantos años fuera, le cansan los hoteles y la sensación de estar encerrado, y puso como ejemplo su experiencia en Wimbledon, donde valora especialmente poder estar en una casa. También contó que su familia impulsa proyectos en el hogar, como un gimnasio en el sótano, y remarcó que no planea usarlo.

El tenista descartó el fútbol y llegó tarde a la élite, con 24 años. A partir de ahí, sostuvo una dedicación que se extendió durante más de una década y que le condujo a 12 trofeos, el top-10 del circuito y a una destacada participación en la Davis de la Caja Mágica, en la que dejó una huella especialmente relevante. En su balance, subrayó que su retirada será “en paz”, acompañado por Ana, Roberto, Lucas y los caballos.

Al ser preguntado por el carácter traumático del adiós, Bautista explicó que las lesiones y la retirada suelen ser los momentos más difíciles para un deportista, porque no existe una referencia emocional clara de lo que vendrá después y porque, además, el cuerpo ha sido llevado al límite durante años. Indicó que su estilo de juego, con el paso del tiempo, hizo cada vez más complicado sostener el nivel.

Sobre el “día después”, afirmó que lo principal será el descanso de cuerpo y mente. A su juicio, el estrés de competir, de los resultados y del ranking llegará a su fin, y llegará un punto en el que apetece parar.

Bautista defendió que el tenis exige mucho y se vuelve especialmente exigente con la edad. Afirmó que es menos insano cuando se es joven, por el margen físico y porque no se vive con el mismo nivel de presión, pero que con el paso del tiempo aparecen problemas y el físico resiente. Se mostró agradecido por haber podido jugar hasta los 38 años y por cómo le fueron las cosas.

En cuanto a lo que más le va a costar, dijo que le gusta entrenar, el día a día, cuidarse, ir al gimnasio y tener objetivos. También valoró la competición y señaló que, a partir de la retirada, tendrá que llenar esos espacios de otra manera. A la vez, expresó que quiere pasar más tiempo con su familia y que le gustaría seguir vinculado al tenis de otra forma.

El castellonense describió la exigencia del deporte como una dedicación completa: dejar de lado amigos, casa, viajes durante muchas semanas, comidas, descanso, preparación y prevención. “Es levantarte y acostarte pensando en esto”, resumió.

Preguntado por el componente adictivo de la competición, explicó que buscará vías distintas: jugar al fútbol con amigos o vivir el tenis desde otra perspectiva, como entrenador. Reconoció que no será parecido a lo que se siente compitiendo y ganando, pero sostuvo que también puede ser bonito desde otro punto de vista.

Sobre la opinión de Djokovic, que en 2019 lo calificó como un competidor muy infravalorado tras enfrentarse a Bautista en semifinales de este torneo, el tenista consideró que los números y los resultados están ahí. Añadió que, al mirar hacia atrás, valora su trayectoria con más perspectiva: cuando estaba en el circuito solo miraba hacia arriba y buscaba alcanzar a los mejores, y en ese sentido calificó su carrera como exitosa.

En relación con su imagen pública, Bautista afirmó que quizá no ha sido un jugador que montara “pollos” en la pista ni que tuviera un saque de 250 km/h, pero que ha sido el tenista que quería ser. Indicó que no le gusta llamar la atención y que se considera una persona tranquila, y explicó que prefiere ese enfoque.

También habló de la industria del deporte y del “ruido” actual. Afirmó que, si hubiera sido de otra manera, quizá habría conseguido mejores contratos con las marcas, pero aseguró que está contento con cómo lo hizo. Enfatizó que todo lo que tiene se lo ganó a pulso y que se siente orgulloso de haberlo conseguido con trabajo, esfuerzo y dedicación.

Entre los asuntos que le quedan pendientes, mencionó que se queda con las ganas de haber jugado el Masters, la Copa de Maestros. Recordó que estuvo muy cerca: durante ocho o nueve años seguidos alguien se borraba y él acababa noveno, pero al final no se dio. Aun así, señaló que ese año se ganó la Davis y que no lo cambia por eso. Concluyó que todos los objetivos que se marcó los fue consiguiendo, aunque pudo haber logrado más cosas o también haber ido peor.

Finalmente, al abordar experiencias personales difíciles, explicó que para ser tenista hay que ser resiliente, tener mucha fortaleza mental y saber encerrarse en uno mismo durante los momentos complicados para salir adelante. Consideró que el tenis es un reflejo de la vida y que hay que atravesar instantes difíciles. En su caso, reconoció que vivió una experiencia muy traumática en su casa con su familia, tras la pérdida de sus padres en un intervalo de año y medio, pero dijo que pudo tirar hacia adelante. Añadió que el hecho de que ellos lo vieran fuerte fue una forma de enseñarles que se podía conseguir.

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