Monchi advierte que la improvisación es el principal enemigo de un director deportivo

Imagen gracias a: El País (América)

Monchi advierte que la improvisación es el principal enemigo de un director deportivo

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Ramón Rodríguez Monchi, director deportivo del Espanyol, analiza su llegada al club, su forma de trabajar y la importancia de mantener una hoja de ruta de cara al duelo ante el Real Madrid en la segunda jornada liguera.

Ramón Rodríguez Monchi (57 años; San Fernando, Cádiz), director deportivo del Espanyol, concedió una entrevista a El País antes del partido correspondiente a la segunda jornada liguera ante el Real Madrid. El responsable del área deportiva habló de su incorporación al club, de cómo entiende su papel dentro de la estructura y de los riesgos que supone apartarse del plan de trabajo.

Monchi explicó que su llegada al Espanyol comenzó con una toma de contacto personal: la primera reunión con el presidente Alan Pace se dio por la existencia de amigos comunes e interés en conocerse. Tras ese primer acercamiento, ambos quedaron para desayunar en Sevilla cuando el equipo jugó allí frente al Betis. A partir de ese momento, el directivo afirmó que se transmitió la voluntad de trabajar juntos y que antes de finalizar la temporada, cuando el Espanyol alcanzó semifinales de Champions [así funciona su calendario], se alcanzó un acuerdo.

Sobre si existían opciones de otros clubes con mayor nombre y presupuesto, Monchi indicó que sí hubo llamadas de distintas entidades, pero que no estaba abierto a negociar en ese momento y necesitaba descansar. En su visión, el Espanyol llegó en el instante adecuado al existir ya paz interna para estudiar propuestas y empezar a trabajar.

Al detallar qué le prometieron, afirmó que no hubo una promesa específica, sino explicaciones sobre cómo les gustaría que creciera el proyecto y, a la vez, la intención de dejarle cierta autonomía para desarrollar su labor. En ese sentido, señaló que eso no impide hablar a diario con la propiedad, algo que calificó como sano.

Consultado por si se le exigen resultados, plusvalías o construir un club, Monchi respondió que se pide todo, y defendió que para él no hay una separación entre esos conceptos. Como referencia, citó su experiencia en el Sevilla, donde se construyó un modelo, se vendieron jugadores y se ganaron títulos, insistiendo en que debe hacerse todo y en que lo esencial es contar con una hoja de ruta y no salirse de ella.

El director deportivo también se refirió al peligro de la improvisación. Admitió que, en ocasiones, por insistencia del técnico y del presidente menos, fichó a alguien, y subrayó que el peor enemigo de un director deportivo es la improvisación: cuando se abandona la hoja de ruta y se actúa por presión mediática, de la afición, del cuerpo técnico o de la propiedad, en el 95% de los casos se acaba cometiendo un error.

En la misma línea, cuestionado sobre qué ocurriría si la propiedad quisiera fichar a un jugador y él no estuviera de acuerdo, Monchi manifestó que no cree que vaya a ocurrir. Aun así, contempló que podrían plantearle una oportunidad de mercado, que debería estudiarse como cualquier otra. Reconoció que la propiedad tiene la última palabra, pero dijo que no entendería actuar de forma contraria a los roles establecidos.

Sobre el reto de recomponer un club, Monchi sostuvo que vuelve a sus orígenes con la intención de construir un modelo y un proyecto autosuficiente, capaz de sobrevivir con su gestión y, a la vez, crecer deportivamente. Definió esa meta como un reto que lo motivó e ilusionó desde el primer día.

También abordó si es más fácil dirigir un equipo grande que uno pequeño. Afirmó que no lo es: con más dinero aumentan las responsabilidades, y con menos dinero hay que exprimir más la cabeza y buscar alternativas. Añadió que cualquier proyecto es complejo por las exigencias que conlleva.

En relación con la preocupación por la necesidad de vender y su posible influencia en decisiones deportivas, Monchi aseguró que no le inquieta esa situación. Puso ejemplos de clubes en los que estuvo, como el Sevilla, la Roma o el Aston Villa, indicando que los clubes deben vender para cuadrar los números.

Asimismo, se refirió a su reputación como descubridor de talentos y a si eso ha podido perjudicarle por el efecto que su nombre podría provocar al negociar. Dijo que no sabe si está tan exagerado, pero que a veces le plantean: “A ver este tío porque quiere ahora a nuestro jugador”. Por ello, insistió en que siempre hay que tener claro cuánto se puede gastar y, si piden más, dejarlo correr, buscando alternativas.

Cuando se le preguntó qué quiere de un jugador al ficharlo, Monchi respondió que, además de lo obvio, debe tener hambre, “mucha hambre”. También explicó que no sabe si le exigen que todo lo que toque funcione, y aseguró que prefiere no mirar al pasado para regodearse, sino para no repetir errores.

El director deportivo destacó que no siente que nadie le ponga más presión que él mismo. Enfatizó que su objetivo es hacerlo bien y responder a la confianza del club, y aseguró que eso se traduce en levantarse y acudir al trabajo todos los días a las siete de la mañana. Remarcó que no tiene una varita mágica más allá del trabajo y del grupo que lo acompaña.

Monchi defendió el uso de estadísticas como herramienta para ahorrar tiempo y reducir el margen de error. Señaló que no es una pócima perfecta, pero ayuda. Citó casos en los que los datos son base del modelo, como el Brighton o el Brentford en Inglaterra y el Castellón aquí, donde dijo que les va muy bien.

Sobre el modelo de club que busca para el Espanyol, indicó que lo más urgente es transmitir su filosofía y, después, conformar una plantilla competitiva con una parte importante de activos que puedan utilizarse en el futuro. Explicó que el ideal sería un modelo mixto con jugadores para rendimiento inmediato y jóvenes prometedores, aunque advirtió que eso requiere mucho dinero. Aun así, aseguró que le sorprendió el nivel de los canteranos que han llegado al primer equipo y que existe buen material y materia prima que debe moldearse con tiempo y espacio. Concluyó que cree firmemente en la cantera y que el mejor talento está allí, pero hay que potenciarlo.

También se refirió a Manolo González en el banquillo. Monchi afirmó que siempre tuvo claro mantenerlo en el puesto: dijo que la primera vez que se reunieron, con la temporada aún en marcha, le comentó que se habían ganado méritos para que lo echaran varias veces, pero que su proyecto giraría alrededor del entrenador.

Sobre la situación deportiva, se refirió a que no sería político echar a alguien después de un tramo de 18 partidos seguidos sin ganar, y añadió que eso se lo dijo antes de que ocurriera.

En cuanto a las preferencias sobre el tipo de relación con el entrenador, Monchi manifestó que prefiere uno que pueda rebatirle con argumentos. Señaló que, por lo que ha trabajado, se ha entendido muy bien con todos.

Monchi delimitó hasta qué punto interviene en el modelo de juego: dijo que solo lo hace si se lo preguntan. Afirmó que es tarea del entrenador y que su función es aportar las piezas necesarias. Explicó que no le diría al entrenador jugar con un 4-2-3-1 o un 3-5-2 si ya ha expresado confianza, pero si el entrenador pide reforzar un puesto con ciertas características, entonces él se encarga de proponer nombres.

Respecto a lo que le falta al equipo, indicó que necesita más desborde por fuera. Sobre la posibilidad de competir por Europa, sostuvo que hay que ir paso a paso, pero con seguridad, citando ejemplos como el Sevilla o el Betis y el Celta.

De cara al partido ante un Madrid que debuta en la Liga por el hecho de que tenía a muchos mundialistas, Monchi señaló que nunca es un buen momento para jugar contra el Real Madrid, uno de los equipos más grandes del mundo, y que es difícil saber cuándo es una ocasión buena para enfrentarlo. Por ello, indicó que el Espanyol debe centrarse en sí mismo y ofrecer la mejor versión, buscando 100% de eficiencia y efectividad en todas las facetas del juego para tener opciones.

Finalmente, al hablar de cómo intuye que será el equipo de Mourinho, Monchi aseguró que será competitivo y fiel a la identidad del entrenador. Añadió que Mourinho ha evolucionado y que su versión actual no tiene nada que ver con la anterior, pero afirmó que lo seguro es que el Real Madrid estará a la altura de la exigencia del club. También remarcó que se han reforzado mucho y que los futbolistas que hay en el Madrid son de clase A, tanto defensiva como ofensivamente, concluyendo que lo mejor es pensar en el Espanyol.

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