
Imagen gracias a: El País (América)
Marta Kostyuk llega a su primera final WTA 1000 en Madrid tras eliminar a Anastasia Potapova y se medirá a Mirra Andreeva
La ucrania Marta Kostyuk avanzó a la final del Masters de Madrid, donde buscará su primer título WTA 1000 ante la rusa Mirra Andreeva. En el camino dejó fuera a Anastasia Potapova en un partido decidido en el tercer set.
Marta Kostyuk selló su pase a la primera final de su carrera en un WTA 1000 en el Masters de Madrid tras derrotar a Anastasia Potapova en tres sets, con parciales de 6-2, 1-6 y 6-1. El partido, disputado en una sesión que se extendió durante 1h 37m, le permitió a la tenista ucrania, de 23 años, clasificarse por primera vez para pelear un título en esta categoría.
En el desarrollo del encuentro, Kostyuk mostró un momento de gran intensidad en el tercer set para inclinar la balanza. Durante la jornada también se mantuvo el contexto que rodea a su postura frente a rivales rusas: la ucrania evitó estrechar la mano a su oponente, una tenista nacida en Rusia que compite con bandera austriaca. Kostyuk explicó que solo daría la mano a Daria Kasatkina, al considerar que esta cambió de nacionalidad y manifestó públicamente que no apoya la guerra, mientras que con otras jugadoras que modificaron su estatus sin expresar oposición al conflicto o sin mostrar apoyo a la gente de Ucrania, no lo haría.
Este sábado, en la Caja Mágica, Kostyuk se enfrentará a Mirra Andreeva por el título. Andreeva, número ocho del ranking WTA, llega tras consolidarse como una de las jóvenes figuras del torneo y parte con un ligero favoritismo de acuerdo con el momento que atraviesa en Madrid.
La final tendrá un componente inédito por el cruce entre una tenista rusa y una ucrania en un WTA 1000 o en un Grand Slam. Hasta ahora, el enfrentamiento entre ambas nacionalidades solo se había dado en torneos de menor categoría: Austin 2023 (Kostyuk-Gracheva), Estrasburgo 2023 (Svitolina-Blinkova), Budapest 2023 (Timofeeva-Baindl), Linz 2025 (Alexandrova-Yastremska) y, en 2026, en Brisbane, donde Kostyuk cayó en la pelea por el título ante la número uno del mundo, la bielorrusa Aryna Sabalenka.
El contexto geopolítico también marca el circuito: los tenistas de Rusia y Bielorrusia compiten bajo bandera neutral —sin colores ni himno— desde que lo decidieran la Federación Internacional de Tenis (ITF), la ATP y la WTA. Además, no participan en competiciones por equipos como la Copa Davis y la Billie Jean King Cup. En este marco, Daria Kasatkina fue la única que criticó la invasión de Ucrania y, tras anunciar su condición de homosexualidad y pronunciarse contra la persecución del colectivo LGTBI por parte del Gobierno de Vladímir Putin, estrenó pasaporte australiano el pasado enero, explicando que buscaba “vivir una vida libre y abierta”.
En cuanto a los antecedentes deportivos, Andreeva tiene un mejor ranking que Kostyuk: la ucrania es 23ª, aunque ascenderá al menos hasta la 17ª posición el lunes. Pese a ello, Andreeva perdió su único enfrentamiento previo con Kostyuk en los cuartos de Brisbane del pasado enero, con marcador de 7-6(7) y 6-3. Tras aquella derrota, Kostyuk había señalado que el partido fue duro, pero que las condiciones en la Caja Mágica son distintas, destacando la solidez de su rival, su potencia y su buen saque.
Andreeva, que cumplió 19 años el miércoles, también debuta en su primera final en el Masters de Madrid, aunque ya conquistó dos WTA 1000: Dubái e Indian Wells en 2025. Desde entonces, su tenis atravesó un tramo de presión y expectativas, que comenzó a encauzar en la gira de tierra, donde primero ganó Linz (WTA 500) y luego alcanzó semifinales en Stuttgart. En sus últimos 13 partidos sobre arcilla suma 12 triunfos.
Por su parte, Kostyuk acumula 10 victorias en otros tantos encuentros sobre la arena. Se coronó hace dos semanas en Rouen, un WTA 250, donde obtuvo el segundo título de su carrera, y llegó a Madrid después de un proceso de adaptación al torneo. La ucrania participó por primera vez en la Caja Mágica en 2018 y, hasta el año pasado, apenas había ganado un partido en sus cinco primeras apariciones hasta que alcanzó los cuartos. Ahora, con la altitud de la ciudad —unos 650 metros sobre el nivel del mar— como un factor adicional, persigue su primer gran mil de su trayectoria.
En el plano personal y social, Kostyuk ha descrito el impacto de la invasión en Ucrania: la imposibilidad de que las selecciones jueguen en territorio ucranio por los bombardeos de Moscú, y las dificultades que provocan ataques dirigidos a infraestructuras críticas de energía, que dejan campos y pistas sin electricidad y obligan a los atletas a buscar refugio antiaéreo.
Tras perder la final del año pasado, Kostyuk afirmó que juega cada día con dolor en el corazón, mencionó que en Ucrania hay miles de personas sin luz ni agua caliente y que su hermana duerme bajo tres mantas por el frío. También señaló que le emocionó ver tantas banderas ucranias durante la semana. En Madrid, la ucrania vuelve a encarar una final con su postura intacta frente a las rivales rusas, mientras busca coronarse por primera vez en un WTA 1000.
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