Libertadores: brasileños y argentinos vuelven a definir el torneo tras semifinales con escasos goles

Imagen gracias a: El Universo

Libertadores: brasileños y argentinos vuelven a definir el torneo tras semifinales con escasos goles

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Palmeiras y Estudiantes avanzaron tras empates y penales, en una serie de semifinales con muy pocas situaciones de riesgo. La final reeditará la definición de 1968, mientras la Copa mantiene el predominio histórico entre argentinos y brasileños.

La Copa Libertadores volvió a quedar en manos de argentinos y brasileños luego de unas semifinales de escaso desarrollo ofensivo y bajo nivel de riesgo. En la ida y la vuelta, Estudiantes y Flamengo igualaron 0 a 0, y el pase se definió por penales. En el otro cruce, Palmeiras superó a Fluminense con un 2-1 en la ida y un 0-1 en la vuelta, también con clasificación por definición desde los 12 pasos.

El balance de la instancia semifinal mostró cuatro goles en cuatro partidos, con un promedio de un tanto por encuentro, además de un patrón de mucha fricción y pocas oportunidades claras. En ese escenario, Palmeiras y Estudiantes terminaron siendo los dos “ganadores” del cuadro.

El dato más destacado es que ambos equipos reeditarán la final de 1968. En aquella serie, después de tres encuentros disputados, Estudiantes se coronó por primera vez como campeón de América. Ahora, la historia vuelve a cruzarse con el mismo escenario simbólico.

La Libertadores, además, presenta un atractivo adicional: argentinos y brasileños llegan una vez más a la definición con 25 títulos cada uno, y el ganador inclinará la balanza a favor de su país. A pesar de que el fútbol brasileño levantó las últimas siete Libertadores, no logró destronar al argentino en este rubro.

En el caso de Estudiantes, el equipo sostuvo el 0-0 y se impuso por penales tras jugar 45 minutos con diez hombres y en Maracaná. El desempeño de Fernando Muslera fue clave al tapar tres remates en la tanda. El artículo también recuerda que Muslera había sido uno de los futbolistas del Mundial de 1.248 personas más cuestionados, pero que esta vez logró una gran revancha.

Palmeiras, por su parte, llega por cuarta vez a definir la Copa en apenas siete años. A ese recorrido se suman tres semifinales desde 2018, producto de una gestión de club destacada.

El texto resalta además el rol de Juan Sebastián Verón en Estudiantes, y menciona que ambos clubes inauguraron modernísimos estadios en los últimos años, señalando que no se trataría de logros casuales.

El destino marca otro paralelismo: paulistas y platenses volverán a encontrarse en el estadio Centenario, de Montevideo, como ocurrió en 1968. En aquel entonces, Palmeiras contaba con Ademir da Guia, Dudú, Servilio y Tupãzinho, mientras que Estudiantes tenía en esplendor a Juan Ramón Verón, quien marcó goles en los tres partidos, incluyendo el primero en La Plata, recordado como una obra maestra de habilidad.

Más allá del cruce puntual, el artículo vuelve a insistir en el mano a mano que se consolidó en la Libertadores entre argentinos y brasileños. Uruguay mantiene 38 años sin ganar el torneo; Paraguay acumula 36; Chile, 35; Ecuador, 18; y Colombia, 10. También se afirma que Perú, Bolivia y Venezuela nunca se coronaron, y que la posibilidad de que lo logren se percibe cada vez más lejana.

El texto sostiene que, históricamente, cuando clasificaban dos equipos por país, el escenario era similar: de 66 ediciones, ganaron 50, y 33 veces fueron subcampeones. Al cierre de esta edición, el recuento quedaría en 67 y 34.

Se mencionan propuestas para abrir el torneo al resto, pero se remarca que los otros países no logran competir por la corona. Se señala que, en la actualidad, muchos se conforman con el premio de tres millones de dólares por ingresar a la fase de grupos y con lo que puedan sumar por partido ganado o por avanzar en la competencia.

La explicación apunta a que armar planteles competitivos y contratar técnicos de prestigio cuesta más que la recompensa económica disponible, mientras que los grandes clubes argentinos y brasileños manejan presupuestos superiores.

El artículo incluye opiniones para ilustrar el debate: Ricardo Vasconcellos Figueroa, entonces editor de deportes de EL UNIVERSO, sostuvo que la Libertadores se volvió aburrida por repetitiva y poco atractiva por la caída del nivel de competencia. También se cita a Ricardo Montoya, quien planteó que existe una monopolización de los equipos argentinos y brasileños por su mayor jerarquía y propuso volver atrás con un sistema de coeficientes para determinar cupos por rendimiento.

Se recuerda que esos comentarios se hicieron en enero de 2021 y que, con el paso de casi seis años, no se emparejaron las chances, sino que se agudizó el monopolio.

Sobre las críticas que reclaman quitar cupos a brasileños y argentinos para dárselos a otros países, el texto advierte que podría ser catastrófico y no necesariamente aumentaría la competitividad. Se plantea que el torneo no ganaría emoción solo por sumar a quintos y sextos de Perú, Bolivia o Venezuela, y se sugiere que la solución debería pasar por elevar el nivel de juego.

Finalmente, se repasa el reclamo de Brasil y Argentina ante la Conmebol en 1999 por una mayor participación, argumentando que ganan títulos, llenan estadios, aportan estrellas, atraen televisión y patrocinadores, y que no pueden tener dos equipos igual que los demás. Como consecuencia, desde 2000 se incrementó su cuota hasta llegar a la actualidad: 7 lugares para Brasil, 6 para Argentina y 4 para los ocho restantes. Además, al obtener un cupo extra cuando los campeones de Libertadores y Sudamericana suelen ser argentinos o brasileños, sus equipos terminan sumando casi siempre 8 y 7.

El artículo también suma un factor adicional: la cantidad de grandes clubes en esos dos países. Brasil ha tenido doce campeones diferentes y Argentina, ocho. En el resto, solo Uruguay y Colombia presentan dos campeones: Peñarol y Nacional, y Atlético Nacional y Once Caldas.

Concluye señalando que, aunque no hay expectativa en varios países, el negocio se fortalece: la televisión paga más por los derechos, por lo que todos cobran recompensas por participar aunque sean eliminados rápidamente. En ese contexto, se mencionan marcas asociadas al torneo como Amstel, Sportingbet, Coca-Cola, Crypto.com, EA Sports FC, Hyundai, Mastercard, Mapfre, Mercado Libre, TCL, DHL, Powerade, Puma, Rexona.

Se plantea como idea un sistema de coeficientes por rendimiento, similar al de la Champions, para que quien mejor compite sume porcentajes y obtenga lugares, y que los últimos pierdan presencia, enfatizando que sería mérito deportivo. También se sugiere jerarquizar la presencia de al menos cuatro clubes mexicanos y de la MLS, argumentando que podrían aportar calidad, público, estadios, audiencia televisiva, figuras e impacto.

El texto cierra reforzando la advertencia de Ricardo Montoya: con el formato actual, la posibilidad de que ganen otros queda muy limitada, y el monopolio se mantiene.

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