José Alberto López: “Cuando llegué, el Racing estaba más cerca del fútbol amateur que del profesional”

Imagen gracias a: El País (América)

José Alberto López: “Cuando llegué, el Racing estaba más cerca del fútbol amateur que del profesional”

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El entrenador del Racing de Santander, protagonista del regreso a Primera División catorce años después, explica cómo el proyecto del club y su idea de juego, “valiente y atrevido”, devolvieron la ilusión a Santander.

El Racing de Santander volvió a Primera División 14 años después, cerrando una travesía marcada por la dificultad y por el temor real de desaparición que durante demasiado tiempo condicionó a uno de los clubes históricos del fútbol español.

El ascenso puso fin a una etapa en la que el equipo pasó de competir con los grandes a quedar atrapado entre malas gestiones, descensos y temporadas prolongadas en Segunda B y Primera RFEF. En Santander, lo vivido tras el logro tuvo un componente de liberación colectiva: el Sardinero volvió a sentirse grande y la ciudad recuperó la identificación con su equipo.

José Alberto López (Oviedo, 43 años), uno de los artífices del regreso, resumió la experiencia con una frase cargada de emoción: “Ha sido una liberación”. El técnico asturiano destacó que, más allá de la clasificación y los números, lo recuperado fue la ilusión de miles de personas. “Una imagen que me quedará grabada para toda la vida es las caras de felicidad de las personas. Es una sensación de satisfacción total el poder haber generado esa felicidad en tanta gente”, afirmó.

López llegó al club el 13 de diciembre de 2022 y desde el inicio asumió la magnitud del reto. En su primera toma de contacto se encontró con una realidad más precaria de la que esperaba. “El primer día nada más llegar pensé: ‘¿Dónde me he metido?’”, recordó. Tras haber trabajado en clubes como Sporting, Mirandés o Málaga, el contraste fue evidente: “El campo era un auténtico barrizal, la ropa era de otros años, de diferentes marcas… Todo un Racing de Santander estaba más cercano a un club de barrio del fútbol amateur que a un club profesional”.

Esa percepción inicial también le permitió entender el margen de crecimiento. Con la nueva propiedad, el club fue modernizando estructuras, aumentando recursos y profesionalizando todas sus áreas. “Ahora mismo, la imagen y los recursos que tenemos para trabajar son de primer nivel”, explicó. En paralelo, el equipo fue ganando identidad, competitividad y conexión con la grada. Para José Alberto, una de las claves fue dar personalidad al Racing: un estilo valiente, sin complejos, buscando siempre la portería rival. “Cualquier aficionado neutral que vea un partido del Racing comprobará que es un equipo muy entretenido de ver”, aseguró.

El entrenador insistió en una palabra para explicar el éxito: proyecto. Consideró que es un enfoque poco habitual en el fútbol actual. “Aquí nos han permitido tener tiempo, fallar, levantarnos y cada vez nos hemos levantado siendo mejores”, dijo. También puso en valor la confianza del club incluso en los momentos más delicados: “En el momento de más dificultad nos renovaron hasta 2028, algo muy poco frecuente en el fútbol”.

Con ese respaldo, el Racing construyó un equipo competitivo sin renunciar a la ambición. López dejó claro que el objetivo no se limita a disfrutar de la Primera División: “No nos conformamos con eso”. Reconoció que la siguiente temporada será complicada, pero defendió la intención de seguir haciéndolo bien: “Sabemos que la próxima temporada va a ser muy difícil, pero somos ambiciosos y queremos seguir haciendo las cosas bien”. Además, asumió que el Racing tendrá uno de los presupuestos más bajos de la categoría, aunque confió en competir desde su personalidad y su atrevimiento.

En su forma de entender el fútbol, López señaló la influencia de referentes de su carrera. Entre ellos mencionó a Marcelino García Toral, al que considera “uno de los mejores entrenadores de España”. Tras el ascenso, Marcelino fue de las primeras personas en escribirle. “En momentos de dificultad tuve la suerte de recibir consejos suyos. Que alguien como Marce te mande un mensaje para decirte que confíes en ti mismo fue de mucha ayuda”, explicó.

Otro vínculo especialmente emocional para José Alberto es el de Manolo Preciado. “Para los entrenadores asturianos es un referente”, sostuvo. “Era mi ídolo”. Destacó su capacidad para gestionar grupos y humanizar vestuarios: “Era algo brutal y diferencial”. Tras lograr el ascenso, el destino le brindó un momento emotivo con Manu Preciado, hijo de Manolo. Hubo un abrazo y palabras que, según López, no se olvidan. “Él siempre me decía: ‘Tú vas a hacer como mi padre en Santander’. Y el otro día me dijo: ‘Lo has conseguido”. El técnico lo recordó con emoción y humildad, y añadió: “Espero consolidar al equipo como hizo él en Gijón. Sería un tremendo orgullo”.

El perfil de José Alberto López se completa con su cercanía y su manera reflexiva de entender el fútbol. Tuvo que dejar el fútbol con apenas 20 años por un brote reumático y transformó aquel golpe en el impulso definitivo para dedicarse a entrenar. “Para mí es un regalo dedicarme al fútbol”, reconoció.

Tras devolver al Racing a Primera División catorce años después, Santander celebra a un entrenador que, según sus propias palabras y el impacto del proyecto, logró mucho más que un ascenso: devolvió la fe a un club histórico que parecía condenado a vivir lejos de donde siempre perteneció.

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