Jorge Jesus deja a Cristiano Ronaldo sin minutos: el pulso del nuevo seleccionador de Portugal

Imagen gracias a: El País (América)

Jorge Jesus deja a Cristiano Ronaldo sin minutos: el pulso del nuevo seleccionador de Portugal

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Jorge Fernando Pinheiro de Jesus, elegido como seleccionador luso tras el Mundial, defendió desde el inicio un enfoque colectivo. El técnico, ligado al estilo de Johan Cruyff y con experiencia ganadora en Benfica y Flamengo, se impuso a Cristiano Ronaldo en su gestión del once y de los minutos del delantero.

El 18 de septiembre, Jorge Fernando Pinheiro de Jesus, conocido futbolísticamente como Jorge Jesus, compareció ante los medios a las afueras de Lisboa después de presentar su primera convocatoria como seleccionador de Portugal, en la que incluyó a Cristiano Ronaldo. En aquella ocasión, el técnico sostuvo que el cinco veces Balón de Oro tenía un “estatus diferente”, pero subrayó que “el pasado no cuenta” y que ese historial no tendría peso en sus decisiones para administrar los minutos del delantero de Madeira, que cumplirá 42 años el próximo 5 de febrero. “El Cris es un jugador como todos los demás. Si rinde, juega; si no rinde, no juega”, afirmó.

Dos semanas más tarde, las palabras del entrenador nacido en Amadora, un hombre de 72 años descrito por quienes lo conocen como muy directo y exigente, de carácter caliente o volcánico, se conectaron con el terremoto que sacudió a la Seleção. Cristiano, molesto por no haber disputado ni un minuto el domingo en el triunfo ante Noruega (1-2) en Oslo, abandonó el miércoles la concentración del equipo en Copenhague. Al día siguiente, Portugal venció a Dinamarca (2-4) en la tercera jornada de la Liga de las Naciones.

Jorge Jesus se convirtió en el segundo seleccionador que sentó a Ronaldo. Fernando Santos ya lo había hecho durante las eliminatorias del Mundial de Qatar 2022. En aquel tramo, el pulso lo terminó ganando Cristiano, que contó con el beneplácito de su sucesor, Roberto Martínez. El entrenador español construyó un bloque alrededor de la figura futbolística más destacada de la historia del país, hasta el final de su etapa en el banquillo luso, que terminó el pasado julio tras la derrota de Portugal ante España en los octavos de la Copa del Mundo. Durante el torneo, Jorge Jesus ya sabía que sería el siguiente en asumir el cargo, tras su elección por la Federación tras el fracaso del Mundial.

Su llegada estuvo marcada por lo observado en la Copa del Mundo: la presencia de Cristiano en el once, según su lectura, hipotecaba al grupo cuando se trataba de lanzar la presión adelantada para robar el balón, por su escasa implicación defensiva. Admirador del estilo de Johan Cruyff, con quien llegó a conectar en los primeros años 90 al viajar a Barcelona para ver trabajar al Dream Team, Jorge Jesús buscaba un bloque sincronizado y sin privilegios, una fórmula que le había dado resultados con el Benfica y el Flamengo.

Que Cristiano hubiera estado bajo sus órdenes en el Al-Nassr tampoco cambió su postura. El delantero anotó 28 goles en 30 partidos, pero Jorge Jesus consideró que ese rendimiento en el primer nivel no se ajustaría a las necesidades del estilo que pretende imponer a la Seleçao. Además, el técnico nacido en 1954 en una familia humilde del barrio de Venda Nova de Amadora, en una zona obrera del extrarradio de Lisboa, había trabajado como ayudante de soldadura en una fábrica de cables eléctricos de la capital antes de dedicarse al fútbol.

En Portugal, Jorge Jesus fue el primero en ganar el pulso a Cristiano. Primero lo sustituyó en el 67 durante la victoria ante Gales (1-0), con el objetivo de tener “piernas frescas para presionar a los centrales”. Luego lo dejó en el banquillo contra Noruega. “Quizás mi error fue ponerlo a calentar en el minuto 45. Debí sacarlo a calentar 15 minutos más tarde. Y fue ahí donde se enfadó conmigo, pero la intención siempre fue defender al equipo y defenderlo a él”, explicó. También añadió: “Había acordado con él que entraría en la última media hora, pero el partido no lo requería. Gonçalo Ramos estaba jugando bien, había marcado un gol, le habían anulado otro, y sentí que no era el momento adecuado para sustituirlo”.

La decisión terminó por encolerizar a Cristiano, que días antes había declarado: “Si quieren que juegue, jugaré. Si quieren que vaya a la grada, lo haré”.

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