Gustavo Alfaro y su camino filosófico al Mundial: Paraguay, octavos ante Francia

Imagen gracias a: El País (América)

Gustavo Alfaro y su camino filosófico al Mundial: Paraguay, octavos ante Francia

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El seleccionador de Paraguay, Gustavo Alfaro, construido a base de citas de figuras como Einstein y Aristóteles, llevó a la Albirroja a los octavos tras regresar a la Copa del Mundo después de 16 años. En la previa del cruce con Francia, el técnico consolidó la clasificación con victorias y un triunfo en penales ante Alemania.

Gustavo Alfaro (Rafaela, Argentina; 63 años) se caracteriza por su habilidad para recurrir a frases de grandes personalidades a lo largo de su carrera. Entre sus referencias aparecen Albert Einstein, con “Es más fácil desarticular un átomo que un prejuicio”, y Aristóteles, con “La esperanza es el sueño del hombre despierto”. También ha citado a Hemingway: “El hombre necesita dos años para aprender a hablar y 60 para aprender a callar”. En una ocasión explicó que, al abandonar Ingeniería Química a los 22 años, se asumió como “un ignorante” y comenzó a leer, convencido de que podía “robar” ideas para hacerlas propias.

De la mano de este perfil de lenguaje marcado, Paraguay llegó a los octavos de final del Mundial enfrentando a Francia, después de 16 años sin participar en la Copa del Mundo. Su antecedente más cercano había sido el cruce de cuartos de 2010 contra España, al que llevó al límite. En su camino más reciente, el equipo arrancó hace tres semanas con una goleada 4-1 sobre Estados Unidos y, el lunes, superó a Alemania en la definición por penales, en un partido descrito como una demostración de resistencia.

En la etapa de reconstrucción, Alfaro insistió en la identidad del plantel, apelando a “lucha, entrega y sacrificio”. Al mismo tiempo, remarcó que el crecimiento requiere atravesar obstáculos propios de un proceso, al señalar que “está en un parto y que, a veces, viene de nalgas”, y que esas situaciones “hay que vivirlas y atravesarlas”.

Tras su primera rueda de prensa en Los Ángeles, el técnico comenzó con un gesto hacia su futbolista Diego Gómez, quien se quebró al hablar de la posibilidad de jugar un Mundial. A partir de ese momento, el discurso se volvió más exigente respecto del camino recorrido: Alfaro se quejó de que en Paraguay no se festejó la clasificación a la siguiente fase, argumentando que no fueron segundos y criticando a su rival interno, al afirmar que “el técnico es un cagón”, luego de superar la liguilla.

En los días previos al avance de la Albirroja, el foco mediático también estuvo en su cruce de declaraciones con José Luis Chilavert, exportero de la selección. Alfaro lo llamó “francotirador”, mientras Chilavert le respondió con dureza, refiriéndose a él como “el entrenador más farsante, vendedor de espejitos de colores”, después de haber quedado como tercero de grupo, considerando que había vencido a Turquía con diez jugadores durante media parte y empatado con Australia.

Mientras se consolidaba el avance, Alfaro también habló de dónde viene el equipo y de la modestia de una plantilla con pocas piezas en grandes ligas. En ese contexto, destacó como jugadores de mayor valor a Julio Enciso (Estrasburgo, 22 años), Diego Gómez (Brighton, 23) y Gustavo Gómez (Palmeiras, 33).

Sobre la meta deportiva, Alfaro señaló: “¿Qué tipo de selección quieren tener? ¿Dónde quieren estar? Yo ya se lo dije: quiero que Paraguay siempre esté entre los 4 mejores de Sudamericana y Libertadores”. También había expresado antes del Mundial que “nosotros jugamos desde la ilusión”, y que “la expectativa es una mochila; la ilusión es un motor”.

Alfaro llegó a Paraguay en agosto de 2024, cuando la selección sumaba cinco puntos de 18 en las eliminatorias clasificatorias. En los 12 partidos posteriores, solo cayó ante Brasil en Sao Paulo. Tras una trayectoria larga en la Liga argentina, el Mundial lo colocó en el mapa del país. En 2022 dirigió a Ecuador en Qatar y, tras un breve paso por Costa Rica, se sumó a la Albirroja. Tras eliminar a Alemania, expresó: “Esta es la victoria más grande de mi carrera”. También se refirió a sus orígenes: “Venimos de la tierra colorada; esa tierra que está en las franjas coloradas de nuestra camiseta. Ojalá tuviéramos las herramientas de Alemania, pero jamás reniego de nuestros orígenes”. Además, tituló su biografía Cazadores de utopías imposibles.

Más allá del logro de alcanzar los octavos, su forma de hablar mantiene un tono trascendental. En una de sus respuestas, contó que fue Jürgen Klinsmann quien, en 2006, le despertó el sueño de dirigir en un Mundial. Relató que, tras comentar un Alemania-Colombia en televisión, llegó por casualidad a la sala de prensa y, al ver a Klinsmann hablar, pensó que “sería bonito tener la responsabilidad de un país” en la gran cita. Alfaro recordó que en Qatar, cuando iba a la sala de prensa del partido inaugural al frente de Ecuador, se encontró con el técnico alemán y le dijo: “sos el responsable de que yo esté aquí”. También vinculó su historia familiar con hechos políticos: su padre fue encarcelado en Argentina por ganar unas elecciones sindicalistas al peronismo y a su madre le quitaron el trabajo de maestra rural por el mismo motivo.

En una selección paraguaya sin un exceso de estrellas, Alfaro se convirtió en la cara y en la voz del equipo. Ahora, Paraguay deberá afrontar el canibalismo goleador de Mbappé. En el país, incluso se popularizó una figurita en su honor: lo llaman Alfarito.

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