FAO Schwarz, el clásico de los juguetes que se volvió punto de encuentro en el Mundial en Nueva York

Imagen gracias a: Primicias

FAO Schwarz, el clásico de los juguetes que se volvió punto de encuentro en el Mundial en Nueva York

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La celebración por el Mundial 2026 transformó las calles de Nueva York. En Manhattan, miles de hinchas y turistas recorren el Rockefeller Center, donde además de presenciar los partidos en pantallas gigantes, visitan la legendaria juguetería FAO Schwarz.

En Nueva York, miles de hinchas de las 48 selecciones participantes en el Mundial aprovecharon su viaje para conocer la ciudad, visitar estadios, asistir a partidos, hacer compras y recorrer distintos puntos de interés. Uno de los espacios más concurridos en estos días es el Rockefeller Center de Manhattan, donde se instaló el Fan Village de la FIFA y que está rodeado de reconocidas tiendas.

Entre todas las opciones, la juguetería FAO Schwarz destaca por su popularidad y por su ubicación, a pocos metros de la réplica gigante de Lego del trofeo mundial de la FIFA. La tienda atrae desde la entrada: allí, soldados humanos reciben a turistas y aficionados para posar y tomarse fotos.

Al ingresar, la atención se aparta del fútbol por unos momentos. En el interior, la experiencia está pensada como un ambiente lúdico y cinematográfico: burbujas gigantes, frisbees que pasan por la cabeza, niños armando sus muñecos, chicas fabricando slime y adultos que se suman al famoso piano.

FAO Schwarz cuenta con una historia que se remonta a 1862, cuando el inmigrante Frederick August Otto Schwarz abrió su primera tienda de juguetes en la ciudad de Baltimore. Más adelante, en 1870, inauguró un local en Nueva York en la avenida Broadway. Con el paso de los años atravesó etapas favorables y otras más complejas: en 2015 cerró sus puertas, y posteriormente fue adquirida por el Grupo ThreeSixty, que en 2018 decidió abrir la tienda en su ubicación actual.

Entre quienes visitan el lugar se repite la creencia de que se trata de la tienda que aparece en 'Mi pobre angelito 2', donde Kevin McCallister rompe una ventana para evitar un robo en Navidad. No obstante, esa relación no corresponde a la realidad: FAO Schwarz inspiró la escenografía de la juguetería, pero allí no se realizaron las grabaciones.

Lo que sí es una referencia directa es el piano gigante de piso que aparece en la película 'Quisiera ser grande' (Big, 1988), en la que Tom Hanks salta y toca melodías con los pies. Hoy, hinchas de todo el mundo, vestidos con camisetas de sus selecciones, hacen fila para saltar sobre las teclas iluminadas y recrear esa escena.

La propuesta de FAO Schwarz se basa en una experiencia inmersiva para que padres e hijos compartan y disfruten. En sus estaciones, los visitantes pueden construir juguetes personalizados, armar peluches a medida o llevarse osos de recuerdo con camisetas de selecciones o de equipos de distintos deportes de los Estados Unidos.

Mientras tanto, en los exteriores de la juguetería, el Fan Fest mantiene su ritmo con los gritos de los hinchas. Esa combinación —la pasión futbolera en la ciudad y la inocencia de un espacio que sigue haciendo soñar a generaciones— define la atmósfera mundialista en Nueva York.

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