Fabián Paz y Miño lamenta el declive de El Nacional y atribuye la crisis al cambio administrativo y al retiro del aporte militar

Imagen gracias a: El Universo

Fabián Paz y Miño lamenta el declive de El Nacional y atribuye la crisis al cambio administrativo y al retiro del aporte militar

NOTICIAS

El exdelantero, máximo goleador histórico de El Nacional, expresó “mucha impotencia” por el descenso del club y cuestionó el manejo económico, señalando el retiro del aporte de las Fuerzas Armadas como un punto de quiebre.

Fabián Paz y Miño construyó su carrera en El Nacional desde muy joven: ingresó a las formativas con apenas 14 años y, dos décadas después, se despidió como uno de los grandes goleadores de los puros criollos, acumulando ocho títulos nacionales y 155 tantos.

Fue parte de los planteles que lograron los bitricampeonatos de 1976-1977-1978 y 1982-1983-1984, además de sumar otros dos títulos nacionales, en 1973 y 1986.

En medio de uno de los pasajes más complicados del club, Diario EL UNIVERSO conversó con él para conocer su visión sobre la crisis y su vida actual.

Para Paz y Miño, ver a El Nacional en segunda categoría pesa más allá de lo futbolístico. El histórico delantero manifestó “mucha impotencia” y tristeza al observar el desmoronamiento progresivo de una institución a la que entregó toda su vida deportiva, hasta terminar en el descenso.

“Estoy con mucha impotencia de ver como una institución grande, como es el Club Deportivo El Nacional, se va desmoronando de poco en poco. Y me da mucha pena. Tantas glorias, tantos campeonatos, tantos goles que le di a esta institución grande; entonces, me duele, me duele mucho en el alma”, señaló.

Su vínculo con El Nacional comenzó desde edades tempranas. Para varias generaciones de hinchas es “el Flaco”, apodo que recibió por su contextura y que lo acompañó durante toda su trayectoria. Recordó que inició en las divisiones juveniles, pasó por reserva y luego llegó al equipo profesional, manteniendo durante toda su carrera un rasgo distintivo: nunca vistió otra camiseta profesional.

“Yo nací futbolísticamente en El Nacional porque empecé desde los 14 años en el Cuartel Epiclachima a jugar en la juvenil de El Nacional. Luego pasé a la categoría de reserva y a los 17 años al equipo profesional. Así es que me duele muchísimo porque toda mi vida deportiva la pasé en esta institución”, subrayó.

Un Nacional que funcionaba de otra manera

Al comparar el club de su época con el presente, Paz y Miño destacó diferencias especialmente en la estructura económica que rodeaba a los futbolistas. Afirmó que, en su etapa, “nunca nos faltó nada” y recordó que incluso contaba con doble sueldo, al tiempo que era “un empleado civil de la Marina”.

El exdelantero explicó que, además de su remuneración como empleado civil, percibía un sueldo del club y recibía beneficios vinculados a las Fuerzas Armadas. Según su relato, esa organización otorgaba estabilidad a los jugadores y les permitía enfocarse en el fútbol.

“Nos sentíamos muy respaldados económicamente y teníamos muchas garantías, especialmente en víveres, en muchas cosas que nos servían para nuestro hogar. Siempre eran puntuales con los sueldos que nos daban a los jugadores, así es que nunca nos fallaron y en mi época era una maravilla”, agregó.

El momento en que comenzó el cambio

Para explicar la crisis actual, el “Flaco” apuntó a modificaciones en el modelo de administración del club y, en particular, al retiro del aporte económico de los militares. Sostuvo que mientras las Fuerzas Armadas estuvieron a cargo de la institución del Club Deportivo El Nacional, no hubo problemas, pero que la llegada de civiles al equipo militar marcó un quiebre.

“Cuando las Fuerzas Armadas estaban encargadas de la institución del Club Deportivo El Nacional, no hubo ningún problema, pero luego vinieron civiles al equipo militar y ahí fue lamentablemente el bajón que tuvo en lo económico, en lo financiero y en lo deportivo también”, afirmó.

En esa misma línea, recordó que el cambio se hizo más notorio al eliminarse el aporte de los militares: “Desde que quitaron el aporte económico de los militares al Club Deportivo El Nacional se sintió el bajón económicamente”.

Otro contraste que mencionó fue el sistema de remuneraciones y evaluaciones. Indicó que existían “cinco categorías” y que el ascenso o descenso dependía del nivel del entrenamiento y, especialmente, de los partidos. “Yo empecé por la quinta categoría. Nos hacían una evaluación a los jugadores cada seis meses, cada año y el jugador subía de categoría o bajaba de categoría según el nivel del entrenamiento y especialmente de los partidos”, explicó.

De goleador de El Nacional a formar nuevas generaciones y acompañar a su familia

En 1988, Paz y Miño puso fin a una carrera de dos décadas con El Nacional, aunque su relación con el fútbol continuó. Hoy, con 73 años, trabaja como entrenador en la academia Jóvenes con Propósito, donde dirige a niños de entre 4 y 15 años en Carcelén, en el norte de Quito.

“Tengo mi escuelita de fútbol, también trabajo para una escuela que se llama Jóvenes con propósito y me siento feliz, contento, ya llevo mucho tiempo ahí”, comentó.

Su labor no se limita a enseñar a jugar. Señaló que busca inculcar valores que considera fundamentales para los chicos: puntualidad, respeto, constancia, perseverancia y buenas costumbres.

“Todo esto es importante para los chicos, la puntualidad, el respeto, la constancia, la perseverancia, las buenas costumbres”, explicó.

Además, fuera de las canchas, Paz y Miño encuentra en su familia un espacio clave. Vive en Carcelén y dedica parte de su tiempo a compartir con sus dos hijas y sus nietos.

Casi cuatro décadas después de su retiro, el hombre que hizo historia con el club y marcó 155 goles mira con preocupación el descenso de El Nacional a segunda categoría, y mantiene el deseo de que los puros criollos puedan volver a ocupar el lugar que alguna vez tuvieron.

Si quieres más información visita Poder en los Medios

Compartir