España encara un maratón exigente en el centro de Birmingham con la mira puesta en el medallero

Imagen gracias a: El País (América)

España encara un maratón exigente en el centro de Birmingham con la mira puesta en el medallero

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El Europeo cierra su jornada este domingo con una prueba de 42,195 kilómetros y un trazado con continuas subidas y bajadas por el centro de Birmingham, que puede abrir la puerta a sorpresas para la selección española.

Por la zona del hotel Leonardo, en Birmingham, donde se concentra la selección española, se suceden autobuses, tranvías y corredores que buscan una recta para encadenar progresivos. Al no encontrar un tramo adecuado, muchos se adaptan y arrancan a correr por Broad Street apenas pasa el vehículo.

El maratón presenta una exigencia extrema desde el inicio. Ester Navarrete, corredora de Vigo, sufrió este sábado un accidente al ser embestida por una bicicleta urbana, lo que la tiró al suelo con los antebrazos por delante. Aun así, la atleta afronta uno de los maratones más duros de sus vidas: 42,195 kilómetros con casi 500 metros de desnivel.

Juan del Campo calificó el circuito como “terrorífico” y lo comparó con el maratón olímpico de París, al recordar la referencia de Eliud Kipchoge. Según el preparador, el desnivel obligará a extremar la gestión de la musculatura y la paciencia para no precipitarse, además de dificultar mantener un ritmo constante, algo habitual en los maratones comerciales. En ese escenario, cualquier flaqueza puede convertirse en una oportunidad para quienes se mantengan sólidos; el técnico también anticipó que podría haber muchos abandonos y que los que terminen deberán recuperarse pensando en próximas citas: Berlín (27 de septiembre), Chicago (11 de octubre) y Valencia (6 de diciembre).

La prueba se disputará sobre un circuito de cinco kilómetros alrededor de la catedral, que obligará a completar ocho vueltas. En cada una habrá 56 metros de desnivel. El plan, tal como explicó el técnico de La Solana, pasa por acortar la zancada y mantenerla pegada al suelo, dado que no hay tramos llanos. Además, señaló que también se trata del maratón de la oportunidad: en un recorrido así, los españoles pueden competir con rivales con marcas de 2h 4m. También se contempla que salgan en silla de ruedas.

En España, el foco principal se sitúa en la clasificación por equipos. Antonio Serrano advirtió que será “una carrera de supervivencia” y describió la situación de Fernando Carro, que salió del hotel con un café en la mano antes de realizar los progresivos y luego se desplazó entre tranvías con auriculares puestos mientras escuchaba a Valeria Castro. Meritxell Soler, catalana, remarcó que “nunca habían tenido un circuito tan duro” y añadió: “El que pete, va a petar a lo grande”.

Los corredores han trabajado previamente en cuestas y recorridos con subidas y bajadas. Carolina Robles recordó su preparación en la Dehesa de Doña María, con entrenamientos exigentes y mucho calor, incluyendo un 2x7.000m con poca recuperación. Carlos Mayo, flaco y tranquilo la víspera, aseguró que se ha exprimido entre Sierra Nevada, Navacerrada y Jaca, y que llega en buen momento. Aun así, explicó que se calienta rápido y que en Birmingham se ha propuesto ser “mucho más conservador”.

En el apartado femenino, España contará con cuatro corredoras: Soler, Robles, Navarrete y Fatima Ouhaddou, con marcas cercanas a 2h 24m. Ouhaddou es la campeona en el maratón del Campeonato de Europa de Ruta celebrado el año pasado. En comparación con el resto, la referencia más clara es la plusmarquista finlandesa Alisia Vanio, con 2h 20m 39s y quinta en el Mundial de Tokio.

La lucha por el podio colectivo la completan Ibrahim Chakir, Jorge González, Carlos Mayo, Fernando Carro, Jorge Blanco e Ilias Fifa.

Del lado alemán, aparecen Amanal Petros, subcampeón del mundo en Tokio hace un año, y Samuel Fitwi. En el caso de Israel, con Maru Teferi, plata en el Mundial de Budapest y en el Europeo de Múnich, además de Gashau Ayale, bronce en Múnich.

El viernes se cumplieron 32 años de una de las grandes postales del atletismo español: el abrazo en el suelo del estadio de Helsinki entre Martín Fiz, Diego García y Alberto Juzdado, ganadores de las tres medallas del maratón del Europeo de 1994. El maratón y la larga distancia han cambiado mucho con el paso de las décadas: hoy el hombre ya ha corrido por debajo de dos horas y el material y la ciencia han avanzado. Aunque ahora la prueba sea más difícil, la selección necesita un último impulso en el medallero. Y, en ese contexto, un maratón terrorífico puede convertirse en una oportunidad.

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