Enric Mas afronta su estreno en el Giro con la intención de dejar atrás las penurias del Tour

Imagen gracias a: El País (América)

Enric Mas afronta su estreno en el Giro con la intención de dejar atrás las penurias del Tour

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El líder del Movistar debuta en el Giro a los 31 años con el objetivo de recuperar sensaciones tras lesiones, caídas y los problemas que arrastró en el Tour, donde vivió una etapa marcada por frustraciones y una tromboflebitis.

Enric Mas llega al Giro de Italia con 31 años y una motivación renovada: en los Dolomitas, el frío le inspira temor, pero también esperanza. El ciclista del Movistar explica que llega ya recuperado de una mano desollada y de una pierna con trombos en las venas, y afirma que su estreno en la carrera italiana le permite respirar aliviado después del agobio acumulado en el Tour.

“Del Giro solo temo el frío. Lo paso muy mal”, señala Mas desde Bulgaria, donde realiza una videoconferencia. Su tono refleja alivio por haberse liberado de la presión que, según su propio relato, le generó la temporada francesa, y a cambio se ha reencontrado con el disfrute que asocia al “Giro rosa”. Remarca que en la carrera vivirá tres días por Bulgaria, con etapas turísticas desde la Tracia del mar Negro hasta Sofía, y otras 20 jornadas en Italia, un país que liga desde pequeño con el placer. “Siempre que las cosas salen bien los buenos recuerdos dominan”, añade.

El interés de Mas por Italia no es nuevo. Hace cuatro años, en una cuesta de Bolonia, venció a Tadej Pogacar para ganar el Giro dell’Emilia. Después, llegó acompañado por el esloveno hasta la última recta del Giro de Lombardía.

No obstante, el Giro se presenta como un contraste con el Tour, donde Mas acumuló una larga lista de contratiempos. La carrera por la que suspiraba desde 2018, tras ser segundo en la Vuelta con 23 años, se convirtió en un objetivo difícil de sostener. En su primer Tour trabajó para el espejismo de Julian Alaphilippe, hasta que Egan Bernal y una tormenta lo frenaron. Como líder del Movistar, en 2020 y 2021 terminó quinto y sexto, un perfil que él mismo identifica como una lucha más centrada en defender el puesto que en escalar posiciones. En esos años también sufrió ataques de pánico en los descensos.

Las temporadas posteriores empeoraron el panorama: en 2022 se retiró, en 2023 no terminó ni la primera etapa, en 2024, ya alejado de la general, buscó reconvertirse en cazador de etapas sin encontrar el olfato necesario, y en 2025 volvió a retirarse en un Tour que afrontó como buscador de oro. Con más de 30 años y superado el miedo a bajar, la sucesión de problemas en Francia lo llevó a tomar una decisión. “Tenía que descansar del Tour al menos un año”, afirma Mas, que resume el cambio con un “Viva Italia”.

Eusebio Unzue, director del Movistar, también insiste en la idea de “psicosis Tour” y en el vínculo de Mas con Italia. “Enric está contento, impaciente por descubrir una nueva carrera en la Italia que tanto le quiere, con una orografía exigente, como le va bien a él”, señala el mánager general. Según Unzue, la distancia respecto al Tour supone un alivio: “El agobio de una carrera que le ha podido siempre y ha sido muy poco generosa a la hora de devolverle el esfuerzo y el sacrificio que le dedicaba. La distancia le ha aliviado. El nuevo reto”.

El giro de su situación física comenzó tras el Tour del 24. Después de lucirse bien en la ascensión al Mont Ventoux, le diagnosticaron una tromboflebitis. El 24 de julio dejó de correr y no volvió a subirse a la bicicleta hasta semanas después, ya entrado el otoño, tras operarse. En febrero, cuando su recuperación del corazón ciclista avanzaba, una caída entrenándose le destrozó la palma de la mano derecha: “era carne viva, parecía una loncha de jamón”, describió Unzue. Ese percance lo mantuvo dos semanas más fuera de la competición.

Mas reconoce el coste del proceso: “Me ha costado recuperarme”, y admite que solo ha competido 10 días en los últimos nueve meses. Además, apunta a que busca cerrar el capítulo de caídas: “Espero haber cubierto ya mi cupo de caídas…”.

Aunque en marzo estuvo presente en la Volta, todavía seguía en recuperación, por lo que los datos de resultados no sirven para anticipar con precisión si puede oponer resistencia al Jonas Vingegaard extrafavorito o si se acercará al podio que se prevé para Adam Yates y Giulio Pellizzari. También se menciona la posibilidad de pelear por el top-5 con corredores habituales de los últimos años como Thymen Arensman, Egan Bernal, Felix Gall, Jay Hindley o Ben O’Connor.

Unzue explica la lectura que hace del estado del ciclista: “Solo nos valen las referencias de sus entrenamientos las tres semanas que ha estado a la sombra del Mulhacén, y nos dicen que ya está totalmente recuperado. La Volta la hizo aún a medias. Era su primera gran carrera en ocho meses, y solo mes y medio después de hacerse el destrozo en la mano, y no podía agarrar bien el manillar”. El director añade que el conjunto de contratiempos se acumuló, incluyendo la recuperación lenta de la operación de la pierna, pero sostiene que el margen existe: “Pero puede acabar perfectamente entre los cinco primeros”.

Tras bajar de Sierra Nevada, después de una concentración de tres semanas que le resultó especialmente valiosa por ser la primera vez que la realizaba en abril, Mas observa con atención a los favoritos. En el relato aparece la figura de Tadej Pogacar, junto a Paul Seixas y otros rivales que piensan en el Tour con anhelo. Aunque Mas disfruta viendo triunfar a esos corredores por televisión, su batalla ahora es distinta.

El Giro le llega con menos visibilidad que a otros. Apenas figura en listas de favoritos de ciclistas y periodistas, y la última carrera de tres semanas en la que estuvo en el podio fue la Vuelta del 24. En los 20 meses previos, el panorama ha cambiado con el crecimiento de los hermanos pequeños de Pogacar y con la aceleración del ciclismo, que, según la percepción expresada, lo ha relegado. También se menciona a Mikel Landa, al que se sitúa apagando la melancolía desde casa, con molestias derivadas de la inserción del isquion rota, sin poder estar en Piancavallo, donde descubrió el asombro: “No son tiempos fáciles”.

Mas, en esa misma línea, admite que el Giro desde lejos resulta extraño: “Verlo desde lejos es muy extraño…”. En su caso, remata con una idea final: no regresará a Piancavallo, el lugar donde descubrió el asombro.

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