El regreso del Depor y la nueva generación blanquiazul

Imagen gracias a: El País (América)

El regreso del Depor y la nueva generación blanquiazul

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Un recuerdo de una tarde en San Fernando y de la emoción acumulada durante cuatro años en Segunda y otros cuatro en Segunda B/Primera RFEF desemboca en el regreso del Depor a la élite, con “la rapazada” como protagonista.

Hemos vuelto y a todos vosotros, a la ‘rapazada’ toda, os toca disfrutar. Esto es vuestro. El Depor sois vosotros.

Aquella tarde fría, aunque soleada, seis amigos esperábamos en la estación de San Fernando el Cercanías con destino a Cádiz. Veníamos de presenciar cómo el CD San Fernando igualaba el partido para el Depor en el minuto 95. El gol llegó cuando el tiempo prácticamente había vencido: tras un saque de banda a favor del Depor, el balón se perdió de forma absurda, el rival lanzó un contraataque que terminó en córner. En esa acción se sumó hasta el área el portero para rematar y el gol acabó entrando. Dos puntos que se escapaban y que dejaban al equipo a cuatro del líder, el Alcorcón. Fue una sucesión de miserias agudas e inolvidables.

En una grada pequeña del campo del San Fernando se notaba el desasosiego. Allí estaban mis cinco amigos, los 200 deportivistas que se congregaron y yo. De pie sobre cemento, alejados por una pista de atletismo, con medio campo oculto por una estructura de lanzamiento de martillo, y con un gol del Depor anulado por fuera de juego, sin que existiera una referencia clara sobre el criterio aplicado: en aquella época, en Primera RFEF, no había VAR ni nada parecido.

Cuando entramos en la estación de tren, el ambiente se pareció a una procesión del silencio. La megafonía terminó de completar el abatimiento: por problemas en el servicio, el tren tardaría una hora en llegar.

Era el 29 de enero de 2023. Sentados en un andén vacío, con el gol en el descuento clavado en el estómago, a miles de kilómetros de A Coruña y con el club luchando por salir adelante en la tercera categoría, me salió una frase en voz alta: “Cuando estemos de vuelta en Primera nos acordaremos de estos momentos”. Nadie reaccionó como esperaba. Primera era entonces una categoría, si acaso una palabra, cuya continuidad no sabíamos si existía.

Tantos fines de semana después, ahora que el equipo está de vuelta, sí se recuerdan aquellos instantes. Y se recuerdan con fuerza.

Se repasan derrotas como la del Celta B, el filial de nuestro rival imprescindible, ganando en Riazor. También se recuerda el descenso con una competición adulterada por unos positivos de covid ocultos y con dos policías nacionales llamando a la puerta del capitán Álex Bergantiños. Se rememoran enfrentamientos ante el Coruxo, el Guijuelo o el Marino de Luanco sin público por la pandemia. Se acumulan viajes a escenarios como Teruel, Tarazona, Villaviciosa de Odón, y también momentos de celebración: un miércoles por la noche en Zamora, con el campo congelado y la valla rota, después de que medio millar de deportivistas se abalanzaran sobre ella para cantar el gol.

Se recuerdan porque en todos esos episodios, en esos viajes y en esos partidos se asomaban, leales e inquietos, los miles de aficionados del Depor. Como si la pasión se hubiera convertido en una condena, decidimos seguir al equipo en el peor momento de su historia con la cabeza alta y el escudo en el pecho, llegando a lugares donde no nos esperaban. Así, durante cuatro años en Segunda División y otros cuatro en Segunda B —después Primera RFEF— se alcanzó el tope de abonados y se abrió una lista de espera de miles de personas.

Reconozcamos que el mérito puede ser relativo. Pero en aquella estación del Cercanías, pegados a la Bahía de Cádiz, se podía percibir algo romántico en la agonía: quienes estábamos en la cuarentena sabíamos de dónde venía el Depor y hacia dónde estaba destinado a regresar. Somos una generación que vivió una Liga. El Depor es un equipo campeón.

El relato resulta todavía más llamativo si se piensa en la siguiente generación. Hubo chavales y chavalas que se hicieron del Depor cuando el San Fernando nos empataba en el 95. También se recuerda el fichaje como delantero del sobrino de Arturo Pérez Reverte, y la obligación de jugarse los cuartos con el filial del Valladolid, un rival contra el que, años después, el Depor ha regresado a la élite como un círculo que se cierra y termina el hechizo.

Pola rapazada toda, se dice mucho dentro del deportivismo. Por esos chavales a los que siempre les ha salido cruz, por quienes saltaron de charco en charco sin quitarse jamás la camiseta, por los que fueron, son y serán del Depor tanto en el disgusto como en la alegría. Por todos ellos, por esos nuevos nenos deportivistas que ocupan la mitad de Riazor en cada partido y hacen posible que A Coruña jamás haya dejado de ser blanquiazul.

Hemos vuelto y a todos vosotros, a la rapazada toda, os toca disfrutar. Esto es vuestro. El Depor sois vosotros.

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