El Mundial que nos devuelve la infancia y la ambición de ganar

Imagen gracias a: El País (América)

El Mundial que nos devuelve la infancia y la ambición de ganar

NOTICIAS

Dejar atrás la idea de “jugamos como nunca y perdimos como siempre” para asumir una nueva manera de competir: jugar con talento, precisión y espíritu de equipo, hasta llegar a una final que vuelve a encender a toda una generación.

Dicen que el Mundial de nuestras vidas es el que nos encuentra siendo niños, pero con plena conciencia. Desde entonces, cada verano queda asociado a recuerdos que sólo se viven con la intensidad propia de esa edad.

A quien escribe le tocó vivirlo cuando aún faltaba poco para cumplir 11 años. Naranjito apareció en las pantallas y el color llegó a las calles. Era 1982, la Copa del Mundo de aquel entonces, aunque todavía no era el momento de España.

La última generación nacida en el siglo XX vivió en 2010 el Mundial de los 11 años. Allí llegó la primera estrella para España, gracias a una selección masculina que supo romper la maldición de los cuartos de final. Más tarde, la segunda estrella se incorporó a la camiseta de la selección femenina y se luce con orgullo desde 2023.

El aprendizaje ha sido claro: ganar sin renunciar al coraje y a la entrega, pero apoyándose en el talento como base del éxito. Se abandona la fórmula de “jugamos como nunca y perdimos como siempre” para adoptar otra ambición, la de jugar y ganar como nunca.

Este domingo, 26 compatriotas disputarán la final de la Copa del Mundo contra Argentina representando a España ante una audiencia planetaria. La mayoría eran niños cuando vieron por televisión el gol de Iniesta en aquella final inolvidable. Algunos, como Lamine o Cubarsí, apenas tenían tres años.

Todos ellos heredan una filosofía con la que España aprendió a ganar: talento y técnica; precisión en el pase; solidaridad y espíritu de equipo. Es una España que no se pone límites porque cree en sí misma. Una idea que encaja con las palabras de Laporte al ser preguntado por las opciones de ser campeones: “¿Y por qué no?”.

La Selección que enamora es la que se presenta con un juego asociativo y valiente, pero también con los valores que definen a nuestro país. Se conduce con humildad y respeto al adversario, y confía en el talento colectivo para ganar y mostrarse al mundo como el país querido y respetado que es.

Este domingo, los niños y niñas que sueñan con emular a Rodri, Oyarzabal o Cucurella marcarán el latido de nuestro país. Y todos se sentirán unidos por un espíritu de compañerismo que Luis de la Fuente ha sabido inculcar en este equipo único.

Dentro de cuatro años se celebrará el Mundial 2030 en España. Sin embargo, hasta entonces, el de 2026 ha vuelto a ser el Mundial de nuestras vidas: hoy todos volvemos a tener 11 años.

Si quieres más información visita Poder en los Medios

Compartir