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El Bernabéu protesta: silbidos a Vinicius y Camavinga, y pitidos también para Mbappé en el duelo contra el Alavés

Imagen gracias a: El País (América)

El Bernabéu protesta: silbidos a Vinicius y Camavinga, y pitidos también para Mbappé en el duelo contra el Alavés

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En un Bernabéu con más asientos vacíos de lo habitual, un sector de la grada volvió a señalar a Vinicius, vinculándolo a Camavinga, mientras también aparecieron silbidos dirigidos a Mbappé. Tras el 2-0, Vinicius pidió perdón a la grada dos veces.

El Bernabéu recibió al Real Madrid ante el Alavés con un ambiente cargado de tristeza, resignación y enfado. El estadio, con más asientos vacíos de lo normal, recibió a los jugadores en silencio, pero la postura de un sector cambió en cuanto el balón comenzó a rodar.

Con Vinicius en el centro de las miradas, Camavinga como señalado y, como novedad, algunos pitidos dirigidos a Mbappé, la grada dejó claro que no había pasado página. El francés, que había salido limpio de las grandes broncas del invierno, no escapó a los silbidos ante el Alavés.

La afición mostró también cansancio tras una temporada depresiva que se quedó a falta de siete jornadas. Con la tensión de enero y febrero ya en el pasado, el graderío mantuvo su protesta: Vinicius siguió siendo el principal objetivo, unido en estos días a Camavinga. El lateral había sido expulsado en Múnich y había quedado retratado en Mallorca. Camavinga entró en el minuto 63 y, cada vez que intervino, recibió silbidos.

Álvaro Arbeloa abordó la situación tras el partido. Sobre la renovación que todavía no se ha concretado después de muchos meses de negociaciones, aseguró: “Espero que se quiera queda muchos años en el Madrid”. También se refirió a los pitos a Vinicius y sostuvo: “No veo que sea algo generalizado ni le que le pase solo a él ni que le ocurra todos los días. Lo que me alegra es que ha vuelto a cambiar los primeros pitos por aplausos. Cuenta con el cariño de la afición”.

Aunque el análisis de Arbeloa fue amable, la reacción de la grada se intensificó en cuanto Vinicius tocó la primera pelota. Su imagen ya venía marcada desde diciembre, cuando el proyecto de Xabi Alonso empezó a estar condenado a la extinción, y el desaire grave al técnico tolosarra en el clásico seguía presente como referencia. En el partido, Vinicius no se mostró desafiante: tras anotar el 2-0, pidió perdón dos veces a la grada. Cuando comprobó que la pelota había superado a Sivera, no celebró el tanto y juntó las dos manos en señal de disculpas.

Carvajal, otra suplencia

Los pitos que recibió el extremo continuaron con los dirigidos a Mbappé. El nivel de decibelios fue menor, pero la aparición de silbidos al francés se interpretó como una advertencia a un sector de la hinchada que ya no considera suficientes los goles. Antes de la media hora, Mbappé acumuló otro tanto, aunque tampoco lo celebró. No hubo reacción con la grada y solo algunas sonrisas con sus compañeros tras un disparo que tocó en un rival. Justo antes del intermedio, tras un periodo en el que el público lo dejó en paz, volvió a escuchar pitidos después de cerrar una contra sin acierto.

Con el estadio medio vacío, muchos pitaron al término del encuentro, aunque la protesta tuvo poco recorrido. Mientras una parte mantuvo su enfado, continuó el zumbido de la grada de animación, controlada por el club y convertida en un cuerpo extraño que sigue los partidos al margen del resto del anfiteatro. En esta ocasión no se escucharon gritos contra el palco, algo que sí había ocurrido en pitadas anteriores.

Antes del descanso, Militão se retiró a los vestuarios tras notar “una especie de calambre en la parte posterior del muslo”, según el club. La entidad restó importancia al percance después de la primera exploración. En defensa, Carvajal acumuló otra suplencia en sus últimas opciones de subirse al Mundial.

Arbeloa cerró la valoración con una frase fría: “Voy a pensar lo mejor para el equipo”.

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