Dixon Quiñónez, héroe del “Monumentalazo” de 1992, enfrenta su tercer ACV en Esmeraldas

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Dixon Quiñónez, héroe del “Monumentalazo” de 1992, enfrenta su tercer ACV en Esmeraldas

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El histórico exdefensa de El Nacional, figura del “Monumentalazo” ante Barcelona en 1992, atraviesa un delicado momento de salud en Esmeraldas tras sufrir un tercer accidente cerebrovascular. Su familia relata las secuelas y el duro camino posterior a su etapa como futbolista.

Dixon Quiñónez, exfutbolista de El Nacional y protagonista del “Monumentalazo” en 1992, tiene 57 años y atraviesa un estado de salud crítico en Esmeraldas. El exdefensa, recordado por su gol decisivo ante Barcelona SC en la final del Campeonato ecuatoriano de 1992, sufrió un nuevo accidente cerebrovascular y es la tercera vez que padece un ACV en la última década, de acuerdo con el relato de su hermano Winston Quiñónez.

El 25 de noviembre de 1992, El Nacional dio la vuelta olímpica en el estadio Monumental de Guayaquil, en una jornada con un escenario repleto de hinchas de Barcelona SC. Ese día, el equipo empató 1-1 gracias a un gol de Dixon Quiñónez al minuto 67: el defensor se lanzó en “palomita” en el segundo poste para vencer al golero Carlos Luis Morales (+).

La hazaña se agranda por el contexto internacional, ya que solo equipos como Olimpia de Paraguay (1990), Vasco da Gama (1998) y Flamengo (2022) han celebrado títulos en el estadio Monumental, según el propio marco mencionado en el artículo.

Vida posterior a la gloria con El Nacional

Winston Quiñónez conversó con PRIMICIAS desde Esmeraldas y explicó que la vida de Dixon Quiñónez, quien también militó en Macará, Liga de Loja, Técnico Universitario y Delfín, se ha vuelto especialmente dura en los últimos años. A finales de agosto, Quiñónez sufrió su tercer accidente cerebrovascular y fue trasladado al hospital Delfina Torres de Concha, en el sur de Esmeraldas. Antes había presentado episodios similares en 2016 y en 2023, y su familia remarca que “su vida de deportista le ayudó a seguir avanzando”.

El artículo también detalla que, de acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS), el ACV ocurre cuando se interrumpe de golpe el flujo de sangre a una parte del cerebro, ya sea por la obstrucción de una arteria con un coágulo o por la ruptura y sangrado. Al quedar sin oxígeno ni nutrientes, las células cerebrales se dañan o mueren en cuestión de minutos, lo que puede provocar secuelas graves y permanentes en la movilidad, el habla o la capacidad de tragar, según el área afectada.

En el caso más reciente, el exjugador presenta secuelas neurológicas más severas: tiene complicaciones para hablar y también para deglutir los alimentos. Además, el daño vascular acumulativo habría derivado en una insuficiencia renal aguda.

Winston y su hermana mayor, Betty, intentan conseguir una segunda opinión médica porque, según su versión, Quiñónez no muestra signos de mejoría. Permanece postrado en su cama, sin comunicarse y con necesidad de ayuda para cubrir sus necesidades básicas. La familia busca el diagnóstico de un neurólogo particular, pero los recursos son limitados; por ello decidieron compartir el caso de Dixon en busca de solidaridad y apoyo médico.

El “Monumentalazo” y el recuerdo del gol que quedó para siempre

Dixon Quiñónez jugó fútbol profesional desde 1987 hasta la temporada 2002, año en el que colgó los pupos jugando para el Delfín. Eulogio Quintero, otro exdefensa esmeraldeño de El Nacional, fue su formador y recomendó su contratación cuando todavía era estudiante del colegio Luis Tello de Esmeraldas.

Su actuación en la final de 1992 quedó como el capítulo más feliz de su carrera. El Nacional era dirigido por Ernesto ‘Trompudo’ Guerra y venció por 2-1 a Barcelona en la final de ida, disputada en el estadio Atahualpa, con un doblete de Luis 'Fantasma' Chérrez. Carlos Muñoz (+) descontó para Barcelona SC, un delantero que, según la versión de Dixon Quiñónez, “era uno de los más difíciles de marcar en el fútbol nacional”.

En la revancha en el estadio Monumental, José 'Lupo' Guerrero centró al primer palo y Chérrez dio el primer cabezazo. En el segundo poste, Dixon Quiñónez se zambulló para concretar el 1-1, cumpliendo con el pedido de Ernesto ‘Trompudo’ Guerra, quien le solicitaba proyectarse al ataque, especialmente en acciones de balón parado.

De acuerdo con Winston, durante el tránsito de Dixon por los accidentes cerebrovasculares, él encontraba felicidad y consuelo al revisar imágenes, en color sepia, del cabezazo en el arco de Morales. El hermano indicó también que Dixon se emocionaba al ver ese partido con la narración de Manuel Kun Ramírez.

Dixon Quiñónez fue guía penitenciario tras dejar el fútbol

Tras su retiro, Quiñónez enfrentó el dilema común de muchos futbolistas: la falta de opciones para el futuro. Según el testimonio de su familiar, se enroló como guía penitenciario en la cárcel de varones de Esmeraldas, donde trabajó hasta 2012, cuando volvió a quedarse sin empleo.

Winston Quiñónez explicó que trabajó junto a su hermano como guías penitenciarios y que, cuando Dixon se quedó sin trabajo, quedó muy afectado. Atribuye que esas complicaciones habrían sido un antecedente para sus problemas de salud.

El artículo agrega que un “coronel de Quito” tomó contacto con la familia ofreciendo ayuda. También se menciona que El Nacional descendió a Segunda Categoría y atraviesa una severa crisis económica con un déficit de USD 12 millones; pese a ello, en Esmeraldas, los allegados a Quiñónez esperan apoyo.

Dixon Quiñónez, el hombre que silenció el Monumental con su gol en 1992, ahora lucha por su vida.

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