
Imagen gracias a: El País (América)
Dimitris Giannakopoulos, presidente del Panathinaikos: el nuevo expediente que pone en riesgo su participación en la Euroliga
La Euroliga abrió un expediente contra Dimitris Giannakopoulos por el incidente protagonizado ante el Valencia Basket-Panathinaikos. El episodio se suma a una trayectoria de conductas fuera de tono que ya le valieron sanciones, con el temor de que se repita el castigo del año pasado.
En el partido Valencia Basket-Panathinaikos, Dimitris Giannakopoulos (Atenas, 52 años), presidente y propietario del club griego, protagonizó una escena durante el tramo más tenso del encuentro. Se levantó de su asiento, ubicado junto al banquillo de su equipo, pasó por detrás de los jugadores y del cuerpo técnico, y comenzó a protestar con intensidad a espaldas de la mesa de anotadores. Tras la publicidad, fue devuelto a su localidad, donde continuó con gestos de desprecio.
Al terminar el partido, Pedro Martínez calificó la actitud de “un impresentable” y consideró que la Euroliga debería intervenir. En la misma línea se pronunció el Valencia Basket mediante un comunicado.
El empresario extendió el conflicto con nuevas acusaciones, al tildar al técnico barcelonés de “mentiroso” y señalarle que no sabe perder. La Euroliga decidió abrirle expediente y se anticipa una sanción parecida a la que ya recibió el año pasado: cinco partidos sin poder asistir a un pabellón y una multa económica.
Este viernes, el Panathinaikos respondió con otro comunicado en el que denuncia “incidentes inaceptables” que incluyen el lanzamiento de objetos hacia su banquillo y la persecución de Isaac Nogués, jugador del Valencia, a Kendrick Nunn. El club añadió que el jugador, por fortuna, se resbaló mientras corría tras él. La nota también recoge la protesta por sentirse acosados por el personal de seguridad y explica que el club llamó a la policía para intentar detener a Giannakopoulos.
Con la eliminatoria en marcha, los cuartos de final regresan a Atenas tras el 0-2 para los griegos, rumbo al OAKA, donde se espera un ambiente especialmente tenso. Ergin Ataman ya se despidió de la prensa en Valencia con una frase que sonó a advertencia: “Nos vemos en Atenas”. Se levantó y se marchó sin aceptar preguntas, quedando la incógnita de si Dimitris Giannakopoulos estará presente allí o si ya habrá sido sancionado.
El Panathinaikos puede cerrar la eliminatoria tanto el miércoles 6 como el viernes 8 de mayo, fechas previstas para el tercer encuentro y, si hiciera falta, el cuarto. Además, al ser uno de los propietarios de la Euroliga, el club quedaría exento de castigo por la actitud del propio propietario.
Dimitris Giannakopoulos es un empresario ateniense de 52 años, hijo único, que heredó la compañía farmacéutica de su padre, Pavlos Giannakopoulos (1929-2018). Su abuelo, Dimitrios, abrió una farmacia en 1924 en la avenida Peirairos, conectando el centro de Atenas con el puerto del Pireo. Pavlos fundó Pharmagian en 1960 y, en 1971, la empresa pasó a llamarse Vianex. La compañía produce medicamentos y comercializa en Grecia productos de grandes empresas farmacéuticas del mundo. Vianex obtuvo 443 millones de euros en 2022 y, según datos de 2020, contaba con 1.242 empleados. Dimitris también posee el 50% de Superfoods, dedicada a complementos alimenticios y productos naturales.
La influencia familiar también alcanzó al baloncesto. Pavlos revolucionó el equipo con fichajes de grandes estrellas como Dominique Wilkins, Byron Scott, Nikos Gallis, Stojan Vrankovic o Dino Radja. En 2012 cedió el control del equipo a su hijo, Dimitris. Tras perder un derbi con el Olympiacos en 1999, entró en el vestuario para criticar al entrenador y Dino Radja, pívot croata de 2,11m, acabó agrediéndolo. Más adelante, Radja confirmó el altercado en una entrevista con ‘Meridian Sport’: “Le pegué al hijo del jefe, el actual presidente. Pido perdón”.
Dimitris heredó el carácter impetuoso. Tras otro duelo con el Olympiacos, se dirigió al árbitro con una advertencia: “Escribe lo que quieras en el acta del partido, pero ten por seguro que me encontrarás delante de ti”. En 2016 entró al vestuario e insultó a Vassilis Spanoulis, con amenazas graves: “Te mataré a ti y a tu familia, me follaré a tu madre. Mandaré a tu esposa y tus hijos a la tumba. Jodido bastardo”. Después pidió disculpas.
Su historial incluye numerosos incidentes. En 2017, tras caer ante el Fenerbahçe, castigó al equipo obligándolo a volver en autobús desde Estambul hasta Atenas, un viaje de 12 horas que varios jugadores evitaron comprando un billete de avión. Más tarde, tras otro partido con el Fenerbahçe, publicó mensajes fuera de tono en redes sociales: “Odio eterno a Obradovic. Voy a follarme a todos los hinchas turcos hasta que sangren”. La Euroliga sancionó esas declaraciones con 12 meses de suspensión sin poder asistir a partidos europeos. El comunicado de la Euroliga señalaba que sus declaraciones públicas ponen en peligro las relaciones armoniosas entre clubes y perjudican el deporte del baloncesto. Tras apelar, el castigo se redujo a la mitad: 50.000 euros de multa.
Giannakopoulos desafió a la liga y se presentó en el palco durante el partido contra el Olympiacos, una provocación que le supuso 60.000 euros adicionales. En 2018, envió una carta a diferentes medios europeos con información que, según él, documentaba los perjuicios sufridos por su equipo ante rivales como Fenerbahçe, Olympiacos y Real Madrid. Después de una derrota contra el Barcelona, exigió revisar las cuentas bancarias de Costas Rigas, responsable arbitral de la Euroliga, insinuando que había sido “untado”.
En 2015, fue obligado a pagar 150.000 euros por “amenazas verbales extremas” en un partido contra el CSKA. A pesar de las sanciones, mantiene una conducta que, de acuerdo con el relato del artículo, no se detiene: se le atribuye actuar con arrogancia en pabellones de media Europa, no respetar normas como fumar donde no está permitido y ofrecer 10.000 euros por información sobre un hincha que le escupió. En la pasada Final Four de Abu Dhabi también fue castigado por el comité de competición, un órgano independiente de la Euroliga, con cinco partidos sin poder entrar en el pabellón y una multa económica.
Ahora, con el incidente ante el Valencia, Giannakopoulos vuelve a exponerse a un nuevo castigo de cara al desenlace de la eliminatoria y, en caso de clasificación del Panathinaikos, a la Final Four.
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