Daniela Guillén conquista el Mundial femenino de motocross y apunta a Estados Unidos

Imagen gracias a: El País (América)

Daniela Guillén conquista el Mundial femenino de motocross y apunta a Estados Unidos

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La primera piloto española en coronarse campeona del mundo de motocross explica su sacrificio, la falta de apoyo económico y sus planes para competir en Estados Unidos, donde busca un salto profesional tras regresar de Australia.

Daniela Guillén García (Blanes, Girona; 20 años) se proclamó campeona del mundo femenina de motocross tras una temporada prácticamente perfecta. La piloto catalana cerró el campeonato con cinco victorias y cinco podios más en las 10 mangas disputadas, y una conquista que considera histórica por ser la primera española en lograr el título en la élite de la especialidad.

En las jornadas posteriores a su regreso de Australia, escenario definitivo de su logro, Guillén se mostró aún en proceso de asimilación. Reconoce que, aunque ya es consciente de haber alcanzado la cima, todavía le cuesta creerse lo conseguido y se pregunta qué viene después de un objetivo perseguido desde muy pequeña.

Tras celebrar el campeonato con su entorno más cercano, la deportista apuntó a dos líneas de futuro: disfrutar el título y, después, intentar volver a luchar por otro Mundial. No obstante, confesó que tiene “una espina clavada” con Estados Unidos. En este año participó en una prueba del Campeonato de América y terminó tercera, empatada a puntos con la segunda clasificada, con la sensación de no haber podido mostrar todo su potencial al estar centrada en el Mundial y evitar jugársela en una caída.

Para Guillén, Estados Unidos representa el máximo nivel por el peso que allí se da al motocross. Asegura que los equipos cuentan con más recursos, que los circuitos destacan por su calidad y que el deporte recibe mucha más atención, lo que convierte la posibilidad de competir allí en un sueño para cualquier piloto.

Sobre la clave de su rendimiento, señaló que el cambio principal fue la constancia. En temporadas anteriores solía estar delante, pero había mangas o carreras en las que fallaba y dejaba demasiados puntos en el camino. En esta ocasión, sostuvo el nivel en todas las mangas, incluso cuando atravesó una situación de salud complicada en la antepenúltima carrera.

La propia campeona relató que se puso enferma una semana antes de viajar a Inglaterra, pensando que era una gripe. Compitió con 38 grados de fiebre y logró salvar la situación con un buen resultado, momento que considera decisivo para ganar el título. Más adelante, al no mejorar tras tomar antibióticos y regresar, se le realizaron más pruebas que confirmaron mononucleosis, aunque indicó que aún debe volver al médico en los días siguientes por no haber tenido tiempo para ello.

En cuanto a la vida fuera de la pista, Guillén subrayó que en España no puede vivir del motocross pese a competir al máximo nivel. Explicó que en otros países, como Países Bajos o Italia, sí es posible, pero en su caso afirma que “de esto no vivo, sino que sobrevivo”. Dijo que se dedica plenamente al motocross y que económicamente no puede entenderse como una actividad que le permita vivir de ello, una situación que le preocupa por el esfuerzo diario, las renuncias personales y el hecho de haber detenido estudios tras terminar la ESO.

También expresó su esperanza de que el título cambie su situación. Comentó que al buscar patrocinadores antes aparecían excusas relacionadas con no ser la primera, algo que ahora ya no aplica al haber logrado el Mundial.

Guillén recordó además que tuvo muy cerca la opción de nacionalizarse francesa. Con motos pequeñas, de 65 y 85cc, había competido con un equipo francés y ganado campeonatos allí frente a chicos. Señaló que la Federación Francesa se interesó por su situación y por las ayudas que recibía en España, que gestionaban sus padres, y aseguró que estuvo cerca de cambiar de nacionalidad por la existencia de más y mejores apoyos en aquel país.

Sobre su estructura deportiva, indicó que es la única piloto en la élite que no cuenta con un equipo privado. Explicó que desde que entró en el Mundial recibió más ayuda de la federación española: primero en un proyecto con otras chicas y después con el grupo júnior de los chicos. Añadió que la RFME y el CSD crearon un equipo para respaldar a pilotos que destacan y no tienen posibilidades económicas para salir de España, citando como ejemplo a Guillem Farrés, que acaba de ser campeón en MX2.

La campeona también relacionó esta situación con la falta de estructuras privadas en el motocross español. Afirmó que el deporte no es de los que más visibilidad y dinero mueve en España, aunque matizó que está creciendo gracias a los resultados de los pilotos, con Jorge Prado en Estados Unidos como referencia, y que el objetivo es atraer a más patrocinadores.

En su trayectoria, Guillén explicó que la pasión por las motos comenzó a muy temprana edad. Con tres años ya se subió a una moto pequeña que regalaron sus padres, compartida con sus hermanos, y con seis años se puso en manos de Xevi Colomer, referente de la disciplina en España y padre deportivo. Dijo que ganó la primera carrera que disputó y que enseguida se enamoró del deporte.

Entre los motivos de su conexión con la modalidad, destacó la intensidad y agresividad, pero también la técnica, y aseguró que le entusiasman el barro y el ruido. Cuando está lesionada y no puede hacer motocross, se plantea qué hacer con su vida, subrayando el peso emocional de esta disciplina.

Sobre su condición de única niña en circuitos con muchos niños, explicó que no lo vivió como algo extraño. Aseguró que, al competir desde bien pequeña contra chicos, se adapta y que delante solo ve cascos. Reconoció que era la única, pero se sentía como el resto, hizo buenos amigos y señaló que en ocasiones los que se enfadaban más eran los padres. Comentó que escuchó miles de veces frases del tipo “te ha ganado una niña” y que, en general, no les prestó demasiada atención.

También contó algunas situaciones más desagradables. En competiciones infantiles, cuando un piloto cae, son los padres quienes ayudan a levantarse; indicó que más de uno se acercó a ella fingiendo ayudar mientras impedía que arrancara la moto hasta que su hijo la superara.

Acerca de sus referentes, dijo que no sabría señalar uno concreto, aunque le atraían sobre todo pilotos técnicos por considerarse ella misma muy técnica. Mencionó a Livia Lancelot y después a Kiara Fontanesi, y recordó que precisamente a esta última le ha ganado el título, destacando que ganar el Mundial es una locura, pero hacerlo ante la piloto con más títulos de la historia, con un total de seis, le da un sabor especial.

Sobre la evolución del motocross femenino, señaló que desde que entró con 15 años hasta ahora sí ha habido avances, aunque pequeños. Considera que deben fijarse en Estados Unidos, donde las mujeres tienen una consideración muy similar a la de los hombres y se las valora con importancia a la que, según ella, aquí todavía no se ha apostado. Criticó que no ve voluntad real ni consenso para dar un paso importante en este sentido.

En relación con el calendario, Guillén indicó que el Mundial masculino tiene 19 pruebas y el femenino cinco, y añadió un dato propio: el campeonato de Europa femenino tiene 12 carreras, una categoría con más carreras que la cúspide de la disciplina, algo que calificó de incomprensible.

Finalmente, al hablar del revuelo generado por un anuncio de apuestas deportivas protagonizado por la actriz Sydney Sweeney, afirmó que no lo ha visto, pero que no le parece raro. Consideró que la marca busca visualizaciones y prefiere a una influencer dispuesta a hacer cualquier cosa que a una campeona del mundo de su deporte. Para ella, lo triste es que este tipo de colaboraciones quitan un patrocinio valioso a una deportista que probablemente lo necesita mucho más, especialmente en disciplinas minoritarias como la suya.

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