
Imagen gracias a: El País (América)
Paula Blasi irrumpe con fuerza: de la Amstel a su primera Vuelta a España
Tras solo dos años en el ciclismo, la catalana Paula Blasi, ex duatleta, afronta su debut en la Vuelta a España como una de las referencias del pelotón femenino, después de una temporada sobresaliente en el WorldTour.
Corona Paula Blasi (Esplugues de Llobregat, Barcelona; 23 años) entrena con intensidad, alternando sesiones largas en bici con el tiempo para otras aficiones como leer, tocar el piano o editar vídeos. Mientras realiza también valoraciones por vídeollamada sobre lo que espera de la primavera, la ciclista se prepara para su primera Vuelta a España, un paso que llega tras un año en el WorldTour en el que se ha consolidado con resultados destacados.
En su primer curso completo en el WorldTour —tras su ascenso del filial al primer equipo del UAE hace justo un año—, Blasi se ha graduado con honores: victoria en la Amstel Gold Race, podio en la Flecha Valona y quinta en su estreno en el Monumento Lieja-Bastoña-Lieja. Su semana ha sido especialmente notable, incluso acudiendo sobre la bocina por las bajas de otras compañeras. “Ha sido un boom”, reconoce, destacando la energía que también transmite desde la pantalla, donde muestra una pasión marcada por la disciplina y por la búsqueda de los límites humanos.
De la Amstel Gold Race, la ciclista explica que su papel era trabajar para sus compañeras, pero que, cuando se vio en la fuga y sintió opciones reales de triunfo, decidió aprovechar el momento. Relata que arrancó con Vinke, su compañera de escapada, y que con unos 20 kilómetros para el final pensó que quizá se había precipitado, aunque continuó tirando con determinación hasta el final, colocándose lo más aero posible.
Blasi llegó al ciclismo hace solo dos años, después de dejar atrás duatlón, triatlón y carreras de medio fondo, en parte por lesiones. Aunque en su contrato figura como ciclista y asegura que se le paga por ir en bici, sostiene que no se considera una ciclista “convencional”: sigue saliendo a correr y practica skimo, y afirma que lo único que ha cambiado en estos dos años es la prioridad en su planificación.
Sobre la adaptación del equipo a su faceta multidisciplinar, señala que intenta explicarles que para ella el ciclismo no funciona bien si se le quita la posibilidad de salir a correr. “Si me dejas sin salir a correr, te duro en el ciclismo un año”, advierte, añadiendo que le cuesta que le pidan descanso como condición para mejorar. En su respuesta, remarca que no corre para “mejorar” en abstracto, sino porque le ayuda a conectar y estar en paz.
En el plano deportivo, asegura que en los últimos días ha notado cambios dentro del equipo: por fin pasa a ser final support, lo que modifica su dinámica respecto a las primeras semanas. En lugar de pasar los primeros 80 kilómetros trabajando y comiendo viento, deja de estar tan marcada en esa función constante, y también percibe una atención distinta por parte de sus rivales y compañeras. Como ejemplo, menciona que Vollering la llama por su nombre, un gesto que no altera su manera de pedalear, pero sí su confianza.
Respecto a la presión, Blasi sostiene que no la evita: al contrario, afirma que la pide y que le gusta. Considera que cuando se espera algo bueno de ella, la presión resulta positiva y, en su caso, necesaria.
Con la Vuelta a España en el horizonte, su debut en una grande abre un objetivo ambicioso pero medido. A día de hoy no se ve capaz de ganarla: afirma que sería “muy loco”, aunque sí plantea como meta aspirar a ganar una Vuelta o el Tour de Francia. Defiende que en las grandes puede sacar partido de su punto fuerte: la recuperación. Basándose en su forma de entrenar, con muchísimo volumen, explica que su cuerpo se ha acostumbrado a recuperarse muy bien, de modo que cuando el resto empiece a acusar la fatiga, espera llegar con frescura, con especial motivación por las últimas etapas en Asturias.
La ciclista también valora el tipo de recorrido que puede ofrecer la Vuelta femenina, especialmente por la presencia de grandes puertos como Les Praeres y el esperado Angliru, que considera un colofón y un estímulo para el pelotón. Señala que en el ciclismo femenino rara vez se encuentran subidas de ese perfil y que, si se quiere emoción, suele depender de los puertos principales. En ese contexto, se muestra contenta por la posibilidad de demostrar el nivel del pelotón, pese a que comenta que algunas esprínters podrían no estar de acuerdo con su postura.
Finalmente, sobre el Tour, indica que en su calendario teórico no estaba contemplado, aunque advierte que esas decisiones pueden cambiar. Aun así, le gustaría correrlo, pero antes tiene que hablar con el equipo. Reconoce que desde enero figura como reserva y que ha habido bajas, por lo que existen opciones, aunque no hay nada asegurado todavía: antes de concretar, deberán reunirse y ver qué ocurre.
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