Carlos Alcaraz regresa a Nueva York y comparte cancha con Serena Williams

Imagen gracias a: El País (América)

Carlos Alcaraz regresa a Nueva York y comparte cancha con Serena Williams

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El español vuelve tras cuatro meses y medio de ausencia en la central de Nueva York junto a Serena Williams. Participa en el dobles mixto con una victoria y una derrota, como parte de un retorno en modo de rodaje.

Carlos Alcaraz reapareció tras cuatro meses y medio de ausencia en la central de Nueva York, compartiendo pista con Serena Williams. El regreso se vivió como una experiencia especial: una jornada de entretenimiento y aprendizaje, con la complicidad y el protagonismo de la leyenda estadounidense como telón de fondo.

Tras superar la penumbra de un contratiempo de larga duración, el tenista español volvió a la acción en el dobles mixto, un escenario que sirve para acelerar la adaptación sin que el foco sea únicamente competitivo. En el servicio, Alcaraz mostró contención y, según lo observado, ningún saque superó los 185 km/h. En ese contexto, el balance se centró más en las sensaciones que en conclusiones definitivas, destacando la respuesta favorable de la muñeca lastimada.

El día dejó un balance de una victoria y una derrota. Primero, Alcaraz y Serena remontaron contra Lloyd Glasspool y Erin Routliffe, con marcador 5-3 y 4-1 en 58 minutos. Después, llegaron a la segunda cita y cayeron ante Flavio Cobolli y Belinda Bencic, por 5-4(7) y 4-1 en 55 minutos.

Durante la jornada, Serena y Alcaraz compartieron frases que reflejaron la relación entre ambos. El español señaló que jugar al lado de la única e inigualable Serena Williams era una oportunidad para disfrutar e intentar hacer todo lo que ella le indicara. También se habló de que Alcaraz hace caso a Serena, y Serena confirmó su seguimiento, en un ambiente distendido marcado por risas.

El retorno de Alcaraz se produce tras la decisión de parar abruptamente en Barcelona el pasado 14 de abril, cuando la articulación derecha del tenista español dijo basta. Desde entonces, su ausencia generó un vacío importante en el circuito, que apenas tuvo compensación con el impulso de Jannik Sinner, que también llegó a estar de baja por una lesión de rodilla, con victorias destacadas salvo en Roland Garros.

En su preparación, Alcaraz fue intensificando el trabajo durante el último mes. Aunque existía la posibilidad de volver en Cincinnati —donde su entorno indicaba que estaba al 90% y casi convencido—, optó por postergar la vuelta un par de semanas más. El US Open, que comenzará el domingo, aparece como el marco del retorno esperado.

La vuelta en Flushing Meadows llega en un contexto amable y de celebración dentro del dobles mixto. La idea del experimento, introducido la temporada anterior, busca exprimir al máximo el producto del tenis: más días, mayor venta de entradas e ingresos superiores. En esa línea, Alcaraz alineó su regreso con la presencia de Serena Williams, que con 44 años —21 más que su compañero, nacido en 2003— quiso brindarse una rentrée a lo grande: primero Wimbledon y ahora un desfile en casa.

Para Alcaraz, Nueva York trae recuerdos especialmente positivos. Fue campeón por primera vez en 2022 y también hace un año completó su recorrido más esplendoroso en un grande. Ahora queda por comprobar con qué ritmo reaparece, cómo responde la muñeca bajo exigencia real de competición y hasta dónde llega su tanque de combustible, teniendo en cuenta que los ensayos no son lo mismo que los torneos.

En el partido inicial, Alcaraz arrancó con nervios y sin la chispa habitual, pero se contagió con rapidez del liderazgo de la estadounidense. La pareja remontó con una racha de siete juegos consecutivos, después de haber superado dos bolas de set. En la segunda cita, disputada a continuación y sin margen para recuperar aire, el componente físico de Alcaraz mermó y la frescura de Cobolli y Bencic terminó imponiéndose en el turno de cuartos.

Más allá de los marcadores, el resultado se interpretó como parte de una jornada festiva: “Ganamos uno y perdimos otro”. Alcaraz resumió el balance con un “Sí, hemos empatado…”, cerrando el día con buen ambiente y la certeza de que el rodaje continuará en los próximos días antes de que el fuego real de Nueva York se traslade a la competición del US Open.

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