Serena Williams regresa a Wimbledon con dudas y el mensaje de siempre: “Siempre he preferido lo difícil”

Imagen gracias a: El País (América)

Serena Williams regresa a Wimbledon con dudas y el mensaje de siempre: “Siempre he preferido lo difícil”

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La campeona de 23 grandes reaparecerá el martes con “nervios” y reconocimiento al reto que supone volver. Patrick Mouratoglou, su antiguo técnico, sostiene que no regresó para ser “una jugadora mediocre”.

Serena Williams retomó el foco en el All England Club en su penúltima comparecencia ante los medios. La estadounidense, leyenda con 23 títulos de Grand Slam, se mostró con una presencia dominante en la terraza del recinto y después se dirigió a la sala de conferencias con la misma determinación que ha caracterizado su carrera.

Aunque Aryna Sabalenka, Jannik Sinner y Novak Djokovic también forman parte del cartel de Wimbledon, el regreso de Williams mantiene un protagonismo especial. Ella no compite desde 2022, cuando decidió parar, pero el efecto intimidatorio sigue presente. Su plan inmediato se centra en Londres, con la expectativa de que su recorrido no sea largo, aunque en el fondo está el peso de su historia en el torneo.

Williams explicó que su vuelta será distinta y que, por primera vez en su carrera, sus expectativas son completamente diferentes. Afirmó que antes también disfrutaba jugando, pero que ahora siente que disfrutará muchísimo por el simple hecho de estar en la pista. Sobre el proceso, señaló que despacha las preguntas con respuestas breves y que, aun así, conserva el magnetismo que la acompaña desde siempre.

La decisión de participar en el cuadro individual llegó cerca del final: indicó que tenía hasta el lunes para resolver, pero que finalmente lo hizo el domingo. Aun así, reconoció que todavía no estaba del todo segura. Su debut será el martes frente a la australiana Maya Joint, la 87ª del mundo. Aunque admitió que el horizonte inmediato es un enigma, aseguró que confía en estar a la altura y describió los nervios como un componente habitual en su carrera: dijo que esos nervios aparecen antes de prácticamente todos los partidos y que, una vez sale a la pista, terminan desapareciendo, por lo que espera sentir lo mismo.

Antes de aterrizar en Wimbledon, Williams disputó dos partidos de dobles: uno en Queen’s junto a Victoria Mboko y otro con Karolina Muchova en Berlín. Recordó que hubo una victoria y una derrota, aunque para ella eso “es lo de menos”.

El francés Patrick Mouratoglou, su técnico durante más de una década, también marcó el tono del regreso. Subrayó que, cuando se trata de competir, no hay nada imposible para ella y que no volvió para ser “una jugadora mediocre”. Mouratoglou añadió que el retorno se sintió natural, como “montar en bicicleta”, y comentó que no le gusta recrearse en el pasado. También precisó que sus trofeos no están escondidos, pero tampoco en un lugar especialmente visible.

En lo deportivo, Williams ha trabajado su físico durante los últimos meses y ha seguido la evolución del circuito, con atención especial al desarrollo de los cuatro Grand Slams. Le atrae la intensidad de Sabalenka, disfruta de Coco Gauff y se acuerda de Mirra Andreeva, campeona reciente de Roland Garros. En relación con la posibilidad de un cruce con Serena, Andreeva había señalado que no sería un buen resultado enfrentarse a ella, incluso ante la versión actual. Williams respondió que no le sorprende: si cualquier miembro del Big Four regresara hoy, nadie querría enfrentarse a ellos.

Williams ganó siete veces Wimbledon en individuales (2002, 2003, 2009, 2010, 2012, 2015 y 2016) y otras seis en dobles. Desde que empuñó la raqueta, enfrentó desafíos que abarcaron desde el origen social y la raza hasta el hecho de ser el objetivo a batir durante dos décadas. En su forma de entender el camino, sostuvo que casi siempre ha sido cuesta arriba y que, cuando se quiere alcanzar algo grande, hay que exigirse un poco más. Aunque exista un camino fácil, aseguró que prefiere el difícil y que continúa sintiendo que sigue subiendo esa cuesta.

El retorno empezó a tomar forma cuando su nombre apareció en el programa antidopaje en octubre, lo que indicaba una intención formal. En ese contexto, calificó el sistema como “agotador”. Dijo que lo odia, que entiende la necesidad de los controles, pero que considera poco razonables algunas normas. Explicó que, si sales de casa fuera de la franja horaria comunicada y te hacen un control, también cuenta como una ausencia, y se preguntó qué hacer si tiene que ir a recoger a sus hijos. Identificó ese punto como una de las razones principales por las que dudó tanto antes de volver.

Serena también comentó que su agenda cambió: ahora es madre de dos niñas, de 8 y 2 años, además de empresaria. Señaló que sigue viajando y que ha vuelto a coger la raqueta. Sin embargo, mantuvo el mismo mensaje: creer en una misma y perseguir cualquier sueño, por imposible o loco que parezca.

Novak Djokovic, que el sábado habló sobre su regreso, la calificó como inspirador y épico. Añadió que todas las miradas están en ella y que espera que disfrute porque lo merece, recordando que ha creado algo histórico y legendario. Sabalenka, por su parte, manifestó que no sabe hasta dónde llegará, pero dijo estar muy ilusionada por verla jugar otra vez.

Con Wimbledon como escenario de una nueva etapa, Serena Williams vuelve a presentarse como una figura reconocida por todos, con su historia y su estilo intactos, y con el objetivo de volver a competir desde la misma energía que la llevó a ser campeona.

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