Imagen gracias a: El País (América)
Cancha Solidaria Endesa anuncia a sus cinco finalistas y muestra cinco vías para impulsar el cambio social
La segunda edición de Cancha Solidaria Endesa ya tiene cinco proyectos finalistas, seleccionados entre 247 participantes y más de 30.000 votos. Iniciativas que usan el baloncesto para apoyar a pacientes oncológicas, rehabilitar espacios y fomentar la inclusión social.
Cancha Solidaria Endesa, en su segunda edición, ya tiene definidos sus cinco finalistas. Los proyectos fueron elegidos entre 247 participantes y después de superar los 30.000 votos, con el objetivo de demostrar que el baloncesto puede ir mucho más allá del deporte y convertirse en una herramienta real de transformación social.
Las propuestas finalistas abordan problemáticas muy distintas: desde canastas destinadas a insuflar fuerzas y ánimos a pacientes oncológicas, hasta iniciativas que rehabilitan canchas para recuperar espacios en barrios marginales y devolverlos a sus vecinos. Entre todas, el hilo conductor es el impacto comunitario que genera la práctica compartida.
¿Cuál de los cinco merece su apoyo?
Los cinco finalistas
1) Lluïsos de Gràcia, ‘Volem jugar a casa’ Esta entidad sin ánimo de lucro se fundó en 1855 en la Vila de Gràcia (Barcelona). Cuenta con más de 30 equipos de baloncesto y casi 2.000 beneficiarios semanales. Sin embargo, su pista, con más de 75 años, necesita una reforma.
2) CB Gran Canaria, ‘Proyecto Carmen’ “Encestarle canastas a la vida” resume el proyecto impulsado por Rosi Sánchez, exjugadora con más de 100 veces internacional. La iniciativa busca ofrecer a pacientes oncológicas una razón para levantarse de la cama y practicar deporte. Lo recaudado se destinará a material, desplazamientos y salario de la entrenadora.
3) Hoops Outside, ‘Floreciendo’ Hoops Outside pretende devolver a la gente unas canchas públicas en Nou Alacant (Alicante) que ya eran suyas. Su propósito es “potenciar el uso de la cancha como punto de encuentro y lugar de pertenencia mediante una propuesta artística que dialogue con el barrio y su cultura”. El proyecto ya ha logrado pintar y rehabilitar más de 40 pistas por todo el mundo.
4) Fundación Breogán, ‘Proyecto Ícaro’ Lugo es ciudad de baloncesto y, en torno a ese sentimiento, la Fundación Breogán impulsa un programa para facilitar una estructura semanal de práctica de baloncesto (y otros deportes) a chicos y chicas de entre 14 y 18 años en riesgo de exclusión. Lo recaudado se destinará a becar a los pupilos de Ícaro, para que no se alejen de una actividad que les aporta “unos valores que luego extrapolas a la vida adulta”.
5) Movistar Estudiantes, ‘Escuela Inclusiva’ El proyecto no se centra únicamente en el deporte, sino también en un espacio para crecer. Busca mejorar su psicomotricidad, facilitar la relación con otras personas, favorecer la amistad y ganar autonomía. Movistar Estudiantes ya integra a 29 chicos y chicas con capacidades diferentes dentro de una propuesta que combina baloncesto y diversidad. La recaudación irá destinada a becar las cuotas de esa treintena de jóvenes deportistas.
Dinámica de la campaña y objetivos
El hecho de haber resultado finalistas supone, por parte de Endesa, una inversión de 7.500 euros. A partir de ahí, la campaña funciona como un todo o nada: durante tres semanas, cada uno de los cinco proyectos deberá pelear por alcanzar sumas con objetivos de recaudación que oscilan entre los 12.500 y los 16.500 euros.
Hasta el 5 de mayo a las 20 horas, el público puede contribuir con sus donaciones. El mecanismo es el siguiente: si se alcanza la financiación mínima solicitada, Endesa aportará 2.500 euros extra; en caso contrario, la totalidad del dinero se devolverá a los donantes.
Historias detrás de cada iniciativa
El achacoso hogar de más de 2.000 barceloneses Rafael Giménez preside Lluïsos de Gràcia, entidad con una trayectoria cercana a los dos siglos y declarada de Interés Público por la Generalitat. La sede, en la Vila de Gràcia (Barcelona), alberga la casa de 30 equipos de baloncesto, incluidos dos para personas con discapacidad física o intelectual. La cubierta de la azotea, donde se encuentra la cancha de básquet, es de uralita y, ante el riesgo que supone el amianto, fue clausurada.
Giménez explica que la logística para mantener la práctica de más de 350 niños y niñas sin cancha propia es enorme, y defiende que los espacios de ocio compartido son más necesarios que nunca, para relacionarse con otros jóvenes fuera de las pantallas. Para él, el baloncesto es cohesión social y también integración, más allá de la competición, por los lazos que se construyen mediante el trabajo en equipo.
Su aspiración sería colocar la primera piedra a finales de 2026, para que la temporada escolar tras el verano de 2027 devuelva el baloncesto a esa casa. Si se logra la recaudación, el proyecto cumpliría dos objetivos: aumentar la visibilidad para que más gente conozca la labor de la entidad y, en el plano económico, permitir pagar honorarios y equipar la pista.
El mejor homenaje posible a su madre Rosi Sánchez recordó que, hace alrededor de diez años, su madre falleció a causa de cáncer de mama. Ese hecho marcó su forma de entender el proyecto y, en 2023, decidió darle forma: se presentó ante Sitapha Savané, actual presidente del club, y le planteó que el baloncesto pudiera funcionar como terapia deportiva para pacientes oncológicas.
La iniciativa se bautizó como Proyecto Carmen en honor a Carmen Luján. Sánchez cuenta que hay mujeres que no habían agarrado un balón en su vida y que, en pocos meses, no solo acuden a entrenar con entusiasmo, sino que también progresan en facetas como el tiro o las entradas a canasta; incluso llegan a jugar partidos. En ese tiempo, el diálogo en el parqué no se centra en la quimioterapia ni en el estado de la enfermedad, sino en la energía que recuperan.
Desde el inicio, el proyecto colabora con la Asociación Española Contra el Cáncer (AECC). Sánchez expresa también el deseo de que el proyecto pueda cerrarse si dejara de haber mujeres enfermas de cáncer. En el periodo de tres años, dos integrantes han fallecido y, en esos momentos, el equipo se acompaña y comparte el peso de la pena.
Arte (y baloncesto) para revivir barrios Daniel Arróniz, fotógrafo y cineasta, junto a los artistas Guillermo Uralde y Mariela, explican el enfoque de Hoops Outside desde su forma de trabajar con el baloncesto y el arte para generar comunidad. El proyecto nació a partir de una primera pista pintada dos semanas antes del estallido de la covid en la India.
Como ejemplo, citan las canchas de baloncesto de la plaza del Amanecer, en el polígono de San Pablo, en Sevilla. El abandono había derivado en degradación y en sensación de inseguridad: “lo que había eran litronas rotas”, relata Mariela. A partir de su intervención, se repararon tableros y aros, se mejoró la luz y se pintó el espacio. La comunidad se acercó primero con curiosidad y después con implicación, participando.
Uralde y Arróniz subrayan que el arte no se queda en lo decorativo: cambia el espacio, lo restaura y lo devuelve a los vecinos. Señalan que vuelve a haber actividad, con chicas y chicos jugando y la vida social alrededor, hasta el punto de que el Ayuntamiento de Sevilla promueve el rodaje de videoclips en ese lugar.
En Cancha Solidaria Endesa, en Nou Alacant, el CB Lucentum Alicante arropa la iniciativa y el SCD Carolinas es el club que disfrutará principalmente de las canchas recuperadas. El planteamiento es recuperar valores y el sentido de pertenencia del espacio público.
Breogán: baloncesto para salvar adolescentes vulnerables Luis Abel, director de la fundación Breogán, destaca que, aunque en Lugo hay presencia de otros deportes, el baloncesto representa un sentimiento muy arraigado en la ciudad. La fundación nació hace cuatro años para devolver a los lucenses parte de lo que aporta el club.
Abel señala que los jóvenes afrontan expectativas grandes y que el deporte enseña a sacrificarte, trabajar en equipo y ser paciente; valores que, en su opinión, pueden perderse si no se adquieren en la adolescencia. El proyecto Ícaro se enfoca en chicos y chicas de 14 a 18 años provenientes de familias vulnerables y en riesgo de exclusión, ofreciendo entrenamientos regulares, deporte y un entorno seguro.
Como ejemplo, explica que, aunque el baloncesto es la base, cada mes prueban un deporte nuevo. En el curso pasado, un participante destacó en todas las opciones que le propusieron, incluyendo boxeo, tenis de mesa y rugby, donde el club quiso ficharlo. Con la recaudación de Cancha Solidaria Endesa, Abel espera becar a los alumnos para que, al evaluar prioridades, no tengan que renunciar a la práctica deportiva.
También indica que el club ha puesto a la venta camisetas firmadas por los jugadores, balones y otros artículos simbólicos para incentivar las donaciones. En palabras de Abel, “estamos para ayudar” y el sentimiento de pertenencia al Breogán para los lucenses es absoluto.
Una cantera legendaria e inclusiva El proyecto de Movistar Estudiantes comenzó en 2022, cuando una madre y presidenta de la Asociación Una Mirada en Marte pidió al Club Estudiantes una oportunidad para que jóvenes con capacidades diferentes, apasionados por el baloncesto, pudieran formar parte de una cantera inclusiva.
La propuesta buscaba un lugar para crecer en varios aspectos: mejorar la psicomotricidad, relacionarse, ganar autonomía y crear vínculos con otras personas, haciendo amigos a través del básquet. Desde entonces, el club mantuvo esa parcela y hoy son 29 los jóvenes que forman parte del proyecto.
Desde Movistar Estudiantes señalan que hay integrantes que incluso entrenan con otros equipos de la cantera o colaboran en tareas de entrenador, con la idea de que, cuando se cree en las personas, todo es posible.
Si quieres más información visita https://poderenlosmedios.com/
