Argentina y España llegan a la final de la Copa del Mundo de 2026 con historias opuestas: remontadas y sinfonía

Imagen gracias a: El Universo

Argentina y España llegan a la final de la Copa del Mundo de 2026 con historias opuestas: remontadas y sinfonía

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Argentina construyó su camino a la final con resiliencia y remontadas decisivas, mientras España avanzó con una propuesta colectiva sólida y una identidad clara. Ambos combinados chocarán en el partido final tras eliminar a sus rivales en una ruta marcada por la adversidad y el fútbol de conjunto.

La selección argentina ya forma parte de la memoria del fútbol por sus conquistas: dos Copas América, una Finalissima y un Mundial. Su recorrido hacia la final de la Copa del Mundo de 2026 se caracterizó por convertir la adversidad en costumbre y la esperanza en una manera de competir.

Argentina alcanzó la definición desafiando una y otra vez al destino, arrancándole resultados a la derrota cuando el panorama parecía cerrado. En el torneo, frente a Cabo Verde, se adelantó en el marcador, fue alcanzada y volvió a ponerse arriba, para finalmente resignarse al empate.

Más adelante, contra Egipto, el equipo africano golpeó dos veces y colocó un 2-0 que complicaba el panorama. Sin embargo, Argentina revirtió la historia en un tramo decisivo: un córner de Lionel Messi sembró el desconcierto en el área y Diney Borges terminó en un autogol que abrió el camino a la clasificación. Luego aparecieron los nombres propios para completar la remontada: Cristian Cuti Romero, Lionel Messi y Enzo Fernández, cuyo cabezazo en tiempo agregado terminó de sellar la proeza.

Contra Suiza, Argentina volvió a mostrar obstinación. El conjunto argentino marcó primero, pero sufrió el empate helvético. La expulsión de Breel Embolo a los 72 minutos dejó a los europeos resistiendo en un escenario de presión sostenida. Scaloni apostó por Lautaro Martínez y José Flaco López, y cuando el primer tiempo suplementario se apagaba, un misil de Julián Álvarez encontró un ángulo imposible. Antes de que terminara el tiempo extra, Lautaro Martínez selló la clasificación.

La semifinal ante Inglaterra reprodujo un guion similar en dramatismo. Los ingleses se pusieron por delante y Argentina quedó al borde del precipicio. Messi apareció una y otra vez en situaciones de riesgo, aunque no estuviera cerca del gol en el tramo inicial, mientras Jordan Pickford frenaba los intentos argentinos.

Con Thomas Tuchel, Inglaterra cambió su forma de defender: llenó el área con defensores para evitar que el rival pudiera “cascotear” el planteamiento. Inglaterra resistió hasta el minuto 85, cuando Enzo Fernández probó desde unos 25 metros y Pickford desvió el disparo al córner. Messi habilitó a Fernández, que acomodó el balón y su derechazo encontró el camino de la red, dejando el empate encaminado a la prórroga.

En el tramo final, Scaloni apostó por Lautaro Martínez como última carta. El delantero respondió con una asistencia de Messi que encontró su cabeza; el frentazo fue impecable y la pelota terminó en la red, devolviendo a Argentina a la victoria en un partido donde la angustia se transformó en triunfo.

En la otra vereda, Francia fue presentada como favorita por su rendimiento y por la percepción en apuestas y prensa, pero el camino español terminó imponiéndose con una identidad que no renunció a su forma de jugar. España se había complicado en su primera fecha ante Cabo Verde, no por un desempeño opaco, sino por la resistencia de Vozinha. Luego tuvo dificultades frente a Uruguay, aunque se impuso a Portugal y a Bélgica, mostrando solidez defensiva, un mediocampo con protagonismo en la contención y un ataque con batalladores.

Rodri apareció como figura por su capacidad para contener y pasar con calidad, además de ordenar el juego y generar oportunidades. De acuerdo con el relato del torneo, fue el mejor en su puesto y un firme candidato a mejor jugador del Mundial.

Luis de la Fuente, cuestionado al inicio por “inexperto” —como también ocurrió con Scaloni—, afrontó el duelo de semifinales frente a Francia con una disyuntiva entre una estrategia defensiva o mantener su filosofía de movimiento, toque, pausa y esprint, siempre dentro de un orden que terminó imponiéndose sobre el rival.

España vs. Francia se describió como un choque entre la armonía y la excelencia colectiva española y las individualidades desordenadas del rival. En esa lectura, España dejó un mensaje para el fútbol: no sentirse inferior ante un adversario que aventajaba solo en los pronósticos de apostadores y “entendidos”, que demostraron comprender poco de un deporte imprevisible.

Tanto el entrenador como los jugadores mantuvieron su identidad y no optaron por un repliegue únicamente defensivo. Con un rival desconcertado que no encontró espacios, España sostuvo sus convicciones y terminó con la imagen de un Mbappé confundido y aturdido.

Argentina y España chocarán el domingo en la final. Con Argentina no se hacen predicciones lineales: el equipo se levanta de situaciones adversas y termina imponiéndose. Además, cuenta con Messi, cuyas asistencias fueron fundamentales para que los delanteros aprovecharan las jugadas. En el duelo, España deberá repetir las partituras colectivas que le permitieron superar a Francia si quiere asegurar una segunda diadema en la historia de los mundiales.

España llega con argumentos en una retaguardia que apenas ha recibido un gol en siete encuentros, y con Rodri como pieza clave. El artículo cierra con la idea de que no se trata de un invento para vender camisetas, sino de un jugador determinante para el funcionamiento del equipo.

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