Argentina intensifica los centros y encuentra soluciones: el recurso aéreo que le ha funcionado en las eliminatorias

Imagen gracias a: El País (América)

Argentina intensifica los centros y encuentra soluciones: el recurso aéreo que le ha funcionado en las eliminatorias

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La selección albiceleste, con un plan más ordenado para atacar por abajo, ha multiplicado los balones aéreos cuando los partidos se le complican, especialmente desde los dieciseisavos en adelante.

Argentina llegó al tramo decisivo con una lectura clara: cuando el juego se pone cuesta arriba, aparecen recursos para sostenerse y volver a dominar. En el Mundial 2022, solo estuvo por detrás en el marcador durante 37 minutos, tras el inesperado tropiezo en el estreno contra Arabia Saudí. Y en la Copa América 2024, que también terminó ganando, no se encontró en desventaja en el desarrollo del torneo. Sin embargo, en las últimas semanas de eliminatorias, los resultados la han empujado con frecuencia a competir cuesta arriba.

En los cruces recientes, la selección vivió escenarios difíciles: ante Egipto (octavos) estuvo en desventaja más de una hora y contra Inglaterra (semifinales) tuvo que remontar durante 30 minutos. A esto se sumaron los momentos de tensión frente a Cabo Verde y Suiza.

El patrón de respuesta aparece en el modo de hacer daño. Al revisar la forma en que Argentina marcó según el contexto, se observan diferencias entre partidos en los que su control fue más cómodo y aquellos en los que tuvo que administrar el ritmo con más presión. En la primera fase, el juego combinativo por dentro fue determinante y Leo Messi anotaba a pares mediante acciones a ras de suelo. Pero desde los dieciseisavos, cuando el panorama se oscureció con Cabo Verde, Argentina recurrió con más frecuencia a una batería de centros que le dio resultado.

En la liguilla, ante Jordania (3-1), el equipo completó el partido sin meter un solo balón aéreo, más allá de los saques de esquina. Desde los dieciseisavos, especialmente en octavos, la cantidad de centros aumentó de forma notable: cuatro en el debut contra Argelia, dos ante Austria, cero con Jordania (hasta aquí la primera fase), siete frente a Cabo Verde, 18 contra Egipto, 16 ante Suiza y 17 frente a Inglaterra.

Ese crecimiento se refleja también en los goles. De los 11 tantos que Argentina marcó en las eliminatorias, cuatro fueron de cabeza: Cuti Romero y Lautaro Martínez ante Egipto, Alexis Mac Allister frente a Suiza y Lautaro contra los británicos. A esos se suman otros tres que nacieron como continuación de balones a la olla: Lisandro Martínez ante Cabo Verde, otro en propia puerta de Diney Borges y el empate de Messi frente a Egipto. En Qatar, donde los partidos se mantuvieron con frecuencia bajo control argentino, no hubo goles de cabeza, y el equipo no los necesitó.

En esa dinámica, el protagonista constante es Messi. Cuando la pelota circula por el suelo, él aparece para marcar; y cuando el equipo se apoya en los centros, también es quien los define para que lleguen al área con peligro. De los cuatro goles de cabeza que Argentina anotó en este Mundial, tres llegaron a partir de asistencias suyas. Además, una de las anotaciones también llegó desde la derecha, como ocurrió en la segunda diana ante Inglaterra.

La vía de los centros ha funcionado incluso con un detalle que la diferencia de otros equipos. A diferencia de Inglaterra o España, que suelen apostar por extremos, Argentina no acostumbra a recurrir a ese perfil. En el centro del campo, los habituales han sido Leandro Paredes, Enzo Fernández, Mac Allister y Rodrigo de Paul; arriba, Leo y Julián Alvarez. Cuando se necesitó meter balones desde arriba, el extremo que apareció fue, precisamente, Messi.

El equipo encontró espacio en el cielo con jugadores que no son pívots puros. Mac Allister mide 1,76 y Lautaro 1,74, mientras que Cuti Romero es más alto (1,85). Al central le gusta sumarse en momentos de máxima necesidad, incluso sin que nadie se lo pida. Antes del partido contra Suiza, dijo: “Si Scaloni me ve de nueve, me mata”. Venía de marcar contra Egipto el tanto que abrió la remontada; en aquella tarde límite, con 0-2 abajo a falta de 12 minutos, Argentina logró una remontada exprés con tres balones aéreos.

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