La dependencia goleadora de Leo Messi se acentúa en Argentina: remates a puerta muy por encima del resto

Imagen gracias a: El País (América)

La dependencia goleadora de Leo Messi se acentúa en Argentina: remates a puerta muy por encima del resto

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Argentina afronta los octavos de final ante Egipto con el recuerdo reciente de la actuación ante Cabo Verde y con un dato que marca la diferencia: Messi concentra una parte descomunal de los goles y supera en remates a puerta al resto de sus compañeros juntos.

Argentina se prepara para un nuevo compromiso en Atlanta, donde disputará los octavos de final contra Egipto tras tres días de revisión por lo ocurrido ante Cabo Verde. En el recinto refrigerado, el equipo buscará confirmar el estado físico después de una actuación que dejó dudas.

Más allá del rendimiento general, el dato que sobresale es la enorme dependencia ofensiva que ha mostrado el conjunto de Leo Messi, casi como un monocultivo. Los números reflejan esa distancia: siete de los 11 goles del equipo los ha marcado Messi. Además, su protagonismo se nota en la forma de generar peligro, ya que ha rematado a portería un 50% más que el resto de sus compañeros juntos: 15 veces, mientras que los otros 25 jugadores acumulan diez, de acuerdo con Opta.

En el Mundial de los goleadores, el peso de un solo futbolista no es tan determinante en otros equipos. Hasta dieciseisavos, Kylian Mbappé (Francia), Erling Haaland (Noruega), Harry Kane (Inglaterra), Vinicius (Brasil) y Mikel Oyarzabal (España), máximos anotadores de sus selecciones, no absorbían tanto caudal como Messi. Ninguno había disparado a portería más que el resto de sus compañeros juntos. En ese contexto, Lionel Scaloni resumió el primer tramo del torneo señalando que ninguna favorita estaba desplegando un fútbol total y que, si el equipo no juega bien, siempre aporta un plus de temperamento.

Aunque el mejor Leo necesita compañía, el escenario actual apunta especialmente a Lautaro Martínez y Julián Alvarez, que se han ido turnando como acompañantes. Scaloni advirtió que los tres a la vez sería algo “bravo” y que podría desequilibrar al equipo. En cuanto a los aportes, Lautaro suma un tanto de penalti y Julián Alvarez no ha registrado goles en el Mundial.

Lautaro, que antes del torneo aseguró que llegaba mejor que a Qatar, donde perdió el puesto ante Julián, ha sido titular en los once iniciales de los cuatro partidos aunque no los completó. Su compañero, que lo ha relevado de forma sistemática en los tres encuentros que contaron para llegar a octavos, ha tenido menos presencia en el juego tras el regreso del equipo a Estados Unidos, donde llegó sin rodaje por una lesión reciente en el tobillo izquierdo. Aun así, ambos jugadores registran dos tiros a puerta cada uno en los cuatro choques.

En la eliminatoria de dieciseisavos ante Cabo Verde, los que sostuvieron a Argentina en momentos de tensión fueron los centrales. Lisandro Martínez marcó el segundo gol y, además, dio la asistencia del primero. Cuti Romero participó en el tercer tanto con un cabezazo que, tras la acción, la FIFA adjudicó como propia puerta de Diney Borges. Las otras dos dianas que no fueron obra de Messi llegaron por vías distintas: el penalti transformado por Lautaro y una falta de Giovani Lo Celso. Estos dos goles se produjeron contra Jordania, el día que Argentina b se presentó sin Messi de inicio, aunque el equipo sí tuvo una buena primera media hora.

Argentina pasó de ilusionarse con los goles de Leo, el único del Mundial que había anotado en los cuatro primeros partidos, a preocuparse por el “desierto” que lo rodea. La falta de alternativas anotadoras junto con el apretamiento del centro del campo aparecen como las grietas más visibles. En ese sentido, se espera que Leandro Paredes sea titular ante Egipto. Ambos problemas están conectados: una medular con dificultades para generar juego termina agudizando el déficit goleador.

Para compensar, Messi sigue siendo la solución. El diez es el pichichi y también el que más ocasiones ha generado: nueve, el triple que el segundo, Alexis Mac Allister, con tres.

La planificación del equipo también contempla el cuidado del jugador. La decisión colegiada es que Messi, con 39 años recién cumplidos, ahorre minutos en el césped. Ya lo hizo en el tramo final de Argelia y en la primera hora frente a Jordania, a la que Argentina no terminó de cerrar hasta su gol. Sin embargo, la carga de partidos lo llevó a completar los 139 minutos ante Cabo Verde, bajo un calor y una humedad extenuantes. Scaloni, en la previa, aclaró: “Está bien pese a jugar todo el partido. Saldrá mañana”.

El contraste con el torneo anterior es marcado. En Qatar, Argentina levantó el título con una proporción distinta respecto al resto del equipo: anotó siete goles en siete partidos. En esta edición, suma siete en tres encuentros y medio (y con un penalti fallado). Entonces el equipo marcó lo que correspondía a la calidad de las ocasiones (7,15 goles esperados) y ahora está por encima de la métrica, que calcula que debería haber marcado cuatro. Además, en aquel momento Messi tuvo compañía: disparó 18 veces a portería y el resto del equipo sumó 29. Arriba, el colchón de Julián Alvarez aportó cuatro dianas, mientras que en el centro del campo el impulso llegó de Enzo y Mac Allister. Esa estructura es la que hoy falta en la antesala del cruce ante Egipto, con Mohamed Salah y Omar Marmoush como referencias del rival.

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