Anthony Gordon: “En el Barça, si no eres inteligente, estás perdido”

Imagen gracias a: El País (América)

Anthony Gordon: “En el Barça, si no eres inteligente, estás perdido”

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Anthony Gordon, el fichaje más caro del verano con 80 millones de euros, analiza su evolución mental desde su cesión en el Preston, su postura frente a las redes sociales y su idea de que el fútbol es, ante todo, un ejercicio de inteligencia.

Gris y húmeda, Liverpool puede volverse agresiva. Anthony Gordon, de 25 años, el fichaje más caro del verano con 80 millones de euros, reconoce esa dureza y la vincula con la necesidad de saber “pelear”. En su etapa de formación y primeros pasos, el delantero recuerda que, hasta que llegó la fama, estuvo involucrado en algunas peleas, un reflejo de una ciudad con tres grandes pilares: el fútbol, el boxeo y la música, con The Beatles como referencia.

Gordon, que en su memoria conserva Yellow Submarine, cambió los rings por el césped y el Liverpool de sus amores por el Everton. En Anfield le rechazaron con 11 años y se formó en la cantera de The Toffees, hasta dar el salto al escaparate del Newcastle. Ya como jugador, estudia castellano y también catalán; sobre Cataluña explica que conocía “un poco la historia”, pero que al llegar quiso aprender más, aunque prefiere realizar la entrevista en inglés. Se define como alguien tímido, incluso cuando, en el campo, su imagen transmite lo contrario.

Sobre su carácter, sostiene que la percepción del público y la persona que es no coinciden. Afirma que, en cuanto entra al terreno de juego, se convierte en alguien distinto: dentro del campo se muestra agresivo e intenso, centrado en ganar; fuera, en cambio, se describe como tranquilo y callado.

Para Gordon, ese enfoque es determinante. Considera que, a este nivel, el talento está relativamente igualado entre la mayoría de jugadores, salvo excepciones como Lamine y Pedri. En su opinión, lo que separa a los grandes de los buenos es la mentalidad: ha visto a futbolistas con capacidad que no alcanzaron su máximo potencial por falta de “cabeza”. Por eso afirma que, para él, es preferible tener una mente fuerte antes que acumular mucho talento, que define como inconsistente.

El cambio se concreta, según su relato, alrededor de los 19 años. Fue durante una etapa en la que, tras ser jugador muy talentoso, su mentalidad no era tan fuerte ni constante. La cesión al Preston desde el Everton marcó el punto de inflexión: asegura que apenas jugó y que, tras esa experiencia, se prometió no volver a bajar a ese nivel. Su objetivo se centró en competir en la Premier League y evitar regresar a la Championship. Cuando regresó a la pretemporada, empezó a leer a diario y a ver vídeos.

Entre los libros que menciona están Winning y Relentless, de Tim Grover. A partir de ahí, dice que puso más atención al desarrollo personal y que empezó a comprender muchas cosas. No lee novelas: se limita a libros de desarrollo personal, con la intención de estimular el cerebro y aprender cuestiones de la vida. Para la ficción, prefiere el cine.

También aborda una idea que le gustaría llevar a cabo en el vestuario, aunque admite que no lo ha intentado: crear un club de lectura. Explica que los compañeros son demasiado jóvenes para hacerlo, pero reconoce que entiende que un futbolista que lee puede parecer raro. Se describe como “un alma muy vieja” y, en esa línea, sostiene que su personalidad encaja más con los años 90. Explica que hoy el ambiente está dominado por la obsesión con las redes sociales, el materialismo y la falta de romanticismo.

Gordon compara esa situación con lo que ve en el presente: aunque hay gente nacida en los 90 u 80 también atrapada por la cultura del like en Instagram, plantea que desde la llegada de las redes sociales, alrededor de 2010, el mundo ha ido “a peor”. Según él, la gente se fija en cosas que no importan y lo verdaderamente relevante es lo que sucede en casa, con la gente cercana.

En cuanto a su relación personal con las redes, reconoce que puede caer en el scroll en el sofá y que lo hace más de lo que quisiera, pero afirma que entonces se siente culpable y más infeliz. Sobre el impacto en futbolistas, sostiene que ahora se piensa mucho en la opinión de los demás: se elogia a un jugador que marca o da una asistencia incluso si, en el conjunto, ha jugado mal. Él prefiere jugar bien y no marcar: para Gordon, eso es “el fútbol de verdad”. Defiende tomar la decisión correcta para el equipo antes que jugar mal y anotar.

A partir de ahí, explica que su estilo se apoya en la presión y que, por ese motivo, muchas personas se fijan en esa faceta. Cree que su calidad real puede sorprender cuando lo ven de cerca. Le ocurrió en el Newcastle: Eddie Howe lo fichó del Everton para correr y presionar, y luego, al incorporarse, la percepción cambió, al entender que además era un buen jugador. Para Gordon, su inteligencia como futbolista es un atributo infravalorado, y por eso cree que puede jugar en el Barcelona: si en este equipo no eres inteligente, asegura que estás perdido. En su visión, hay que tomar buenas decisiones todo el tiempo o se queda en evidencia.

Cuando le preguntan qué significa ser inteligente, responde que consiste en acertar la decisión correcta más veces de las que no lo haces. Incluso admite que quizá debería disparar más a puerta o ser menos generoso, pero sostiene que no es parte de su naturaleza. Para él, tomar la decisión correcta le hace sentir bien.

La conversación también incluye su llegada al Barcelona y la llamada de Hansi Flick. Gordon afirma que Flick le dijo que quería que viniera porque encajaba con su estilo y con lo que a él le gusta. Destaca que, al hablar con el entrenador, percibe buen carácter: lo describe como tranquilo y buena persona, alguien que habla claro. Además, considera que en el Barcelona había el mejor equipo y que por eso quería formar parte del proyecto.

Sobre la atención mediática en España, explica que se habla mucho de Lamine y Mbappé porque son los dos mejores, y compara esa dinámica con otros países: en Inglaterra solo importa la Premier League y en Alemania se habla de Harry Kane por el Bayern. En su lectura, es normal porque se mira lo que está delante.

También se refiere a Lamine, a quien le sorprendió “mucho” por su mentalidad. Esperaba que fuera bueno y talentoso, pero no anticipaba esa actitud: sostiene que normalmente un jugador tan joven y con tanto talento se relaja en defensa, mientras que Lamine presiona tanto como Rafa y él. Además, afirma que no falta nunca al gimnasio.

Por último, habla de Rodri. Aunque ya lo conocía por haber jugado contra él, lo define como “una bestia”. Explica que, si el equipo pierde el balón y le atacan, Rodri siempre está ahí. En ataque, agrega, con él el juego se vuelve lento, lo que les da tiempo y espacio a los demás para atacar. Gordon concluye que esa combinación es la perfecta.

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