Ángel Ayora: “Necesito soltarme y ser yo mismo”

Imagen gracias a: El País (América)

Ángel Ayora: “Necesito soltarme y ser yo mismo”

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El malagueño, una de las grandes promesas del golf español, analiza su forma de jugar antes del Open de España que inicia este jueves en el Club de Campo. Ganador del Open de España, Ayora reflexiona sobre su mentalidad, su búsqueda de equilibrio entre potencia y control, y sus metas para la próxima temporada.

Ángel Ayora cumplió 22 años el pasado sábado y posa en Madrid con los trofeos del Open Británico y del Masters de Augusta. El golfista malagueño, ganador del Open de España, podrá disputar la próxima temporada como campeón nacional en el torneo que comienza este jueves en el Club de Campo. Además de soñar con una nueva victoria, su objetivo es conseguir su primer triunfo en el circuito europeo y lograr el pasaporte para jugar el PGA Tour.

Ayora mantiene los pies en el suelo pese a las grandes expectativas que lo acompañan como una de las promesas del golf español. Su swing y su potencia han llamado la atención de figuras como Rory McIlroy. En la presentación del Open de España, Ayora comparte escenario con Patrick Reed y Marco Penge, campeón el año pasado. Después, dedica unos minutos a EL PAÍS para reflexionar sobre su juego.

“El golf es como la vida”, afirma Ayora. “Cuando te crees que has aprendido algo, te da un golpe. Es una cura de humildad diaria, un aprendizaje continuo. El golf te va dando lecciones. Los que llevan más tiempo me dicen que así es la carrera del golfista, que nunca llegas a un punto en el que lo sabes todo o que todo te va bien. El golfista que no sea humilde es que no lo quiere ver”.

Como buen ejemplo de la nueva estirpe de jugadores, Ayora se define como “pegador”. Sus números respaldan esa idea: 313 yardas (286 metros) de distancia media con el driver, en la élite del circuito europeo. “Le pego fuerte, sí, pero no todo es la distancia. La precisión es importante”, señala. Según explica, busca el equilibrio entre “la bestia” que lleva dentro y el temor a perder el control: “Cuando entreno, el fallo no lo tengo tan presente y juego más suelto. Cuando importa, en el torneo, me da más respeto. Sé que necesito liberar al jugador que llevo dentro, aunque vigilando los márgenes. No puedo ser un cabra loca”.

El pasado Open Británico en Royal Birkdale le dejó una lección que intenta recuperar. Con el corte casi imposible, Ayora sacó a relucir el driver y logró fluir con su mejor versión: “Yo sé lo buen jugador que soy porque lo veo entrenando, pero tampoco me tengo que creer más bueno de lo que soy porque el golf te pone en tu sitio. Tengo potencial, pero debo mejorar. He de aprender en esa toma de decisiones, saber liberarme y ser yo mismo en el campo, como cuando estoy en casa jugando a mi bola. Miedo no tengo, es solo no querer fallar a ciertos sitios, soltarme un poco más”.

La voz interior acompaña a Ayora durante el recorrido y, en ocasiones, se vuelve más exigente de lo necesario. “Sé la mentalidad con la que tengo que estar en el campo, pero luego ahí fuera tengo que luchar contra mi fantasma interior. Hablo mucho conmigo. Si me pusieran un altavoz en la cabeza, pensarían que estoy loco. Ahora acepto más el fallo, antes me machacaba, me frustraba que entrenando el miércoles le daba bien al drive y el jueves en el torneo se me iba. Eso te puede destruir mentalmente, hay que saber sobrevivir”.

En ese proceso de elevar su autoestima, Ayora cuenta con el trabajo de Juan Carlos Ferrero en los últimos meses. El ex entrenador de Carlos Alcaraz cambió el tenis por el golf, y el malagueño destaca la influencia del nuevo enfoque para manejar la presión: “Me ha ayudado a liberarme un poco más jugando al golf, darme cuenta de que me veía demasiado el fallo y me preocupaba por errores desde el tee. Me ha animado a ser agresivo, a confiar en mí y tirar a saco. Si fallo siendo agresivo y determinado, no me duele tanto, es parte del deporte. Si fallo por tensión, me duele más. Eso lo he mejorado infinitamente respecto al año pasado. Si fallo, que sea yo mismo”.

Ayora afronta la recta final de la temporada con citas en Madrid, India, Corea y las dos últimas paradas en Abu Dabi y Dabi. Su margen de maniobra pasa por conseguir una de las 10 tarjetas para el PGA Tour que se reparten en el circuito europeo entre quienes no tengan ya esos derechos de juego. En la clasificación de la Race to Dubai, el malagueño figura en el 19º puesto y necesita un sprint para alcanzar la meta.

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