1986: España cayó ante Bélgica en cuartos y Eloy falló el penalti decisivo

Imagen gracias a: El País (América)

1986: España cayó ante Bélgica en cuartos y Eloy falló el penalti decisivo

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La selección española sufrió una eliminación histórica en el Mundial de 1986: perdió contra Bélgica en la tanda de penaltis, con el penalti fallado de Eloy como episodio determinante en la misma ronda de cuartos.

Bélgica y el corazón roto de España en 1986 quedó grabado para siempre en la memoria de La Roja. En los cuartos del Mundial, España volvió a toparse con el mismo rival y, después de igualar el desenlace, terminó cayendo en la tanda de penaltis. El momento que marcó la noche fue el penalti fallado por Eloy.

El torneo de España había comenzado con un contraste doloroso. En el estadio de Jalisco, el equipo se midió con Brasil. Con el marcador en 0-0, Míchel envió un derechazo al área que rebotó en el larguero y pareció cruzar la línea, pero el árbitro australiano Bambridge no concedió el gol. Poco después, Sócrates cabeceó a la red y Brasil se llevó el partido.

Tras esa derrota inicial, el conjunto enfrió el impulso de un plantel que venía de semanas de concentración prolongada para aclimatarse a la altitud en Tlaxcala, a 2.230 metros sobre el nivel del mar. La reacción llegó en forma de resultados: España ganó 2-1 a Irlanda del Norte y 3-0 a Argelia, lo que la emparejó en octavos con Dinamarca, la revelación del torneo.

Antes de ese cruce y con el ambiente cargado de expectativas, se gestó también un episodio que Eloy recuerda como un punto de inflexión. En Querétaro, España compartió hotel con sus rivales tras su llegada a un establecimiento con dificultades. Eloy, entonces delantero del Sporting de Gijón, explicó que “ahí empezó nuestra victoria psicológica contra los daneses”: durante tres días conviviendo, se escuchaban frases de Camacho en los pasillos, que alimentaron la confianza del equipo.

Dinamarca venía de impresionar con un 6-1 a Uruguay y mostró un fútbol atractivo. En España, el partido de los daneses no se siguió con detalle hasta el día siguiente, cuando el telediario de TVE repasó los goles del Buitre. Aun así, el recuerdo del Mundial 86 quedó asociado a una España que fue encontrando su mejor versión a medida que avanzó el campeonato.

Con el horizonte ya puesto en la semifinal, Maradona apareció como posibilidad, como ocurrió en México con la figura del astro en la previa de otra fase decisiva. Sin embargo, la eliminatoria que debía destrabar el camino era la de Bélgica en cuartos. España dominó el partido, aunque tuvo que recomponerse del golpe que supuso el gol de Ceulemans en el minuto 34, su único asalto a la portería de Zubizarreta.

Desde ese momento, el encuentro se convirtió en un asedio a la de Jean Marie Pfaff, con el premio del gol de Señor en el 85. Bélgica resistió la prórroga y la clasificación se resolvió desde el punto de penalti. Allí, Eloy fue el único que falló: los belgas acertaron con todos sus lanzamientos y España quedó fuera.

Eloy explicó en el libro las razones de su ejecución. Señaló que había practicado mucho los penaltis en una concentración previa y en los días anteriores. Contó que, tras acabarse la prórroga, Miera le preguntó cómo estaba y él respondió que bien, cuando entonces recibió la pregunta directa: “¿Tiras un penalti?”. Eloy afirmó que contestó sin dudarlo. También detalló la decisión sobre el lugar del lanzamiento: al tomar el balón para acomodarlo en el punto de cal, eligió la derecha del portero, con la intención de buscar el gol “tocadita”, pero terminó pegando mordido y fallando; Pfaff detuvo el penalti.

El desenlace acabó con la ilusión de llegar a la semifinal, y también con la continuidad de un Mundial que venía alimentando a una selección extraordinaria. En el contexto social y político del país, el ambiente de euforia coincidió con el momento del PSOE de Felipe González, que ese día volvió a ganar con mayoría absoluta.

Años después, el recuerdo del impacto de aquella eliminación también se conectó con el camino de Argentina. Jorge Valdano sostuvo que Bilardo estaba obsesionado con evitar a España, sin querer que se cruzaran bajo ningún concepto, y que, cuando Bélgica ganó a España en los penaltis, ya les anticipó que serían campeones del mundo.

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