Tragedia en el Ángel de la Independencia: el grito “¡nadaremos!” precedió una avalancha durante el festejo de México

Imagen gracias a: El País (América)

Tragedia en el Ángel de la Independencia: el grito “¡nadaremos!” precedió una avalancha durante el festejo de México

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Durante la celebración masiva por la victoria de México en el Mundial, con más de un millón de personas en Reforma y alrededores, testigos describen que el caos comenzó cuando la multitud empezó a empujar tras escuchar un grito difundido en videos virales.

En la esquina de Lancaster con Paseo de la Reforma, a 50 metros del Ángel de la Independencia, el área permanecía acordonada. Un hombre de unos 30 años dialogaba con policías y personal de la ciudad, realizó un gesto para emular el movimiento de un ser humano y, tras unos segundos, señaló el sitio donde murieron asfixiados un hombre de 44 años y una mujer de 19.

De acuerdo con testimonios presenciales, alrededor de las 11 de la noche del martes, en esa intersección, la turba gritó “¡nadaremos, nadaremos!” y se produjo una avalancha humana. A pocos cientos de metros, una mujer de 48 años fue localizada inconsciente y, con el paso de las horas, también murió por asfixia. Según lo que ha trascendido, las víctimas se llamaban Leonardo Ruiz, Iraís Robles y Emily. Una cuarta persona, un hombre que fue ingresado al hospital con una crisis epiléptica, no fue identificada.

El saldo corresponde a lo ocurrido durante una celebración que reunió a más de un millón de personas en Reforma y zonas cercanas tras el pase de México a octavos del Mundial 2026.

Dos comerciantes que estaban en el lugar al momento de la estampida narraron a través de televisión cómo se desarrolló. Gabriela explicó que la gente se aglomeró y que, en cuanto se escuchó la palabra “nadaremos”, comenzó un empujón “muy feo”, sin motivo aparente. Señaló que el caos se extendió como un efecto dominó, con madres intentando sacar a sus hijos de la situación. Jesús Góngora, encargado de baños portátiles, describió que fue “muy horrible”, que todos gritaron “¡Nadaremos!” y que entonces la gente “se dejó ir”. De acuerdo con sus testimonios, los golpes y el aplastamiento se prolongaron más de media hora.

“¡Nadaremos, nadaremos!” es una cita de la película Buscando a Nemo, conocida por escucharse en videos virales de aglomeraciones en Ciudad de México, ya sea en el metro o en un concierto, como una broma para impulsar el avance. En este caso, los testimonios apuntan a que la frase derivó en desorden. La Silla Rota publicó un audio de una de las personas atrapadas que envió un mensaje a su familia para despedirse: “Los amo, papá, esto está muy feo, los amo, papá”. Finalmente, esa persona salió ilesa.

La Cruz Roja informó que, en el área del Ángel de la Independencia, hubo cuatro traslados a hospitales y más de 600 atenciones prehospitalarias.

Desde temprano, la jefa de Gobierno, Clara Brugada, y el jefe de la policía, Pablo Vásquez, lamentaron las muertes y anunciaron el inicio de una carpeta de investigación para determinar qué falló en los planes de contención, que habrían sido superados por el entusiasmo de la hinchada mexicana y el “¿y si sí?”.

El antecedente inmediato se remonta a la primera victoria de México ante Sudáfrica el 11 de junio, cuando se calculó que alrededor de 150.000 aficionados se reunieron en el Ángel, sin que las autoridades lo hubieran previsto ni planeado. Para el partido contra Corea del Sur, una semana después, se mencionó la presencia de más de 400.000 personas, nuevamente sin supervisión gubernamental. Esa misma noche se registraron riñas entre aficionados y destrozos en jardineras y mobiliario urbano.

Ante ese antecedente, el gobierno de la capital instaló 18 pantallas gigantes en el primer cuadro de la ciudad para un festejo similar, acompañado de un decreto que buscaba prohibir el consumo de alcohol en la zona de celebración. Aun así, acudieron 800.000 entusiastas, en medio de una lluvia torrencial. Este martes, de acuerdo con cifras oficiales, la afluencia superó el millón y, pese a colocarse medidas de seguridad similares, se vieron rebasadas por una marea con banderas tricolor, trompetas, latas de cerveza y una actitud desbordada.

Paralelamente al aumento de asistentes, también creció el trabajo de limpieza en Paseo de la Reforma. Luis Cortés, jardinero que se encargó de labores de limpieza durante la jornada, llegó a las 7 de la madrugada y llevaba más de ocho horas trabajando sin saber cuándo terminaría. Señaló que le tocó limpiar jardineras, levantar latas y envases, y también retirar toallas sanitarias y hasta heces de humano.

Cortés explicó que es el primer día que realizará la recolección tras el desorden y comentó que no le gustaría que le tocara nuevamente trabajar ahí, al considerar que la gente deja el área en condiciones deplorables. Indicó que las indicaciones actuales son no sustituir las plantas destrozadas durante la celebración.

El cierre del reporte apunta a que el domingo la selección de México tiene otra cita en el Estadio Azteca y, si se cumple el “¿y si sí?”, no se descarta que una cantidad de personas similar busque congregarse en el Ángel de la Independencia.

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