Rosario Central se impuso 3-1 a Estudiantes y se quedó con la Supercopa Internacional en una final con incidentes

Imagen gracias a: El Universo

Rosario Central se impuso 3-1 a Estudiantes y se quedó con la Supercopa Internacional en una final con incidentes

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Rosario Central venció 3-1 a Estudiantes de La Plata en el estadio Único Madre de Ciudades, en Santiago del Estero, y ganó la Supercopa Internacional. La definición, sin embargo, estuvo marcada por enfrentamientos entre los futbolistas y reclamos posteriores al arbitraje.

Rosario Central se consagró campeón de la Supercopa Internacional al derrotar 3-1 a Estudiantes de La Plata en el estadio Único Madre de Ciudades, en Santiago del Estero. Pese al triunfo del equipo rosarino, la final quedó envuelta en incidentes protagonizados por jugadores de ambos conjuntos.

El partido comenzó con ventaja para Estudiantes: Alexis Castro anotó para poner el 1-0. Luego, Ángel Di María revirtió el marcador con un doblete y dejó a Rosario Central arriba. Cuando el encuentro entró en el tiempo añadido, Estudiantes buscó el empate, con Fernando Muslera incluso avanzando en el área rival. En ese momento, Rosario Central recuperó la pelota y sentenció el resultado con un contragolpe: Julián Fernández marcó el 3-1 definitivo al encontrar el arco vacío.

Tras el gol, los jugadores de Estudiantes fueron a buscar a los futbolistas de Rosario Central y se desataron empujones, insultos y golpes de puño dentro del campo de juego. También ingresaron suplentes, integrantes de los cuerpos técnicos y dirigentes para intentar separar a los protagonistas, mientras el árbitro Darío Herrera mantenía el partido detenido.

La tensión continuó en el túnel que conduce a los vestuarios, donde hubo corridas y nuevos golpes entre integrantes de ambos planteles. En ese contexto, Estudiantes retiró a sus jugadores del terreno de juego. Finalmente, la terna arbitral dio por concluido el encuentro y no se reanudó la actividad.

En medio del desorden, Herrera mostró dos tarjetas rojas: una para Fabricio Iacovich, arquero suplente de Estudiantes, y otra para Agustín Sández, defensor de Rosario Central. Posteriormente, Sández reconoció que se dejó llevar por la euforia del momento y pidió disculpas a los futbolistas de Estudiantes.

El cierre también tuvo a Juan Sebastián Verón como figura central. El presidente de Estudiantes ingresó al campo de juego y se dirigió hacia Herrera para reclamarle por su actuación. Verón ya había cuestionado decisiones arbitrales durante el partido, en particular el penal que permitió a Di María convertir el 2-1.

De esta manera, Rosario Central levantó el trofeo tras imponerse 3-1, aunque la consagración quedó marcada por los choques entre jugadores, los incidentes en el túnel y los reclamos de Estudiantes contra el arbitraje.

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