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Roberto 'Tuka' Ordóñez ilusiona a Deportivo Quito con su fe y su experiencia goleadora
El delantero ecuatoriano Roberto 'Tuka' Ordóñez, de 40 años, se incorporó a Deportivo Quito en 2026 con el objetivo de pelear el ascenso a la Serie B y devolver al club a la Serie A. Su llegada se da tras un 2025 marcado por la eliminación en los playoffs nacionales ante Mineros, y en medio de un proyecto que renovó el cuerpo técnico con Sebastián Blázquez y sumó jugadores de experiencia.
Roberto 'Tuka' Ordóñez, delantero ecuatoriano de 40 años, llegó a Deportivo Quito en 2026 con el propósito de sostener el sueño de ascenso del club y meterse en la historia de Sociedad Deportivo Quito, buscando lograr el salto a la Serie B.
Desde el descenso del equipo en 2015, Deportivo Quito ha tenido que batallar en la Segunda Categoría de Pichincha para intentar recuperar la primera división del fútbol ecuatoriano. En ese camino, las malas administraciones llevaron al club incluso a competir en el fútbol amateur.
En 2025, la afición de la 'AKD' recibió un golpe duro al quedar eliminado ante Mineros en los octavos de final de los 'playoffs' nacionales, instancias que entregaban dos cupos para la Serie B. Tras esa noche del 31 de octubre, los hinchas 'azulgranas' vieron alejarse la posibilidad de un retorno a la LigaPro.
A pesar de los reveses, para la temporada 2026 la dirigencia mantuvo el proyecto iniciado el año anterior: renovó el contrato a Sebastián Blázquez como DT y reforzó el plantel con jugadores de experiencia, un factor que para muchos aficionados fue lo que no alcanzó el año anterior.
Uno de esos refuerzos es 'La Tuka', quien arriba a Deportivo Quito como goleador y artífice del ascenso del Cuenca Juniors en 2025. Ordóñez cuenta con un recorrido amplio en el fútbol ecuatoriano, con títulos de campeón nacional logrados con Delfín en 2019 y con Aucas en 2022.
En una entrevista en exclusiva con PRIMICIAS, Ordóñez explicó que eligió a Deportivo Quito más allá del aspecto económico. Señaló que el club le ofreció tranquilidad y estabilidad, además de un proyecto profesional que considera a la altura y con derecho a volver a la Serie A. También mencionó que, por la hinchada, se preguntaba cómo sería jugar con el estadio lleno, y afirmó que hoy observa esa realidad en el inicio del campeonato.
Como capitán, el delantero sostuvo que su motivación se basa en la fe. Afirmó que confía en que el Señor permitirá grandes cosas este año y aseguró que ocurrirán hechos “sobrenaturales” a favor de Deportivo Quito. Dijo que su intención es ser un mensajero de Dios y aportar con su granito de arena.
Sobre el manejo de la presión para los jóvenes, recordó una conversación con dos chicos que le expresaron admiración por su persona y su profesionalismo. Les agradeció y les transmitió que todo viene de Dios, y que su llegada busca aportar y colaborar con el grupo. Insistió en que comprendan el sacrificio del oficio y la rutina diaria, y recalcó que sin fe no se puede lograr nada, remarcando que “la fe sin obra es muerta”. También pidió que aprendan de la palabra de Dios y aseguró que, para el esforzado y el valiente, Dios siempre bendice.
En cuanto a la exigencia de la hinchada, Ordóñez indicó que no le teme al “fracaso” de no ascender. Explicó que camina con Dios y que no se equivoca, y añadió que el grupo ya tenía fe: dijo que oran al inicio y a la salida de los partidos. Consideró que, si Dios permite que llegue algo adicional para complementar lo que ya existía, es por un propósito.
El atacante remarcó que el objetivo no será sencillo, pero tampoco imposible. Planteó que deben ser valientes, seguir batallando y esforzarse en cada entrenamiento y cada partido para alcanzar la meta, entendiendo el proceso “escalón a escalón”. En ese sentido, sostuvo que el ascenso es un sueño para él, para la hinchada, para los directivos y para sus compañeros.
Ordóñez también habló sobre su camino para vivir del fútbol. De joven, deseaba jugar, pero las escuelas de fútbol no existían como hoy y las pocas que había cobraban demasiado. Cuando quiso empezar a los 15 años, jugó un torneo de Aso. Guayas y destacó, lo que hizo que lo vieran los directivos del 9 de Octubre. Indicó que querían llevarlo al primer equipo, pero que no le daban ayuda con los pasajes, por lo que debía tomar dos carros de ida y dos de vuelta, destinando el dinero que quedaba para la comida y la olla. En su relato, mencionó además dificultades familiares, con una casita de caña afectada por el deterioro de partes de la vivienda, y afirmó que decidió meter más corazón al fútbol, asegurando que lo suyo lo ha ganado con sacrificio, entrega y mucho corazón.
El delantero señaló que, aunque algunos chicos se entristecen por no poder parar una pelota, él pasó por etapas distintas: indicó que no empezó como delantero, sino como defensa, y que incluso a una edad alta continuó aprendiendo. Afirmó que, pese a tener 40 años, se queda después de la práctica para seguir creciendo.
Sobre su futuro si logra el ascenso con Deportivo Quito, contó que tuvo una revelación de Dios y que, en su percepción, hoy entiende mejor su propósito. Dijo que llegó un poco triste por cambios en su vida, y que considera que cambiar de ciudad y de equipo no es tan fácil, señalando el impacto emocional de estar lejos de sus hijos y de sus vínculos. Manifestó que ahora está más feliz y tranquilo porque ya se adaptaron, y recalcó que su mayor anhelo es ascender con este equipo.
Finalmente, Ordóñez envió un mensaje a la hinchada de Deportivo Quito: aseguró que quiere ganar cosas importantes pese a los 40 años y que, por el club, se merecen volver a la Serie A. Reiteró el enfoque paso a paso y aseguró que, unidos, lo lograrán, comparando la unión del grupo con un “puño” que no se puede romper. Concluyó indicando que hinchada, directivos y jugadores deben luchar por el objetivo que hoy es llegar a la Serie B, y extendió bendiciones para quienes creen que todo es posible.
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