Rescate nocturno en Squamish: un escalador atrapado en la pared recuperó el descenso gracias a un dron

Imagen gracias a: El País (América)

Rescate nocturno en Squamish: un escalador atrapado en la pared recuperó el descenso gracias a un dron

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El servicio de rescate de Squamish utilizó un dron para acercar cuerda, una lámpara frontal y una chaqueta a un escalador inmovilizado en una pared, permitiéndole rapelar hasta llegar al suelo en Canadá.

El escalador vasco que protagonizó el rescate llevaba años escalando en invierno en las cascadas de hielo del Circo de Gavarnie, donde había sido testigo de varios operativos a cargo de los CRS franceses y su helicóptero. En Squamish, un escenario distinto, el servicio de socorro en montaña de la localidad se caracteriza por no limitarse a esperar llamadas: vigila las cascadas desde su puesto con prismáticos, atento a cualquier emergencia.

El episodio ocurrió en el contexto de una vía conocida como Stawamus Chief. El 10 de septiembre, el escalador rescatado junto con dos compañeros completaron una ruta difícil de cinco largos en la pared. Tras finalizar la escalada, comenzaron el descenso en rápel por una línea preparada para ello. Ya era de noche y la intención era llegar con luz al suelo, pero para acelerar decidieron unir sus dos cuerdas, fijarlas a anclajes de manera independiente, de modo que los dos primeros rapelaran al mismo tiempo. El tercer escalador, en cambio, bajaría con ambas cuerdas a la vez, de forma clásica, para poder recuperar el material al alcanzar el siguiente punto de reunión.

El problema surgió porque una de las cuerdas medía 61 metros y la otra 65. Las instalaciones de rápel están a menos de 60 metros entre sí, por lo que las longitudes disponibles no se ajustaban a lo planificado. Uno de los escaladores, el que descendía con la cuerda de 65 metros, no advirtió el salto de instalación: al divisarla, se lanzó a por ella y consiguió alcanzarla con apuro, empleando toda la longitud de la cuerda. El otro escalador, con la cuerda de 61 metros, también llegó a una instalación distinta, apurando igualmente cada centímetro.

Ambos se aseguraron a los seguros y soltaron las cuerdas de sus aparatos descendedores. Las cuerdas salieron despedidas y quedaron fuera del alcance, quedando a la espera de que el tercer escalador las acercara al bajar. Sin embargo, este solo logró recuperar la cuerda del compañero que había descendido con 61 metros. Tres metros por debajo pero a 21 metros de distancia horizontal, el tercer escalador vio a su amigo varado y no consiguió reunirse con él: intentaron sin éxito lanzarle una cuerda para alcanzar los tres.

Ante la imposibilidad de recuperarlo desde esa posición, uno de los escaladores recordó que existía la posibilidad de llegar a una repisa, recorrerla y volver a alcanzar la parte superior de la pared a pie para retomar el rápel. No obstante, al llegar comprobaron que dicha repisa había desaparecido años atrás por un desprendimiento de rocas ocurrido durante una ola de calor, según explicó Anthony Walsh. En consecuencia, decidieron pedir ayuda.

Los servicios de rescate de Squamish recibieron la llamada a las nueve de la noche y valoraron distintas alternativas: escalar de noche la misma ruta y descender en rápel hasta el escalador; ascender a pie hasta la cima del Chief y arriesgarse a rapelar por una pared con desprendimientos amenazantes; o solicitar un helicóptero autorizado para operar de noche y ejecutar una extracción peligrosa.

Finalmente, optaron por una idea nueva. Forrest Rynearson explicó que decidieron probar la sujeción de un cordino de un milímetro de grosor al dron, mediante un gancho de liberación rápida en la parte inferior. Desde la gestión del riesgo, consideraron que era la mejor opción.

El rescate tuvo éxito. El escalador estaba en buen estado físico y anímico, tenía experiencia en pared y pudo comunicarse con el equipo. Al estar a unos 80 metros del suelo, solo tuvo que tirar del hielo de 100 metros para que la cuerda llegara hasta él, junto con la chaqueta y la lámpara frontal. Con ese material, pudo rapelar por la pared y alcanzar el suelo sano y salvo.

Anthony Walsh señaló que el equipamiento del escalador contradecía la idea de que se tratara de una escalada sin cuerda, ya que llevaba casco y arnés con material de autoprotección. Sobre el rescate, el Comandante del GREIM Fernando Rivero lo calificó como una improvisación destacable. También recordó que el Grupo de Rescate e Intervención en Montaña de la Guardia Civil ya utiliza drones ligeros para grabaciones y para informes técnicos en accidentes de escalada, con 30 pilotos formados y 10 aparatos. Además, los emplean en búsquedas de desaparecidos y están por usarlos para localizar teléfonos móviles en zonas sin cobertura mediante la tecnología Lifeseeker de Centum, que funciona como repetidor de telefonía y permite rastrear móviles desde un dron.

Aun así, el caso subraya que la prevención sigue siendo la herramienta principal: la formación en montaña y la experiencia ayudan a evitar errores básicos que terminan derivando en intervenciones como la ocurrida en Squamish.

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